bibo
Hola, suburu, te escribo desde una posición parecida a la de tu esposa. Soy católica practicante y he pasado por varios ciclos de FIV, sin éxito todavía. No he compartido nada de este proceso con nadie de mi entorno salvo mi esposo porque siento que no podrían entenderlo por razones religiosas. Para mí, lo más duro de este proceso es conocer el rechazo oficial de la Iglesia por la FIV y he luchado contra mí misma hasta aceptar pasar por los tratamientos. Por eso creo que deberías hablar con tu esposa y sinceraros los dos, tú debes ser su apoyo más grande porque para ella (como para mí) no hay nada tan duro como ser infértil. Mi pareja nunca me ha presionado y es mi apoyo en todo esto, tanto si recurríamos a FIV como si no. En caso de que no funcione, adoptaremos niños pero no embriones, porque al final un padre es quien te cuida como a un hijo, aunque no se compartan los genes. Es difícil renunciar a la genética, pero lo haremos los dos como pareja, juntos.
Quizá podrías hablar con tu esposa sobre la FIV e ir a una clínica de confianza en la que podáis discutir aspectos éticos con los doctores, pedir que no destruyan ningún embrión vuestro aunque sea de mala calidad. Lo que no deberías es recordar a tu mujer que tú podrías ser padre con los ovocitos de otra. La ovodonación es costosa y conlleva muchas implicaciones psicológicas en la mujer, aparte de la carga que tiene una ya con su propia infertilidad.
Espero que mi visión de las cosas te ayude a superar la situación.