El vaginismo consiste en la contracción involuntaria de los músculos perivaginales, en el tercio inferior de la vagina. Como consecuencia de la estrechez vaginal se impide la penetración en las relaciones sexuales o la hace muy difícil y dolorosa.
Esta disfunción sexual afecta a un grupo reducido de la población femenina. Además, el vaginismo es una causa de esterilidad en las mujeres que se encuentran en edad reproductiva.
El vaginismo puede solucionarse con un tratamiento combinado de sexología y ginecología, lo que permitirá mejorar la vida sexual de estas mujeres. De este modo, se le concederá a la mujer con vaginismo la posibilidad de concebir.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
Vaginismo es el término médico utilizado para describir la estrechez vaginal, es decir, el encogimiento de la luz de la vagina debido a la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que se encuentran a su alrededor.
Este cierre total o parcial de la vagina supone una barrera para las relaciones sexuales. Además, en caso de que la penetración fuera posible, ésta sería muy dolorosa para la mujer. Esto es lo que se conoce como dispareunia.
En función del momento de su aparición, el vaginismo puede clasificarse como:
Cabe destacar que, además de impedir la penetración vaginal durante el coito, el vaginismo también dificulta otros tipos de penetración, como la inserción de un tampón, la administración de óvulos vaginales, la masturbación o la toma de muestras durante una revisión ginecológica.
El vaginismo, con frecuencia, se confunde con la dispareunia, ya que ambas son disfunciones sexuales femeninas que dificultan las relaciones íntimas y generan gran angustia. Sin embargo, desde el punto de vista clínico, el vaginismo y la dispareunia hacen referencia a problemas distinto.
Como hemos comentado al inicio de este artículo, el vaginismo es una barrera física por la contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico. En cambio, la dispareunia es el dolor persistente o recurrente que se experimenta durante las relaciones sexuales o incluso después de las mismas. En los casos de dispareunia pura, la penetración sí es físicamente posible, pero resulta dolorosa, produciendo ardor, escozor, fricción o molestias profundas en la pelvis.
Aunque son trastornos diferentes, están estrechamente ligados. Si una mujer padece dispareunia (por ejemplo, a causa de endometriosis, sequedad vaginal o una infección), el miedo a sentir dolor puede provocar que su cuerpo reaccione contrayendo los músculos como mecanismo de defensa, desarrollando un vaginismo secundario. A la inversa, si se intenta forzar la penetración cuando existe vaginismo, esto provocará inevitablemente un cuadro de dispareunia.
Los motivos por los que se produce un estrechamiento de la vagina son muy variados, pero es posible agruparlos de la siguiente manera:
Los trastornos psicológicos suelen ser la causa más frecuente del vaginismo. A continuación, vamos a comentar los más importantes:
Para combatir el vaginismo desde su origen, es muy importante una completa educación sexual desde la infancia de todas las niñas.
Frecuentemente, la falta de información es un pilar fundamental para la presencia de vaginismo, ya que hace que las personas se enfrenten a las relaciones sexuales con miedo.
Todas las causas psicológicas anteriormente comentadas se pueden trabajar y solicitar ayuda a profesionales. Ellos serán los encargados de proporcionar todas las herramientas necesarias para paliar y solucionar esta disfunción sexual.
Las causas físicas o fisiológicas del vaginismo son menos comunes que las que ya hemos comentado, pero también es importante tenerlas en cuenta:
La contracción involuntaria de la vagina y el dolor asociado a ella puede deberse a un motivo físico que requiere de un tratamiento ginecológico, además de un posible abordaje psicológico.
Como ya hemos comentado, la principal consecuencia del vaginismo es la dificultad de la penetración vaginal. Pese a ello, las mujeres que sufren vaginismo también pueden sentir otros tipos de molestias:
Debe quedar claro que el vaginismo no impide que las mujeres se puedan excitar sexualmente o tener un orgasmo.
Es posible llevar a cabo otras prácticas sexuales que no impliquen penetración y que resulten satisfactorias en estas mujeres con vaginismo.
Por otra parte, existen problemas adicionales derivados del vaginismo que afectan a la relación de la pareja por la imposibilidad de mantener sexo: aumento de la irritabilidad entre el hombre y la mujer, mayor frecuencia de las discusiones sin causa justificada, etc. El vaginismo podría incluso ser una causa de ruptura si no se consigue poner solución.
El vaginismo debe tratarse con la actuación coordinada de psicólogos especializados y ginecólogos para abordar esta disfunción desde todas sus vertientes. Desafortunadamente, no hay ningún tipo de cirugía, suplemento vitamínico o fármaco que pueda curar el vaginismo.
Hay algunos medicamentos que sirven para aliviar y controlar el dolor causado por el vaginismo, como la aplicación de lidocaína en gel, pero no pueden curar esta afección a menos que se descubra la raíz del problema y se pueda abordar por completo.
La terapia de pareja en combinación con una terapia física que incluya ejercicios del suelo pélvico es lo más adecuado para tratar el vaginismo.
Los llamados ejercicios de Kegel son los más conocidos para ayudar a la mujer a controlar su musculatura pélvica. Puedes saber en qué consisten en el siguiente artículo: ¿Qué son los ejercicios de Kegel?
Los especialistas también recomiendan hacer técnicas de relajación, respiración y el uso progresivo de dilatadores vaginales. Además, es aconsejable hacer todas estas actividades con la ayuda de la pareja para lograr un clima relajado y distendido.
En los casos en los que el vaginismo curse con dispaurenia, puede ocurrir que la mujer asocie mentalmente la penetración con el dolor durante el coito y, como consecuencia, se contraiga la vagina inconscientemente como reflejo del recuerdo de ese dolor.
