La dermatitis atópica es una dolencia cutánea que consiste en la inflamación de la piel produciendo un eccema en el lactante. Se trata de un problema de la piel de los más frecuentes, especialmente, en los dos primeros años de vida.
Este problema dermatológico tiene base genética y no se contagia. La principal causa de la dermatitis atópica en el bebé es un mal funcionamiento de la barrera cutánea.
Según los datos estadísticos, aproximadamente un 20-30% de los bebés en España padecen dermatitis atópica. Pese a ello, la dermatitis atópica puede surgir en cualquier etapa y sexo. Además, en numerosas ocasiones, los eccemas atópicos de los bebés remiten con el paso del tiempo.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
La dermatitis atópica en el pequeño se evidencia a través de una serie de signos como el enrojecimiento de las mejillas, picor intenso, descamación de la piel y la formación de costras.
Normalmente, en los bebés menores de dos años, la dermatitis atópica se localiza en las mejillas, brazos o piernas.
Sin embargo, a partir de los dos años, el bebé puede presentar eccemasen los codos, en el cuello y en los pliegues que se forman en la piel del bebé. En cualquier caso, se trata de un problema dermatológico molesto para el niño que puede incluso, en ocasiones, alterar su sueño.
Además de los problemas para conciliar el sueño, cuando los bebés padecen dermatitis atópica se podrán observar otros indicios iniciales, entre los que se incluyen:
Si el bebé se rasca de manera continua, las placas de eccemas se vuelven más rugosas. En caso de que ocurra una perforación, las placas supurarán y se formará una costra. Sin embargo, esta costra desaparece con el paso del tiempo.
La dermatitis atópica del bebé podría tener un componente genético y eso ha sido debatido durante mucho tiempo. Desde la Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA) se apunta a que si uno de los padres ha sufrido esta dolencia dermatológica, el hijo posee un 40% de probabilidades de padecerla.
Por tanto, la dermatitis atópica posee cierta base genética y en este sentido hereditaria. Algunas investigaciones apuntan también a que puede tener relación con que los familiares del pequeño tengan asma, conjuntivitis alérgica o rinitis.
La dermatitis atópica es un problema de la piel que puede empeorar debido a diversos estímulos y factores desencadenantes, los cuales pueden variar de un individuo a otro.
Pese a ello, algunos de los factores más comunes que pueden exacerbar los síntomas de la dermatitis atópica se enumeran a continuación:
Además, si se baña al bebé con agua demasiado caliente tampoco sería beneficioso para los eccemas cutáneos.
La dermatitis atópica puede ser leve y curarse con un tratamiento sencillo o severa.
Cabe destacar que, como hemos comentado anteriormente, una piel atópica no es contagiosa. El tratamiento de la dermatitis atópica debe aplicarse siempre bajo prescripción médica. Normalmente, la terapia contra los eccemas atópicos consiste en cremas que contienen corticoides o inhibidores tópicos de la calcineurina actuando como desinflamatorias.
En algunos casos, la dermatitis atópica puede requerir el uso de antibióticos si se ha producido infección.
A continuación, se enumeran una serie de recomendaciones para cuidar la piel atópica de los bebés:
El uso de cremas solares es otros de los consejos para cuidar la piel atópica del bebé, así como mantener una temperatura media para evitar la sudoración y pasar frío. También sería recomendable evitar el polvo doméstico puesto que podría empeorar los eccemas del bebé.
Sí. Costra láctea es el término coloquial que hace referencia a la dermatitis seborreica. La manifestación principal de esta dermatitis es la aparición de escamas de color amarillento o blanquecinas y aspecto graso, especialmente en el cuero cabelludo. Sin embargo, la costra láctea también puede surgir en otras zonas como los párpados, las cejas, la frente, etc.
Los niños que padecen dermatitis atópica necesitan unos cuidados de la piel especiales, ya que se vuelve más seca e hipersensible. Una de las recomendaciones generales es evitar lavar a los niños de manera diaria y, además, deben ser baños cortos y con agua tibia. También es importante utilizar geles especiales e hidratar mucho la piel.
No existen pruebas específicas para el diagnóstico de una piel atópica, sino que se suele realizar una exploración física del bebé para observar las placas de eccemas.
En caso de ser necesario, el especialista derivará al bebé al dermatólogo para un mayor control.
Algunos consejos básicos para la prevención de la aparición de la dermatitis atópica son:
Todos estos consejos pueden hacer que el bebé sobrelleve mejor las molestias de la dermatitis atópica.
Si te gustaría leer información en profundidad acerca de cómo cuidar la piel de tu bebé, te recomendamos visitar el siguiente artículo: ¿Qué cuidados de la piel del bebé tengo que llevar a cabo?
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