Clasificación de los embriones humanos según su calidad

Por (embrióloga clínica senior), (ginecólogo), (embriólogo clínico senior), (embriólogo clínico senior) y (embrióloga).
Actualizado el 12/09/2018

En los tratamientos de fecundación in vitro (FIV), ya sea una FIV convencional o una ICSI, los embriones se cultivan en el laboratorio durante unos días para poder decidir cuál o cuáles serán transferidos al útero y cuáles serán congelados (vitrificados). Para poder tomar la decisión, hay que valorar la calidad de los mismos durante su desarrollo in vitro.

Los embriólogos analizan distintas características en cada embrión para determinar si es de calidad y, por tanto, susceptible de implantar para acabar dando lugar a un embarazo. Si por el contrario es de mala calidad, podría detener su desarrollo, provocar un fallo de implantación o causar un aborto en los primeros meses de embarazo.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

¿Cómo y para qué se mide la calidad embrionaria?

En los procesos de FIV-ICSI, en los que la fecundación de los óvulos se lleva a cabo en el laboratorio, es importante valorar la calidad de los embriones resultantes.

Es habitual que se obtenga más de un embrión, por lo que su clasificación ayuda a elegir qué embriones de entre todos los que hay en cultivo tienen mayor probabilidad de implantar y dar lugar a un embarazo. Así, la clasificación embrionaria se tendrá en cuenta para la transferencia, ya que los embriones de mayor calidad serán los que se introducirán al útero materno.

La evaluación de la calidad de los embriones requiere tener en cuenta distintas características de su morfología, es decir, de su forma o aspecto, y la evolución a lo largo de los días que permanecen en cultivo. Para poder hacer esto existen dos opciones:

  • Sacar los embriones del incubador cada día durante unos minutos para poder valorarlos al microscopio.
  • Valorar los embriones mediante un sistema time-lapse, que permite obtener imágenes cada pocos minutos para poder valorar su desarrollo completo sin sacarlos del incubador.

La primera alternativa es el método tradicional, mientras que el segundo es una incorporación reciente a los laboratorios de reproducción asistida. El uso de sistemas time-lapse permite al embriólogo observar todo el desarrollo embrionario, no solo los momentos puntuales en los que se haría la observación en el microscopio. Asimismo, evita los cambios de temperatura y gases que se producen al sacar los embriones del incubador, reduciendo el estrés y mejorando la viabilidad embrionaria.

Embrión en día 1: cigoto

Es importante evaluar este momento del desarrollo para ver si ha ocurrido la fecundación. En caso afirmativo, se observará un cigoto o zigoto, es decir, un óvulo “recién fecundado”. A la hora de valorar esta etapa del desarrollo se tiene en cuenta lo siguiente:

  • La presencia de dos pronúcleos (PN), uno procedente del óvulo y otro del espermatozoide.
  • La presencia de dos corpúsculos polares (CP), indicativo de que tras la fecundación se ha completado la meiosis del óvulo.
  • El aspecto del citoplasma del cigoto, que debe ser uniforme y claro.

Para evitar fallos de interpretación se debe observar entre las 16 y 18 horas tras la inseminación in vitro o la microinyección (postinseminación). Si se observan más tarde podrían haber desaparecido los pronúcleos, evento necesario para que pueda tener lugar la primera división, que dará lugar al embrión de dos células.

La existencia de los 2 PN confirma que ha habido fecundación. Si se observan 1 o 3 pronúcleos el embrión debe ser descartado, ya que indica que la dotación genética del embrión no es adecuada. Su desarrollo en los próximos días se produce de igual forma que en los embriones viables, por lo que es importante visualizarlos antes de que se produzcan la fusión de PN y no seamos capaces de distinguir los embriones viables de los no viables.

Embrión en día 2: cuatro células

Tras las dos primeras divisiones (día 2 de desarrollo), el embrión debe tener 4 células, llamadas blastómeras. Tanto el número de blastómeras como el aspecto de las mismas en este momento va a ser decisivo en la clasificación. Observar menos de 4 células o muchas más es indicativo de retraso o aceleración del desarrollo.

La observación de los embriones en este momento del desarrollo debe hacerse entre las 44 y 45 horas postinseminación prestando atención principalmente a los siguientes aspectos:

  • Tamaño y simetría de las blastómeras: las 4 células deben ser aproximadamente de igual tamaño.
  • Número de células: cada célula debe tener únicamente un núcleo. Si tienen dos, serían binucleadas, y si tienen más de dos, multinucleadas. Si tienen más de un núcleo se consideran anormales y se asocian con errores de división celular.
  • Porcentaje de fragmentación: los fragmentos son pequeños restos de citoplasma procedentes de una división anormal de las blastómeras. Son importantes la cantidad, la distribución y el volumen de los fragmentos, ya que pueden comprometer el desarrollo del embrión.
  • Presencia de vacuolas: las vacuolas son como "bolsitas" llenas de líquido. Si son grandes o numerosas pueden influir negativamente en la calidad embrionaria.
  • Forma y grosor de la zona pelúcida: debe ser redonda y no demasiado gruesa ni delgada. Alteraciones de la zona pelúcida se asocian con bajas tasas de implantación, ya que al embrión le será difícil desprenderse de ella para implantar.

