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Si tuviera que quedarme con una de las dos sin duda sería con la calidad.
Tener una buena reserva ovárica puede permitirnos tener un mayor número de embriones y poder realizar una mayor selección de los mismos, pero ello no implica que los embriones obtenidos sean euploides (cromosómicamente normales) y que, por tanto, vayan a dar lugar a un embarazo. Solo los embriones euploides implantarán y darán lugar a gestaciones viables, y este hecho depende más de la calidad de los óvulos, la cual a su vez está muy relacionada con la edad materna (a mayor edad, peor calidad ovocitaria).
Por poner un ejemplo (estas cifras son aproximadas y pueden variar según cada caso y laboratorio), una mujer de 44 años puede tener una muy buena reserva ovárica, pero sus probabilidades de que con los ovocitos que se obtengan se consigan embriones euploides es baja (de entre el 5-10% por cada blastocisto obtenido).
Sin embargo, una mujer de 25 años con menor reserva ovárica (menor cantidad de ovocitos extraídos) tiene una probabilidad de más del 55% de formar blastocistos euploides por cada óvulo que consigamos, por lo que aunque probablemente se obtengan menos embriones de su tratamiento, los que se obtengan serán prácticamente todos cromosómicamente normales y podrán dar lugar a embarazos evolutivos.
El síndrome antifosfolípido (SAF) es una condición autoinmune en que la paciente presenta diferentes tipos de anticuerpos (generalmente, anticoagulante lúpico, anticardiolipina, y anti-β2-glicoproteína I). Existen diferentes tipos de perfiles de SAF en función del tipo de anticuerpos que presente la paciente, el origen de esos anticuerpos y el perfil inmunológico del mismo, entre otras, y es el conjunto de todo ello lo que determina el riesgo y la tasa de éxito de embarazo de cada paciente.
Es importante que si tienes SAF y buscas embarazo consultes en una unidad de inmunología especializada en fertilidad, ya que es esencial hacer una valoración individualizada de cada caso para determinar que perfil de SAF tienes y valorar si necesitas algún tratamiento para reducir tu riesgo de complicaciones a la hora de conseguirlo y también una vez hayas logrado la gestación debido al mayor riesgo de pérdida recurrente del embarazo, preeclampsia, restricción del crecimiento intrauterino, trombosis materna y muerte fetal, entre otras.

Con un diagnóstico adecuado y tratamiento (habitualmente con heparina y ácido acetilsalicílico en los casos indicados), muchas mujeres con SAF consiguen embarazos evolutivos y recién nacidos sanos.
En casos de fallo recurrente de implantación (FRI), es importante ver a l@s pacient@s con una visión global e individualizada para detectar posibles causas de este suceso y adaptar los tratamientos que ofreceremos en cada caso.
Los estudios más importantes y que con más frecuencia realizaremos en casos de FRI son la evaluación anatómica, los estudios genéticos, la evaluación de la receptividad endometrial, la evaluación inmunológica y el estudio extendido del factor masculino.
No, no existe un riesgo aumentado de embarazo ectópico para mujeres afectas de trombofilias (ya sean hereditarias o adquiridas). Su riesgo es el mismo que el una mujer sin esta alteración (que es de aproximadamente de entre un 1.5-5.5% de todos los embarazos por FIV según las últimas guías).