Las personas que nacen con síndrome de Morris posiblemente van a necesitar una cirugía para alargar la vagina y otra para extirpar los testículos atrofiados, pues hay riesgo de que éstos desarrollen un cáncer.

Además, es muy probable que estas pacientes necesiten asistencia psicológica cuando se enteran del diagnóstico, ya que pueden sufrir problemas de identidad sexual.

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