El cólico del lactante

Es el llanto intenso y prolongado de un bebé, durante los tres primeros meses de vida que dura más de tres horas al día y que no es causado por un problema de salud. De hecho el seguimiento médico pone de manifiesto que comen y suben de peso como cualquier otro niño.

Aparece en aproximadamente uno de cada cinco bebés, y generalmente afecta a neonatos de unos 3 semanas, y alcanza su punto álgido entre las 4 y 6 semanas de vida.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Episodio de cólico

El llanto, repentino y de gran intensidad, se asocia con los cólicos cuando aparece al final del día, normalmente sobre la misma hora.

Los bebés adoptan una posición característica, flexionando los muslos sobre el abdomen, apretando los puños, la cara enrojecida y el abdomen tenso. Parece obvio que sufren de algún dolor abdominal agudo.

Los episodios pueden durar minutos u horas, los padres no suelen poder calmar al bebé a pesar de sus intentos desesperados, y el llanto suele parar repentinamente. En los periodos entre las crisis están tranquilos y sonrientes.
Llanto insistente en el lactante

Causas

La causa exacta de los cólicos del lactante se desconoce, de hecho se considera que existen múltiples factores implicados. Existen diversas explicaciones:

Problemas estomacales y digestivos

Esta es la explicación clásica que se le ha dado a este trastorno infantil. Considera que la causa del llanto radica en contracciones espasmódicas del músculo liso del intestino, favorecidas por la inmadurez del aparato digestivo de los lactantes. La acumulación de gases estomacales y alteraciones en la microbiota intestinal también podrían desencadenar el dolor.

Otra de las teorías que se barajan es la de una alergia o intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, como la betalactoglobulina y la caseína. Los bebés reciben estas proteínas bien a través de la leche materna, bien a través de la alimentación por fórmula. Corrobora esta hipótesis el descubrimiento de que algunas proteínas presentes en la leche de estos animales no se descomponen y pasan de la sangre a la leche materna.

Además, la ingesta por parte de la madre de ciertos alimentos como: cebolla, leche de vaca, verduras crucíferas (brócoli, coliflor, repollo) y chocolate, aumenta el número de casos de cólicos entre las madres que amamantan.

Problemas sociales y psicológicos

Esta teoría considera que someter al niño a mucha estimulación (exceso de luz, ruido…) puede provocar miedo y frustración en el bebé y la aparición de los síntomas del cólico. Esto explicaría la mayor ocurrencia en primogénitos de padres primerizos. Cuando otras personas alrededor del bebé están preocupadas, ansiosas o deprimidas, los bebés podrían llorar más.

Cólico del lactante

Además, algunos neonatos tiene un umbral sensorial más bajo, por lo que acusan más los cambios descritos arriba, y el nerviosismo de los padres. Si no se sienten entendidos, o las respuestas de los padres no son las correctas se desencadenaría el cólico.

Por último, el hecho de que sean más frecuentes por la tarde y la noche, se interpreta por algunos autores con un mayor cansancio de los padres al final del día y su menor capacidad de respuesta.

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