Si la placenta se desprende del útero antes de dar a luz, ya sea de forma parcial o total, se produce una hemorragia que puede poner en peligro la vida de la madre y del bebé. Al desprenderse la placenta del útero, el bebé puede dejar de recibir oxígeno, nutrientes y hormonas que necesita para su desarrollo.

Las causas por las que se puede producir esta situación pueden ser la hipertensión materna gravídica o previa al embarazo, rotura prematura de ciertas membranas de sujeción, traumatismos externos, consumo de cocaína, presencia de miomas uterinos y antecedentes de haber sufrido este episodio.

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