Por María Rodríguez Ramírez (embrióloga).
Actualizado el 25/12/2014

La distensión de la piel en zonas del abdomen, pecho, glúteos y muslos durante la gestación y el incremento de las hormonas femeninas que se produce en este periodo son las causas de la aparición de las tan antiestéticas estrías.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Las fibras elásticas y de colágeno se rompen y aparecen esas marcas rojizas que después del tiempo se vuelven blanquecinas.

Para eliminarlas, actualmente se apuesta por la carboxiterapia. El origen de esta terapia se encuentra en la estación de Aguas Termales de Royat (Francia), cuando un grupo de cardiólogos, en la década de los 50, aplican el tratamiento a pacientes que presentan diferentes enfermedades con un denominador común: déficit en la circulación sanguínea.

Origen

La celulitis se ha definido como una dermopatía vasculopática. Se debe a que los adipocitos en este ambiente tóxico no pueden realizar sus intercambios metabólicos adecuadamente y aumentan de tamaño, viéndose envueltos en los últimos estadíos de fibras conjuntivas que los estrangulan y rodeados de linfáticos incapaces de recoger toxinas.

Es un proceso muy complejo en cuya fisiopatología hay como denominador común: un Trastorno Microcirculatorio a nivel local. Al no producirse un drenaje correcto de los adipocitos, los desechos e impurezas se acumulan de forma líquida al principio para adquirir después una consistencia espesa (o gel).

Aunque se haya hidratado la piel en profundidad durante el embarazo, no hay que bajar la guardia después de haber dado a luz. Es el momento en el que la piel debe retornar a su estado natural, y en ese proceso pueden surgir nuevas estrías.

Tratamiento

El tratamiento activa la circulación de la zona, retrayendo la cicatriz y favoreciendo la formación de tejido dérmico nuevo. La estría se elimina casi por completo, incluso en los casos más complicados en los que presenta un aspecto blanquecino, cuando son más antiguas. A demás, devuelven la fuerza y el grosor perdido a la piel.

La primera fase del tratamiento es la carboxiterapia, que consiste en realizar pequeñas infiltraciones de dióxido de carbono, un gas estéril sin efectos secundarios, a través de la dermis. Lo que se consigue con esta técnica es revitalizar la piel aumentando la oxigenación y activar los fibroplastos haciendo así que se produzca más cantidad de colágeno. De hecho se ha demostrado que hasta las estrías más antiguas responden positivamente a este tratamiento.

Una de sus ventajas es que además ayuda a combatir los cúmulos de grasa y a reafirmar el tejido al activar el metabolismo celular y estimular intensamente todo el área tratada. Se recomienda asistir a una o dos sesiones por semana hasta llegar a un mínimo de diez sesiones. El precio por sesión ronda los 55 a 60 euros.

La segunda fase son infiltraciones con microcánulas de hidroxiapatita cálcica, un componente redensificador de la dermis gracias a su estimulación de la producción de colágeno. Usado después del embarazo consigue que las pieles que han sido sometidas a mucha distensión durante la gestación, aquellas que quedan muy finas y frágiles, vuelvan a recuperar su densidad y, con ello, tonificación y firmeza. Las sesiones recomendadas son entre dos y tres, separadas entre sí por un mes, y el precio de cada una de ellas parte de 300 euros.

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Autores y colaboradores

 María Rodríguez Ramírez
Grado en Biología y Grado Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico por la Universidad de Valencia (UV). Más información

Un comentario

    1. Eva María

      Yo creo que estas cosas que inventan son chorradas para sacar el dinero a la gente. No creo que la carboxiterapia sea efectiva.