En los tratamientos de fecundación in vitro (FIV), ya sea una FIV convencional o una ICSI, los embriones se cultivan en el laboratorio durante unos días para poder decidir cuál o cuáles serán transferidos al útero y cuáles serán congelados (vitrificados). Para poder tomar la decisión, hay que valorar su calidad durante todas las etapas del desarrollo embrionario.
En función del día del desarrollo del embrión, los embriólogos analizan distintas características para determinar cuál es su calidad y si son susceptibles de implantar para acabar dando lugar a un embarazo. Si por el contrario los embriones son de mala calidad, podrían detener su desarrollo, provocar un fallo de implantación o incluso causar un aborto en los primeros meses de embarazo.
En el laboratorio de fecundación in vitro, los embriones pasan un máximo de 6 días en cultivo, pasando de ser un cigoto de 1 día a un blastocisto de 5 o 6 días con multitud de células.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
En los procesos de FIV-ICSI, en los que la fecundación de los óvulos se lleva a cabo en el laboratorio, es importante valorar la calidad de los embriones resultantes.
Es habitual que se obtenga más de un embrión, por lo que su clasificación ayuda a elegir qué embriones de entre todos los que hay en cultivo tienen mayor probabilidad de implantar y dar lugar a un embarazo.
Así, la clasificación embrionaria se tendrá en cuenta para la transferencia, ya que los embriones de mayor calidad serán los que se introducirán al útero materno.
La evaluación de la calidad de los embriones requiere tener en cuenta distintas características de su morfología, es decir, de su forma o aspecto, y la evolución a lo largo de los días que permanecen en cultivo. Para poder hacer esto existen dos opciones:
La primera alternativa es el método tradicional, mientras que el segundo es una incorporación reciente a los laboratorios de reproducción asistida. El uso de sistemas time-lapse permite al embriólogo observar todo el desarrollo embrionario, no solo los momentos puntuales en los que se haría la observación en el microscopio. Asimismo, la evaluación morfológica de los embriones con Time-Lapse evita los cambios de temperatura y gases que se producen al sacar los embriones del incubador, reduciendo el estrés y mejorando la viabilidad embrionaria.
Ya sea mediante visualización directa bajo el microscopio o con el sistema time-lapse, los embriones son valorados casi todos los días hasta que son transferidos o congelados.
En función del día, los embriólogos tendrán que fijarse en unos u otros aspectos referentes a la morfología embrionaria para poder ir clasificándolos.
A continuación, vamos a hablar de estos días de desarrollo y cómo se espera que sea el aspecto de los embriones.
El día después de la fecundación (día 0) hay que confirmar si los óvulos han fecundado con la aparición del primer estadio embrionario: el cigoto o zigoto.
Se trata de una única célula que aún no ha empezado a dividirse y en la que se debe observar los siguiente:
Para evitar fallos de interpretación, es importante hacer esta valoración entre las 16 y 18 horas tras la inseminación in vitro o la microinyección.
Si los cigotos se observan más tarde podrían haber desaparecido los pronúcleos, ya que éste evento es necesario para que tenga lugar la primera división que dará lugar al embrión de dos células.
La existencia de los 2 PN confirma que ha habido fecundación. Si se observan 1 o 3 pronúcleos el embrión debe ser descartado, ya que indica que la dotación genética del embrión no es adecuada. Su desarrollo en los próximos días se produce de igual forma que en los embriones viables, por lo que es importante visualizarlos antes de que se produzcan la fusión de PN y no seamos capaces de distinguir los embriones viables de los no viables.
A los dos días del inicio del desarrollo, el embrión ya ha tenido dos divisiones y estará formado por 4 células, llamadas blastómeras. Tanto el número de blastómeras como el aspecto de las mismas en este momento va a ser decisivo en la clasificación. Observar menos o más de 4 células es indicativo de retraso o aceleración del desarrollo.
La observación de los embriones en este momento del desarrollo debe hacerse entre las 44 y 45 horas postinseminación, prestando atención principalmente a los siguientes aspectos:
Algunas de las alteraciones embrionarias influyen en mayor medida en la capacidad de implantación del embrión, por lo que en función de esto se asignará una u otra categoría de calidad.
Para analizar la calidad embrionaria en día 3, se valoran los embriones entre las 68 y las 69 horas postinseminación. En este momento, se analizan los mismos parámetros que se han considerado en día 2 de desarrollo, así como el ritmo de división.
Los embriones de mejor calidad serán aquellos con 7-8 células procedentes de embriones de 4 células en día 2.
Los embriones se pueden transferir en este momento del desarrollo o se pueden mantener en el incubador hasta día 5 o 6 para transferirlos en estadio de blastocisto. Asimismo, los embriones que no se transfieran se pueden vitrificar en este momento o en día 5 o 6 de desarrollo.
Si te interesa leer más información sobre este tema, puedes seguir leyendo aquí: ¿Cuándo hacer la transferencia de embriones? ¿En día 3 o en día 5?
