La reproducción en la Antigua Grecia

En el mundo griego, en el que la edad habitual del matrimonio eran los 14 años, la menarquia (primera regla de la mujer), más tardía que en la actualidad, se acercaba a los 16 años.

El fruto de la observación apoyaba la idea nuevamente de que la imperforación del hímen era la causa principal de la ausencia de reglas y, por lo tanto, motivo de infertilidad.

Solo la asunción de la virginidad y la castidad como ideal por el cristianismo, en modo alguno asumible por las religiones y culturas anteriores, puso sobre la mesa la evidencia de que las vírgenes también tienen la regla.

Tratados sobre ginecología

Fue Hipócrates, nacido alrededor del año 460 a.C. en la isla griega de Cosa, quien quiso romper con la medicina que se practicaba en su tiempo, más cercana a la magia que a un sistema de observación, y construir un sistema médico coherente basado en un examen clínico que permitiera realizar un diagnóstico seguido de un tratamiento apropiado. La escuela de Hipócrates supuso un cambio realmente importante en la concepción de las afecciones humanas.

En varios tratados escritos por Hipócrates se comentan patologías ginecológicas y obstétricas. Para Hipócrates, la infertilidad podía deberse a distintas causas como:

  • Una incorrecta posición del cérvix
  • Una debilitación de la cavidad interna de origen congénito o adquirida a consecuencia de una cicatrización tras un episodio de úlceras
  • Una obstrucción del orificio uterino causado por una amenorrea, un flujo menstrual excesivo (que provocaría que el útero fuera incapaz de fijar la semilla) o un prolapso uterino

Los tratamientos eran numerosos, probablemente poco eficaces y algunos de ellos, incluso, realmente sorprendentes. Los griegos, al igual que los egipcios, pensaban que el tracto genital femenino estaba íntimamente ligado al aparato digestivo.

Así, Hipócrates recomendaba que la mujer se introdujese un ajo en la vagina; si al día siguiente le olía la boca a ajo, significaba que la mujer podía tener hijos pues no habría obstrucciones internas.

Concepto de fertilidad en Grecia

Los griegos pensaban que la buena salud era la clave para la fecundidad, y que la alimentación a base de frutos secos, legumbres y cereales propiciaba la gestación. Preconizaban también el uso de afrodisíacos, en cuya composición entraban ingredientes como trompa de elefante, pulmones de buitre o pelos de rabo de mula.

La escuela hipocrática y sus tratados médicos daba soluciones también a otros aspectos de la ginecología. Por ejemplo, la técnica más empleada por la obstetricia griega para el tratamiento de los partos laboriosos o difíciles era la sucusión.

El método consistía, sencillamente, en agitar enérgicamente a la parturienta. Del mismo modo, con la misma frecuencia y el mismo razonamiento lógico, se recomendaba el reposo para evitar abortos. El razonamiento es simplista pero sigue siendo el tratamiento más extendido actualmente en la práctica ginecológica cotidiana.

Dioscórides fue un médico, farmacólogo y botánico de la antigua Grecia que recogió miles de preparados y fórmulas de todo tipo que en muchos casos supusieron la base de la farmacia actual. En ellas describía gran cantidad de plantas que trataban de curar la infertilidad de las mujeres como la mercurial o el cojón de perro.

En Grecia coexistieron las prácticas sagradas y profanas en medicina, tanto antes como después de Hipócrates. Dentro del panteón griego, Afrodita era la diosa del deseo y el amor, la belleza y la fertilidad, y encarnaba el impulso erótico y el placer del sexo. También Artemisa se relacionaba con la fertilidad.

Asimismo, las danzas y coros procaces que acompañaban a los novios el día de su boda, además de perseguir la diversión, ensalzaban la fertilidad.

Un comentario

  1. usuario
    Claudia

    Es impresionante cómo pensaba la gente de aquella época. Otra anécdota que me resulta curiosa es que los griegos consideraba la histeria como una enfermedad del útero, que éste se movía por el cuerpo causando trastornos, y que por ello era una enfermedad que sólo podía tener la mujer. ¡Menos mal que no vivimos esos años! Tenéis unos artículos muy interesantes, os felicito. Saludos. Claudia.

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