Por María Rodríguez Ramírez (embrióloga).
Actualizado el 02/12/2014

La oxitocina es una hormona que segrega el cerebro de la madre durante la gestación y necesaria para que se desencadene el parto. Procede del griego y significa “parto rápido” y es la responsable de regular el ritmo del parto/nacimiento y de facilitar la lactancia.

Antes del parto los niveles aumentan para estimular las contracciones del músculo uterino. Aunque en la mayoría de clínicas y hospitales la oxitocina sintética se utiliza de forma rutinaria para acelerar el parto, su empleo únicamente está indicado cuando las contracciones no consiguen una dilatación adecuada del cuello uterino o si es necesario inducir el parto.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

¿Cuándo se utiliza?

Se administra como el suero, a través de un gotero, de forma controlada y a dosis crecientes. La velocidad del gota a gota va aumentando gradualmente hasta conseguir las contracciones apropiadas.

Técnicas respiratorias

El obstetra mantiene una vigilancia estrecha de las contracciones uterinas, la presión sanguínea de la madre y la frecuencia cardíaca del feto.

Se utiliza para:

  • Iniciar el parto cuando se considera que el riesgo de continuar el embarazo es lo suficientemente alto como para decidir finalizarlo.
  • Estimular el parto cuando la dinámica uterina es insuficiente para que el nacimiento del bebé se produzca en el plazo de tiempo que se considera seguro para la madre y para el feto.
  • Como prueba de bienestar fetal, cuando hay dudas sobre la salud del niño de cara al parto.
  • La oxitocina, permite comprobar el estado fetal intraútero (prueba de POSSE o test estresante).

Administración como suero

Muchas mujeres se preguntan en qué posición debe aplicarse la Oxitocina, si las contracciones que generan son más dolorosas, si aumenta el número de cesáreas o del uso de fórceps y qué riesgos puede tener para la madre y para el bebé.

En primer lugar, no importa la posición que se adopte para su administración, además permite el movimiento ya que es la analgesia epidural, y no la administración de oxitocina, lo que suele limitar el movimiento de las piernas.

En segundo lugar, la oxitocina sintética provoca contracciones similares a las que produce espontáneamente la oxitocina natural. Como se administra cuando la actividad uterina es insuficiente, el dolor aparece de repente, pero es el mismo dolor que notaría la mujer si la respuesta a la oxitocina endógena fuera adecuada.

¿Tiene efectos negativos?

En cuanto a si aumenta el número de cesáreas y de partos con fórceps la respuesta es no. De hecho, hay una menor tasa de cesáreas y una menor necesidad de recurrir al parto instrumental y también acorta los partos excesivamente largos.

En última instancia, en la madre existe un efecto leve antidiurético (retención de orina) que depende de la dosis que se administre, aquellas que han pasado por una cesárea hay un riesgo mínimo de rotura uterina. En el feto la hiperestimulación uterina puede producir un déficit de oxígeno transitorio, que suele resolverse fácilmente interrumpiendo la administración.

No debe administrarse cuando hay evidencias de sufrimiento fetal, posición anormal del feto, placenta previa, prolapso uterino o desproporción cefalopélvica. Debe usarse con más precaución en parto gemelar y cardiopatía materna. En casos de insuficiencia coronaria o renal, o de hipertensión, la dosis debe ser baja

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Autores y colaboradores

Grado en Biología y Grado Superior en Laboratorio Clínico y Biomédico por la Universidad de Valencia (UV). Más sobre María Rodríguez Ramírez
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