A partir del cuarto día de desarrollo, se produce el fenómeno de la compactación para formar una mórula. Es un proceso por el cual las células del embrión forman uniones estrechas entre ellas y el embrión adquiere el aspecto de una mora.
Aunque algunos embriones pueden presentar signos de compactación de manera temprana en día 3, lo habitual es observar la mórula entre 90 y 94 horas postinseminación (día 4 del desarrollo).
Este momento aporta poca información sobre el estado del embrión, pues al haberse compactado todas sus células no es posible contarlas ni observar otros rasgos distintivos.
Aun así en los embriones en estadio de mórula se valoran los siguientes aspectos:
El embrión óptimo en día 4 es aquél que cumple las siguientes características: tiene más de 8 células, está compactado o compactando y la compactación afecta a todo el volumen del embrión.
Entre las 114 y 118 (día 5) o las 136-140 horas (día 6) postinseminación nos encontramos ante un blastocisto, el último estadio del desarrollo embrionario que puede tener lugar en el laboratorio.
La formación del blastocisto es imprescindible para que pueda ocurrir la implantación del embrión en el útero, por lo que su formación en cultivo se considera de buen pronóstico.
Estos embriones presentan dos estructuras claves en su morfología:
Ambas estructuras se distinguen por la aparición del blastocele: la cavidad central llena de líquido.
Para valorar la calidad de los blastocistos se tienen en cuenta parámetros similares a los propuestos por Gardner en 1998:
El grosor de la zona pelúcida también es importante. Ésta debe volverse más delgada para permitir la expansión del blastocisto y su salida para implantar en el endometrio. Una zona pelúcida fina se relaciona con buena calidad embrionaria y con alta probabilidad de implantación.
Silvia Azaña, embrióloga en Reproducción Asistida ORG, te cuenta más sobre el blastocisto en este vídeo:
Y entonces, alrededor del día 5, el embrión comienza a formar una cavidad, conocida como blastocele, y se convierte en un blastocisto. En este momento tiene unas 200 células.
Actualmente, los embriones se clasifican por categorías en función de su calidad morfocinética.
Tanto los embriones en día 3 como los blastocistos pueden ser clasificados, pero de forma diferente, ya que la estructura embrionaria también es diferente en ambos estadios.
Los siguientes grados de calidad se asignan a los embriones en día 2 o día 3 de desarrollo en función de los distintos parámetros mencionados en el apartado anterior:
Para valorar los blastocistos, como ya hemos visto, la clasificación embrionaria habitual dispone de un número y 2 letras: el número (del 1 al 5) indica el grado de expansión del blastocisto; la primera letra (A, B, C o D), la calidad de la masa celular interna; y la segunda (A, B, C o D), la del trofoectodermo. Así, los blastocistos con mejor morfología y con mayor capacidad de implantación serían los 3AA.
Las categorías numéricas asignadas según la expansión son las siguientes:
En cuanto a la masa celular interna, las 4 categorías serían las siguientes:
Por otro lado, el trofoectodermo debe tener una sola capa. Según el estado de sus células, se clasifica de la siguiente manera:
La Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) ha propuesto una nueva clasificación embrionaria que da mayor peso a la morfología del trofoectodermo con respecto a la de la masa celular interna.
En ella, la calidad se asigna con una sola letra (A, B, C o D) que engloba el estado tanto de la masa celular interna (MCI) como del trofectodermo. Así, si la MCI es de calidad A y el trofoectodermo es de calidad B, la valoración global del blastocisto sería B.
Tanto en la catalogación convencional como en la nueva, en caso de que se lleven los embriones a cultivo largo para su transferencia en estadio de blastocisto, será necesario tener en cuenta la clasificación en estadio temprano (días 2 y 4) así como la que presente en día 5/6 para su valoración global.
Asimismo, es importante tener en cuenta que la valoración embrionaria es, en muchas ocasiones, muy subjetiva, por lo que puede haber variaciones entre laboratorios de diferentes clínicas de fertilidad.
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En en siguiente vídeo, la bióloga-embrióloga Iratxe Ausin Hernández nos cuenta todo lo que debes saber sobre el desarrollo embrionario.
Tal y como nos cuenta Iratxe:
Actualmente, se evalúa el desarrollo en función, sobre todo, de dos criterios. El primero sería el criterio morfológico, de cómo va realizando el embrión desde la primera división embrionaria (desde que el óvulo está fecundado y se empieza a dividir, la primera división; la segunda división, de dos células se vuelve a dividir a cuatro...) y eso sería la morfología que va cogiendo ese embrión; y la cinética, que sería en qué momento realiza esas divisiones.
El estadio de blastocisto se caracteriza porque las células se colocan de forma que en una zona del embrión se acumula un grupo celular, lo que se denomina masa celular interna y dará lugar al embrión y al feto que posteriormente veremos en las ecografías. Mientras que el resto del embrión queda rodeado de una hilera de células que darán lugar a las membranas y la placenta, lo que llamamos el trofoectodermo. Y en la zona central aparece una zona sin células con un líquido en su interior, que se denomina blastocele y que dará lugar al líquido amniótico.
