Los bebés recién nacidos de madres que fuman durante el embarazo presentan irritabilidad y temblores durante las primeras 24 horas de vida y los valores aumentan en relación a la concentración de nicotina en orina y pelo. Ocurre lo mismo en los casos asociados a la lactancia.

Pueden presentar al nacer signos del síndrome de abstinencia como irritabilidad, temblores y alteraciones del sueño. A largo plazo, el tabaco puede ocasionar deficiencias conductuales, un menor coeficiente de inteligencia y trastorno de deficiencia de atención e hiperactividad.

El hábito de fumar de la embarazada se ha asociado, además, a una mayor frecuencia de partos prematuros, una mala inserción de la placenta, el embarazo ectópico, el desprendimiento placentario, la hemorragia vaginal, el aborto y a mayores riesgos de muerte súbita del bebé.

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