Esto provocaría un círculo vicioso entre dispareunia y vaginismo que impediría la relación sexual, por lo que sería muy importante solicitar la ayuda de un sexólogo para lograr mantener unas relaciones sexuales más placenteras y libres de ansiedad.
El vaginismo es una causa de esterilidad. No obstante, cuando el vaginismo es curado practicando los ejercicios recomendados, la mujer podrá tener relaciones sexuales con penetración y quedarse embarazada sin problema, salvo que exista algún otro problema de fertilidad.
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En casos de vaginismo leve, el uso del gel de lidocaína puede ayudar a eliminar el dolor gracias a su efecto anestésico. Así la pareja podrá tener relaciones sexuales placenteras sin dolor.
Por otra parte, si la mujer logra quedarse embarazada sin haber eliminado el vaginismo por completo, es posible que sufra dificultades durante los exámenes pélvicos y/o el parto. Por este motivo, se recomienda encarecidamente a estas pacientes resolver esta disfunción antes del parto o incluso del embarazo.
El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos vaginales que provocan dolor en las relaciones sexuales. Esta contracción no influirá en el resto de funciones del resto del sistema reproductivo.
Asimismo el vaginismo no es causa de esterilidad (situación en la que una pareja ha intentado quedar géstate durante al menos una semana sin éxito) ni mucho menos infertilidad (aborto de repetición), salvo la situación en la que el vaginismo impida las relaciones sexuales completas, por supuesto.
Idealmente el tratamiento del vaginismo debe ser la solución al “problema de esterilidad” de la pareja. Una vez superada la disfunción sexual, el embarazo podrá lograrse de forma natural.
Los tratamientos del vaginismo a menudo son largos, lo cual puede entrar en conflicto con el deseo de maternidad, más en casos en los que la edad o la reserva ovárica están en rangos límite. En casos de este tipo, es posible que nos veamos en la necesidad de empezar tratamientos de reproducción directamente. Estos van desde la inseminación vaginal de la muestra de semen en el momento de la ovulación, técnica que no requiere de asistencia médica si la mujer es capaz de auto-inocularse la muestra hasta técnicas más complejas de reproducción. La auto-inseminación puede ser el primer paso ante parejas jóvenes sin patología conocida. En edades más avanzadas se sopesará en cada caso la pertinencia de realizar pruebas de esterilidad y tratamientos de reproducción.
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Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina General, aproximadamente un 12% de la población femenina en España padece vaginismo. Sin embargo, este porcentaje podría ser mayor, ya que la recopilación de información fiable es difícil. Algunas pacientes sienten vergüenza o algunas mujeres se les da un diagnóstico incorrecto y, por lo tanto, nunca se las trata adecuadamente.
Sí, existe cura para el vaginismo. Esta disfunción destaca por ser uno de los trastornos sexuales femeninos con mejor pronóstico y más fáciles de revertir. Con la terapia adecuada, las pacientes consiguen retomar las relaciones sexuales con penetración de forma satisfactoria.
Por lo general, el tratamiento del vaginismo consiste en la combinación de ejercicios de Kegel para la musculatura pélvica junto con el uso de dilatadores. Una gran ventaja de este método es que está diseñado para realizarse cómodamente en el hogar, facilitando la implicación de la pareja en el tratamiento.
En realidad, no. La hipnoterapia no es un tratamiento eficaz para resolver esta disfunción, al igual que tampoco lo son las técnicas invasivas como la cirugía o ciertos medicamentos milagrosos que se publicitan en Internet.
En pocas palabras, superar el vaginismo requiere que la mujer se involucre activamente en un proceso de reeducación y entrenamiento del suelo pélvico. La recuperación real solo puede lograrse mediante el trabajo físico progresivo con ejercicios de Kegel y el uso de dilatadores vaginales, lo que permite a la paciente recuperar el control sobre sus músculos y habituarlos a la penetración sin dolor.
No existe un tiempo exacto ni un plazo universal, ya que la duración del tratamiento varía significativamente de una mujer a otra. Pese a ello, de manera general, la mayoría de mujeres pueden superar el vaginismo en 6-10 semanas.
La clave del éxito radica en la paciencia y en no forzar los tiempos del cuerpo. Es fundamental avanzar a un ritmo en el que la mujer se sienta cómoda y segura, sin establecer fechas límite que puedan generar más estrés o ansiedad.
En ocasiones, los términos de coitalgia y dispareunia se suelen utilizar como sinónimos para referirse a las relaciones sexuales dolorosas. Sin embargo, ambos términos no son exactamente lo mismo.
La dispareunia es el término que engloba cualquier dolor genital persistente o recurrente que ocurre antes, durante o después de las relaciones sexuales. Además, puede ser un dolor superficial (en la entrada de la vagina) o profundo (en el interior de la pelvis, al chocar con el cuello del útero).
Por su parte, la coitalgia es el término que se utiliza para referirse exclusivamente al dolor que aparece durante el coito, es decir, en el momento de la penetración. Por tanto, a modo de resumen, se puede decir que toda coitalgia es una dispareunia.
Tal y como hemos comentado a lo largo del artículo, la dispaurenia es una consecuencia directa del vaginismo, aunque ésta también puede ser debida a otros motivos. Puedes encontrar toda la información sobre esto en el siguiente post: Dolor en las relaciones sexuales.
Existen otras causas de esterilidad femenina que, a diferencia del vaginismo, sí pueden complicar más la consecución del embarazo. Puedes encontrarlas en el siguiente post: Enfermedades que producen infertilidad femenina.
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