La diferencia entre en blasto temprano y un blasto expandido, es que, en el primer caso, se empieza a intuir la separación de estas tres partes, apareciendo inicialmente el blastocele que diferencia dos grupos celulares, uno que dará lugar a la masa celular interna y otro al trofoectodermo. En este estadio el blastocisto no está claramente expandido y por lo tanto las zonas no se diferencian claramente. Este estadio embrionario suele comenzar a verse al final del cuarto día o al inicio del quinto.
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Esta es una pregunta muy común, pero no resulta fácil de contestar. En primer lugar, el término "calidad" no está bien definido en medicina reproductiva: ¿se basa en la apariencia del embrión, en la competencia cromosómica del embrión o en la composición estructural/genética? Las dos primeras métricas son definibles - podemos clasificar un embrión según su apariencia; podemos analizar el contenido cromosómico del embrión. Ninguno de estos calificativos se correlacionan bien con la capacidad del embrión de dar lugar a un nacimiento vivo. La composición estructural/genética no puede ser probada en este momento.
Tradicionalmente, hemos considerado la edad de la mujer como la fuerza dominante que contribuye a la "calidad" de los óvulos. El porcentaje de embriones cromosómicamente anormales aumenta a medida que la mujer envejece. Aunque la fertilidad masculina disminuye con la edad, no tenemos tanta información sobre sus contribuciones a la calidad del embrión.
Los embriones clasificados con la categoría A son aquellos que presentan unas características morfológicas muy buenas, por lo que su probabilidad de implantar es bastante alta.
Por tanto, si se transfieren dos embriones de calidad A, la probabilidad de implantar y dar lugar a un embarazo es elevada, siempre y cuando los demás factores implicados sean correctos (endometrio, transferencia…).
La inteligencia artificial y el Big Data, lo que nos ha proporcionado es tener una base muy grande de embriones sobre la que poder estudiar y, con los algoritmos, pues la inteligencia lo que nos hace es que nos dice aquel embrión que tiene un potencial de implantación mucho más grande.
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Un embrión clasificado como 8 II se trataría de un embrión de 8 células y de calidad B. Este tipo de embriones son de buena calidad, aunque no son excelentes.
Sin embargo, los embriones de categoría B tienen una elevada probabilidad de implantar en el útero y, por tanto, dar lugar a un embarazo.
Habitualmente, los embriones clasificados con categoría D son descartados para la transferencia embrionaria, ya que su probabilidad de implantar y dar un embarazo evolutivo es escasa.
Los embriones de calidad D tienen signos de degeneración, alteraciones morfológicas graves como alta fragmentación o vacuolización, o un ritmo de división anormal. Por ello, lo conveniente sería no transferir estos embriones.
Rebeca Fernández, embrióloga y directora del laboratorio de la clínica OnaFIV Fertilidad y Reproducción nos responde en este vídeo la calidad del embrión para su criopreservación:
No todos los embriones que se desarrollan dentro del laboratorio de FIV llegan con buena calidad para poder vitrificarlos.
Para poder vitrificar un embrión necesitamos que llegue a un estadio avanzado de desarrollo como es el estado de blastocisto y, además de llegar al estado de blastocisto, debe tener buena calidad.
Para valorar la calidad del blastocisto, debemos valorar la masa celular interna, que es lo que da lugar al bebé y debe ser compacta y redonda, y la parte del trofoectodermo, que dará lugar a la placenta, que debe contener una gran cantidad de células para poder lograr la implantación. De esta forma, podremos vitrificar embriones en blastocisto y con buena calidad y lograremos una tasas de supervivencia alrededor de 97%.
Dependerá del momento del desarrollo embrionario. Si se trata de un embrión en día 2 de desarrollo, lo óptimo sería que presentara 4 células; mientras que si está en el tercer día de desarrollo, el embrión debería presentar 8 células.
Si un embrión en estos momentos del desarrollo presenta un número de células mayor o menor al indicado, supondría que el embrión no es de excelente calidad.
En concreto, si un embrión en día 2 o en día 3 de desarrollo presenta 6 células, este embrión sería clasificado con la categoría C.
No, no se puede garantizar esto. Los embriones clasificados como AA son aquellos que tienen unas características morfológicas excelentes. Por tanto, su masa celular interna (MCI) y un trofoectodermo presentan un buen aspecto.
Estos embriones tienen una alta capacidad de implantación y, por tanto, una elevada probabilidad de dar lugar a un embarazo. Sin embargo, no se puede garantizar de manera total que la mujer se vaya a quedar embarazada. Además de la calidad embrionaria, es necesario tener en cuenta otros factores que también influyen en la probabilidad de implantación embrionaria y de lograr una gestación.
Si quieres informarte mejor de los criterios que siguen los embriólogos para establecer la calidad embrionaria, no te pierdas el siguiente post: Calidad embrionaria para transferencia o congelación de embriones.
Por otra parte, los blastocistos son los embriones con mayor capacidad de implantación por su alto grado de desarrollo. Si quieres saber más sobre ellos, puedes seguir leyendo aquí: El cultivo largo de embriones y la clasificación de blastocistos.
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