Los bebés son muy receptivos al ruido y a las melodías ya que el sentido del oído es uno de los más desarrollados que el poseen al nacer.
A partir de los cinco o seis meses empieza a desarrollar la función auditiva. Según los estudios que realizó el Dr. Alfred Tomatis, especialista del oído, físico y psicólogo, el oído se desarrolla completamente a los cuatro meses y medio de gestación. Ya en el útero el bebé escucha el ritmo cardíaco, la respiración y la voz de su madre. Incluso si hay algún tipo de ruido violento, el bebé se puede exaltar al igual que lo haría su madre.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
El Dr. Tomatis creó el “método Tomatis”, una terapia musical para reeducar el oído con el objetivo de potenciar el aprendizaje y el desarrollo global.
En la embaraza, se utiliza la música clásica y la voz materna, para potenciar la comunicación única que existe entre el bebé y la madre. Se basa en escuchar unas 60 horas de música de Mozart y crear un CD durante el embarazo con canciones de cuna que la madre elige y canta para su bebé. Actualmente este método también se usa para problemas de aprendizaje, trastornos y deficiencias en los niños como el déficit de aprendizaje, autismo o dislexia.
Según estudios realizados por psicólogos ingleses, los bebés recuerdan las melodías que han escuchado cuando estaban dentro del vientre materno. De hecho, según explica la Dra. Alexandra Lamont, los bebés durante su primer año de vida pueden recordar y preferir aquella música que escucharon durante el embarazo.
En cuanto al tipo de música que se les debe poner a los bebés, el Dr. Martínez comenta que la música debe ser suave y sin grandes cambios de volumen ni de ritmos. La música clásica y en especial de piano sirve para relajarse, aunque también se puede escuchar música de sonidos naturales como animales, el mar o cantares de pájaros.
En relación a la música clásica, existe lo que se conoce como el “efecto Mozart”, acuñado también por el Dr. Tomatis, que hace relación a los efectos beneficiosos que producen las melodías del compositor en los bebés y en las personas adultas.
En EE.UU se realizaron varias investigaciones para comprobar que efectos tenía la música de Mozart frente a la de otros compositores, los resultados a priori mostraban que hacían a los bebés más inteligentes. De hecho, la música de otros compositores no aportaron los mismos resultados y todo podría deberse a las pulsaciones por minuto y las altas frecuencias de los instrumentos que poseen las melodías de este compositor.
Entre las obras del compositor la Sonata para Dos Pianos en Re Mayor (también conocida como K448) o los Conciertos para Violín 3 y 4, son las que más influencia pueden tener a nivel cognitivo.
Gordon Shaw, neurobiólogo de la Universidad Irvine en California, escribe que los niños que escuchan música clásica ejercitan neuronas corticales y fortalecen los circuitos que se usan para las matemáticas.
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