Algunas de las alteraciones embrionarias influyen en mayo medida en la capacidad de implantación del embrión, por lo que en función de esto se asignará una u otra categoría de calidad.

Embrión en día 3: ocho células

Para analizar la calidad embrionaria en día 3, se valoran los embriones entre las 68 y las 69 horas postinseminación. En este momento, se analizan los mismos parámetros que se han considerado en día 2 de desarrollo, así como el ritmo de división. Los embriones de mejor calidad serían aquellos con 7-8 células procedentes de embriones de 4 células en día 2.

Los embriones se pueden transferir en este momento del desarrollo o se pueden mantener en el incubador hasta día 5 o 6 para transferirlos en estadio de blastocisto. Asimismo, los embriones que no se transfieran se pueden vitrificar en este momento o en día 5 o 6.

Embrión en día 4: mórula

La compactación es el proceso por el cual las células del embrión forman uniones estrechas entre ellas para formar la mórula. Se produce habitualmente a partir del cuarto día de desarrollo, aunque algunos embriones pueden presentar signos del comienzo de la compactación de manera temprana (en día 3).

La mórula se puede observar entre 90 y 94 horas postinseminación. Ese momento aporta poca información sobre el estado del embrión, pues al haberse compactado todas sus células no es posible observar rasgos distintivos en estos embriones. Aun así se valoran los siguientes aspectos:

  • Número de células: el embrión debe tener más de 8 células.
  • Grado de compactación: si la compactación está en una fase temprana, se observan uniones entre las membranas de las células pero éstas se pueden distinguir unas de otras, mientras que si está avanzada ya no es posible distinguir unas células de otras. La compactación debe ser completa, es decir, debe afectar a todas las células del embrión. Si es parcial significa que alguna célula ha quedado excluida y es signo de mal pronóstico.
  • Fragmentos y vacuolas: si se observa alguna de estas dos estructuras, puede que el embrión o parte de él esté degenerando.

El embrión óptimo en día 3 es aquél que cumple las siguientes características: tiene más de 8 células, está compactado o compactando y la compactación afecta a todo el volumen del embrión.

Embrión en día 5 o 6: blastocisto

Entre las 114 y 118 (día 5) o las 136-140 horas postinseminación (día 6) nos encontramos ante un blastocisto, el último estadio del desarrollo embrionario que puede tener lugar en el laboratorio.

La formación del blastocisto es imprescindible para que pueda tener lugar la implantación del embrión en el útero, por lo que su formación en cultivo se considera de buen pronóstico.

Estos embriones presentan dos estructuras claves en su morfología: la masa celular interna (MCI), que va a originar las capas embrionarias que darán lugar a los órganos del bebé, y el trofoectodermo o masa celular externa, que originará la placenta. Se distinguen por la aparición del blastocele, la cavidad central llena de líquido.

Para valorar la calidad de los blastocistos se tienen en cuenta parámetros similares a los propuestos por Gardner en 1998:

  • El grado de expansión: de menor a mayor grado, del 1 al 5.
  • El estado de la MCI: tamaño, forma y compactación de la masa celular interna. La valoración se hace asignando 4 letras (A, B, C, D).
  • El estado del trofoectodermo: estructura y número de células. También se asignan 4 letras (A, B, C, D).

También se tiene en cuenta el grosor de la zona pelúcida. Ésta debe volverse más delgada para permitir la expansión del blastocisto y su salida para la implantación en el endometrio. Una zona pelúcida fina se relaciona con buena calidad embrionaria y con alta probabilidad de implantación.

Categorías de calidad embrionaria

Actualmente se asignan por categorías tanto los embriones en día 3 como los blastocistos. Debido a que la estructura embrionaria es diferente en ambos estadios, la catalogación también es diferente.

Calidad de los embriones tempranos

Los siguientes grados de calidad se asignan a los embriones en día 2 y 3 en función de los distintos parámetros mencionados en el apartado anterior:

  • Categoría A o 1: embriones de excelente calidad, con máxima capacidad de implantación.
  • Categoría B o 2: embriones de buena calidad, con alta capacidad de implantación.
  • Categoría C o 3: embriones de calidad intermedia, con una capacidad de implantación media.
  • Categoría D o 4: embriones de mala calidad, con baja capacidad de implantación.

