La fiebre sin foco supone, actualmente, entre el 20 y el 30% de las entradas de urgencias de pediatría en los hospitales. En el caso de los lactantes la mayoría de veces es producida por alguna infección vírica y otras veces, por una infección bacteriana.

Este síndrome varía en función de la edad del lactante. En el caso de tratarse del bacteriano es distinta si el bebé supera o no los tres meses de edad.

A la hora de diagnosticar esta enfermedad los especialistas recomiendan seguir una serie de protocolos y pruebas que ayudan a determinar la causa de dicho estado febril.

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