Buenas tardes. Queremos compartir nuestra experiencia para buscar claridad y apoyo en algo que, para nosotras, es más que un proyecto personal, es una forma de ejercer nuestros derechos como pareja del mismo sexo. Somos una pareja de mujeres que estamos en pleno proceso de preservación de embriones con la idea de hacer un método ROPA diferido. La idea es que ambas participemos activamente en la creación de nuestra familia: una de nosotras gestará los óvulos de la otra y viceversa en el futuro. Aunque en nuestra clínica actual el trato ha sido muy bueno, los resultados hasta ahora no han sido lo que esperábamos, por lo que pensamos en buscar una segunda opinión. Sin embargo, lo que nunca nos imaginamos es que varias clínicas nos iban a cerrar las puertas, no ya para realizar el tratamiento, sino incluso para obtener una cita. El motivo: no estamos casadas. Nos quedamos en shock. En nuestra clínica nos habían explicado que la Ley 4/2023, de 28 de febrero (la conocida como Ley Trans), permite que parejas como nosotras podamos realizar este procedimiento sin estar casadas (igual que ocurre con las parejas heterosexuales) siempre que firmemos un documento que acredite nuestro proyecto reproductivo en común. De hecho, firmamos este documento, convencidas de que estábamos haciendo todo correctamente. Según esta ley, ya no es necesario estar casadas para acceder a la reproducción asistida y que ambas seamos reconocidas como madres de los hijos nacidos del tratamiento (de igual forma cuando decidamos hacer la transferencia si que estaremos casadas). Esto, aparte de en nuestra clínica lo hemos visto en otras fuentes, como por ejemplo aquí, en reproduccionasistida.org, pero varias clínicas a las que hemos acudido nos han rechazado, insistiendo en que es obligatorio el matrimonio. Esto nos ha dejado completamente desamparadas. Sentimos que estamos perdiendo un tiempo que para nosotras es crucial. Mi pareja y yo somos un caso un poco difícil y el transcurso del tiempo influye significativamente, lo que ha hecho que esto que ya de por sí complicado y estresante, además se esté convirtiendo en una carrera contrarreloj. Nos entristece mucho que literalmente se nos obligue a casarnos de forma precipitada si queremos hacer este proyecto, ya que aunque está en nuestros planes, teníamos unas ilusiones sobre cómo hacerlo, y os aseguro que no era deprisa y corriendo. Y lo peor de todo es que incluso si decidiéramos hacerlo, los plazos para organizar el matrimonio también nos jugarían en contra. Nos sentimos abandonadas y discriminadas. Parece que ni las clínicas ni el sistema están aplicando correctamente la ley, y esto nos obliga a tomar decisiones que no hemos elegido libremente. Dicho todo esto, tenemos varias dudas y nos encantaría saber si alguien aquí nos puede orientar: 1. ¿Es obligatorio estar casadas para hacer el método ROPA tras la Ley 4/2023? 2. ¿Qué podemos hacer para que las clínicas reconozcan este derecho? ¿Hay algún organismo regulador o alguna instancia a la que podamos acudir para que informen a las clínicas sobre la ley y evitemos este tipo de situaciones? 3. ¿Dónde podríamos presentar una queja formal que realmente tenga repercusión? No solo por nosotras, sino por todas las parejas que puedan estar en esta misma situación. Esto es muy frustrante. Estamos luchando por formar una familia desde el amor, pero en lugar de sentirnos apoyadas, parece que tenemos que superar barreras injustas. Es una lástima que, incluso con una ley que se supone que garantiza nuestros derechos, sigamos enfrentándonos a este tipo de problemas. Cualquier orientación o experiencia que podáis compartir sería de gran ayuda. Queremos que nuestra historia sirva también para otras parejas que puedan estar viviendo algo similar. Muchas gracias