Calidad de los blastocistos

Para valorar los blastocistos, como ya hemos visto, la clasificación embrionaria habitual dispone de un número y 2 letras: el número (del 1 al 5) indica el grado de expansión del blastocisto; la primera letra (A, B, C o D), la calidad de la masa celular interna; y la segunda (A, B, C o D), la del trofoectodermo. Así, los blastocistos con mejor morfología y con mayor capacidad de implantación serían los 3AA.

Las categorías numéricas asignadas según la expansión son las siguientes:

  • Grado 1 o blastocisto temprano (BT): se empieza a hacer visible el blastocele.
  • Grado 2 o blastocisto cavitado (BC): se visualizan perfectamente las distintas partes del blastocisto.
  • Grado 3 o blastocisto expandido (BE): el blastocisto ha aumentado su tamaño y la zona pelúcida es fina.
  • Grado 4 o blastocisto iniciando eclosión (“hatching”): el blastocisto comienza a salir de la zona pelúcida.
  • Grado 5 o blastocisto eclosionado (“hatched”): el blastocisto ya ha salido de la zona pelúcida.

En cuanto a la masa celular interna, las 4 categorías serían las siguientes:

  • Categoría A: numerosas células formando una estructura compacta.
  • Categoría B: numerosas células no compactadas.
  • Categoría C: pocas células.
  • Categoría D: células con signos de degeneración.

Por otro lado, el trofoectodermo debe tener una sola capa. Según el estado de sus células se clasifica de la siguiente manera:

  • Categoría A: homogéneo, cohesionado y con muchas células.
  • Categoría B: homogéneo y con menos células.
  • Categoría C: pocas células.
  • Categoría D: células con signos de degeneración.

En el siguiente vídeo, el embriólogo Jose Luis De Pablo nos comenta qué se tiene en cuenta a la hora de valorar los blastocistos:

En el blastocisto se valoran dos partes fundamentales: la masa celular interna, que va a dar lugar al embrión, y el trofoectodermo, capa de células que va a dar lugar a la placenta.

Dependiendo del número de células, la compactación de la masa celular interna y de la disposición de esas células, se dará la categoría final del blastocisto.

Nueva catalogación de blastocistos

La Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) ha propuesto una nueva clasificación embrionaria que da mayor peso a la morfología del trofoectodermo con respecto a la de la masa celular interna.

En ella, la calidad se asigna con una sola letra (A, B, C o D) que engloba el estado tanto de la masa celular interna (MCI) como del trofectodermo. Así, si la MCI es de calidad A y el trofoectodermo es de calidad B, la valoración global del blastocisto sería B.

Tanto en la catalogación convencional como en la nueva, en caso de que se lleven los embriones a cultivo largo para su transferencia en estadio de blastocisto, será necesario tener en cuenta la clasificación en estadio temprano (días 2 y 4) así como la que presente en día 5/6 para su valoración global.

Asimismo, es importante tener en cuenta que la valoración embrionaria es, en muchas ocasiones, muy subjetiva, por lo que puede haber variaciones entre laboratorios.

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Entrevista al Dr. Gorka Barrenetxea y Edurne Martínez

En en siguiente vídeo, el Dr. Gorka Barrenetxea, especialista en Ginecología y Obstetricia, y la embrióloga Edurne Martínez nos explican cómo se valora la calidad de los embriones en el laboratorio, así como la importancia de hacer una buena selección embrionaria para conseguir el éxito.

Preguntas de los usuarios

¿Puedo quedarme embarazada con embriones C y D?

Por José Muñoz Ramírez (embriólogo clínico senior).

Sí. Aunque las posibilidades son bajas.

Cuando valoramos embriones en el laboratorio intentamos clasificarlos en función de su potencial de implantación, es decir, saber cuáles son los que tienen más posibilidades de implantar y cuales menos. Los embriones C y D son embriones de calidad media o baja (clasificación ASEBIR: A-óptima, B-buena, C-media y D-baja). Esto significa que un embrión C ó D tiene menos posibilidades que un B ó un A, pero siempre que proponemos transferir un embrión es porque tiene capacidad para implantar.

¿Qué probabilidad de embarazo hay con 2 embriones de calidad A?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Respuesta por Institut Marquès

Es una probabilidad alta siempre y cuando los demás factores implicados sean correctos (endometrio, transferencia…). Podemos concluir que la tasa de embarazo para estos embriones puede superar el 70% cuando las condiciones son las correctas.

En día 3, ¿qué calidad tiene un embrión 8 II?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Correspondería a un embrión de 8 células de categoría II o B, por lo que es de buena calidad, aunque no excelente. Las tasas de implantación de estos embriones son altas, así que habría una elevada probabilidad de embarazo.

