La oligoastenospermia es una alteración del semen muy frecuente que detectamos comúnmente cuando realizamos un estudio por infertilidad en el varón. Esta alteración del semen se caracteriza por una disminución tanto en la cantidad como en la movilidad de los espermatozoides, lo que puede reducir las probabilidades de conseguir un embarazo. La presencia de esta alteración requiere una evaluación por un especialista en reproducción asistida, para determinar sus causas y definir el tratamiento más adecuado.
Aunque existen diferentes causas que pueden originar la oligoastenospermia, en muchos casos el diagnóstico resulta complejo, ya que puede ser multifactorial. Entre las principales causas podemos señalar factores hormonales, como alteraciones en la producción de testosterona, FSH y LH; hormonas que participan en la espermatogénesis (proceso de formación de espermatozoides en los testículos). También influyen algunas alteraciones genéticas, la exposición a tóxicos, como pesticidas, productos químicos o radiación; infecciones a nivel de los testículos, estilos de vida poco saludables, como un consumo excesivo de alcohol, tabaco, drogas y la obesidad, el uso de medicamentos o anabolizantes, traumatismos o cirugías en la zona genital, que pueden afectar la producción o movilidad de los espermatozoides. Además, causas estructurales a nivel del testículo, como es la presencia de un varicocele.

En relación con la pregunta sobre si existe una relación entre el varicocele y la oligoastenospermia, podemos decir que el varicocele es una dilatación de las venas del escroto. Según su grado de dilatación, puede estar asociado con alteraciones en la calidad del semen, ya que genera un ambiente térmico y hormonal alterado en los testículos, lo que afecta negativamente la espermatogénesis. Por ello, en algunos casos, tratar el varicocele puede mejorar la calidad del semen y las posibilidades de éxito en un tratamiento de reproducción asistida.
El tratamiento del varicocele generalmente cuando son asintomáticos no precisa tratamiento, manteniendo una conducta conservadora. En los casos más graves puede tratarse mediante una cirugía o una embolización de las venas dilatadas del escroto. Sin embargo, no todos los varicoceles requieren intervención quirúrgica. La decisión de operar depende de varios factores, como los síntomas que produce como pueden ser el dolor o molestias, disminución del tamaño de los testículos o el grado del varicocele y sobre todo cuando se han descartado otros factores en el varón, y se ha determinado que el varicocele es la causa directa de la infertilidad.
Por ello, recomendamos que la decisión de operar un varicocele sea consultada con un especialista en medicina reproductiva en conjunto con un urólogo. Si sospechas que puedes tener un varicocele, te aconsejamos acudir a un especialista para una valoración adecuada y de manera individualizada.
