La reproducción asistida avanza constantemente para ofrecer las mejores tasas de éxito y la mayor seguridad para la madre y el bebé. Recientemente, un estudio colaborativo llevado a cabo por el Karolinska Institutet y el Hospital Universitario Karolinska (Suecia), la Universidad de Uppsala (Suecia) y la Universidad de Málaga junto al instituto IBIMA (España), ha arrojado luz sobre el desarrollo temprano del embarazo.
Los investigadores Mujin Ye, Mariana Barroso, Anna Sara Oberg, Nermin Hadziosmanovic, Arturo Reyes Palomares y Kenny A. Rodriguez-Wallberg han analizado si existen diferencias en el crecimiento del feto durante el primer trimestre dependiendo de si el embrión transferido fue fresco o congelado.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
Una de las preocupaciones habituales en las consultas de fertilidad es saber si el proceso de laboratorio afecta al desarrollo del futuro bebé. En este estudio prospectivo, que incluyó 3.445 nacimientos vivos únicos, se observó un dato interesante: los embarazos logrados tras una transferencia de embriones congelados mostraron una longitud céfalo-nalga (el tamaño del bebé desde la cabeza hasta el final de la columna) ligeramente mayor en el primer trimestre en comparación con las transferencias en fresco.
Es importante destacar que la diferencia es pequeña. Los investigadores ajustaron los datos teniendo en cuenta factores como la edad de los padres o el índice de masa corporal materno, encontrando que la criopreservación parece estar asociada con este mayor tamaño inicial.
El hallazgo sugiere que los fetos procedentes de ciclos con descongelación de embriones tienen un patrón de crecimiento temprano algo acelerado respecto a los ciclos en fresco, e incluso respecto a la concepción natural en las primeras semanas.
Otra de las grandes dudas en los tratamientos de fecundación in vitro (FIV) es el momento ideal para transferir el embrión: ¿en estadio de división (día 2-3) o en estadio de blastocisto (día 5-6)? El equipo de investigación quiso averiguar si este factor influía en el crecimiento observado.
Los resultados indicaron que:
Esto nos indica que el factor determinante en esta variación de crecimiento es el proceso de criopreservación o el entorno hormonal del útero en un ciclo diferido, más que el día de desarrollo en el que se encuentra el embrión al ser transferido.
Por ello, el estudio concluye que la elección entre transferir un embrión en día 3 o en estadio de blastocisto debe seguir basándose en criterios clínicos y no en estas variaciones de crecimiento temprano.
Para quienes se encuentran en un proceso de reproducción asistida, estos datos deben interpretarse con tranquilidad.
La precaución principal que sugieren los autores es que los especialistas deben tener en cuenta este crecimiento acelerado al realizar las ecografías de datación, para no estimar erróneamente la edad gestacional del embarazo.
En resumen, la congelación de embriones sigue siendo una técnica segura y eficaz que ha permitido el nacimiento de millones de niños en todo el mundo.
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Ye M, Barroso M, Oberg AS, Hadziosmanovic N, Reyes Palomares A, Rodriguez-Wallberg KA. First trimester growth after fresh or frozen single embryo transfer: embryo cleavage vs blastocyst stages. Human Reproduction Open. 2026;1-23. (Ver)