¿Es posible hacer una transferencia de embriones de calidad D?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Este tipo de embriones tienen una baja probabilidad de implantar, ya que su calidad es mala. Tienen signos de degeneración, alteraciones morfológicas graves como alta fragmentación o vacuolización, o un ritmo de división anormal. Es conveniente evitar transferir este tipo de embriones pero si no hay ningún otro de mejor calidad se pueden transferir. Aunque las posibilidades sean bajas, podrían dar lugar a un embarazo.

¿Qué calidad tiene que tener un embrión para poder congelarlo?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

No todos los embriones son capaces de sobrevivir a los procesos de congelación y descongelación. Los embriones de mejor calidad tienen mayores tasas de supervivencia, por lo que es preferible congelar aquellos de calidad A y B, aunque también se pueden congelar los de tipo C. Sin embargo, si la pareja no tiene embriones de mejor calidad, se pueden llegar a congelar incluso los de tipo D, pero esto no lo hacen en todos los centros por su baja probabilidad de supervivencia. En la mayoría de los casos lo que se hace con los embriones de mala calidad es dejarlos hasta día 5-6 en cultivo (en "observación") para ver cómo evolucionan.

¿Es mayor la calidad de un embrión de 8 células o de 6?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Los embriones óptimos en día 2 son los que tienen 4 células, mientras que en día 3 son aquellos de 8 células. Tener más o menos células, como hemos visto a lo largo del artículo, supone que el embrión no es de excelente calidad.

En caso de tener 6 células, el embrión se clasificaría en la categoría C, tanto si es de día 2 como de día 3. En caso de tener 8 células, habrá que valorar cuántas tenía en día 2. Así, si procede de un embrión de 4 células en día 2, será de calidad A, mientras que si tenía 6 células será de categoría C.

¿Los embriones de calidad AA siempre van a dar embarazo?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Este tipo de clasificación corresponde a un blastocisto de excelente calidad, con una masa celular interna y un trofoectodermo de buen aspecto. Tiene una alta capacidad de implantación y, por tanto, una elevada probabilidad de dar lugar a un embarazo. Sin embargo, no se puede garantizar que la mujer se vaya a quedar embarazada. Que la calidad embrionaria sea buena influye muchísimo en la implantación, pero también afectan otros factores como el estado del endometrio en el momento de la transferencia, la edad de la madre o la causa de infertilidad.

¿Cuáles son las causas de la mala calidad embrionaria?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Hay varios factores tanto intrínsecos como extrínsecos que pueden influir en la calidad embrionaria, como son:

Aún así, es difícil saber cuál es la causa específica que podría afectar a un caso en concreto en mujeres de buen pronóstico y con buena salud reproductiva.

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Bibliografía

Autores y colaboradores

 Edurne Martínez Sanz
Edurne Martínez Sanz
Embrióloga Clínica Senior
Licenciada en Bioquímica por la Universidad de Navarra y Máster en Biotecnología por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) y la Universidad de Valencia (UV). Más de 10 años de experiencia como embrióloga en clínicas de reproducción asistida, entre ellas IVI, Grupo Hospitalario Quirónsalud y, actualmente, Reproducción Bilbao. Más sobre Edurne Martínez Sanz
Dr. Gorka Barrenetxea Ziarrusta
Dr. Gorka Barrenetxea Ziarrusta
Ginecólogo
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra. Doctorado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea. Especialista en Ginecología y Obstetricia (MIR). Tiene más de 30 años de experiencia y ejerce como profesor titular de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea. Es también profesor en el Máster de Fertillidad Humana de la Universidad Complutense de Madrid. Vicepresidente de la SEF. Más sobre Dr. Gorka Barrenetxea Ziarrusta
Número de colegiado: 484806591
 José Luis de Pablo
José Luis de Pablo
Embriólogo Clínico Senior
Doble licenciatura en Biología y Bioquímica por la Universidad de Navarra. Máster sobre la base teórica y procedimientos de Laboratorio de Reproducción Asistida por la Universidad de Valencia. Título de Senior Clinical Embryologist por la ESHRE y certificación de ASEBIR en embriología clínica. Más de 15 años de experiencia dirigiendo laboratorios de fecundación in vitro. Más sobre José Luis de Pablo
 José Muñoz Ramírez
José Muñoz Ramírez
Embriólogo Clínico Senior
Licenciado en Biología por la Universidad de Málaga. Cuenta con un Máster en Genética en la Universidad de Alcalá y un Máster en Reproducción Asistida en la Universidad de Valencia. Ejerce como embriólogo clínico en la clínica Tambre, además de ser profesor asociado en la Universidad de Murcia. Más sobre José Muñoz Ramírez
Número de colegiado: 18454-M
 Zaira Salvador
Zaira Salvador
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Biotechnology degree en la National University of Ireland en Galway (NUIG) y embrióloga con el Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Más sobre Zaira Salvador
Número de colegiada: 3185-CV

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