Por Zaira Salvador (embrióloga).
Actualizado el 24/05/2018

La placenta es un órgano materno-fetal que se desarrolla durante el embarazo, se encuentra en el útero y se encarga de suplir las necesidades básicas del feto a través de la madre: la respiración, la alimentación y la excreción.

Algunos problemas durante el embarazo pueden surgir como consecuencia de alteraciones en la placenta. Uno de estos casos es la placenta previa, que se produce cuando ésta crece en la parte más baja del útero y cubre toda la abertura del cuello uterino o parte de ella.

Tipos de placenta previa

A medida que avanza la gestación y el útero crece, la placenta se va desplazando por el útero. Durante los primeros meses de embarazo, es común que la placenta se encuentre en la parte más baja del útero, pero conforme avanzan las semanas, ésta va creciendo y situándose en la parte superior.

Una vez llega el tercer trimestre de embarazo, la placenta mide unos 22 cm y pesa unos 0,5 kg, y deberá estar ya en la parte superior del útero para dejar libre el canal del parto.

Si esto no sucede, habrá un problema de placenta previa, en el que se pueden diferenciar los siguientes tipos:

Placenta de inserción baja
la placenta se encuentra en el segmento inferior del útero pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
Placenta previa marginal
la placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
Placenta previa parcial
la placenta cubre parte de la abertura cervical.
Placenta previa total
la placenta cubre toda la abertura cervical. Este tipo también es conocido como placenta previa oclusiva.

Causas

La causa exacta de la placenta previa es desconocida.

No obstante, existen algunos factores de riesgo que predisponen a las mujeres a sufrir esta complicación. Son los siguientes:

  • Malformaciones uterinas
  • Embarazo gemelar o embarazo múltiple
  • Haber tenido varios embarazos previamente
  • Poco tiempo entre dos partos
  • Haber tenido un parto previo por cesárea
  • Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas
  • Edad materna avanzada
  • Tabaco y abuso de cocaína

La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 mujeres embarazadas en el tercer trimestre de gestación.

Diagnóstico

La placenta previa se diagnostica mediante ecografía, en la que se observa si la posición de la placenta es la correcta o no.

Si se detecta esta afección antes del tercer trimestre de embarazo, no hay por qué alarmarse, ya que es muy probable que la placenta varíe su posición a medida que el útero se agrande.

Tan solo el 30% de las mujeres con placenta previa antes de la semana 24 de embarazo aún la mantienen en esa posición en el momento de dar a luz.

Si la mujer presenta un sangrado vaginal a partir de la semana 20, es necesario acudir al ginecólogo para realizar una ecografía y comprobar si se debe a una placenta previa o a algún otro problema.

La evolución de esta complicación dependerá de la intensidad de los sangrados y de la semana exacta de embarazo. La probabilidad de tener placenta previa en el momento del parto aumenta en función de la edad gestacional.

En concreto, alrededor del 70% de las mujeres presentará placenta previa en el momento de dar a luz si el diagnóstico se hace a partir de las 30 semanas. También es más probable que persista si se trata de una placenta previa completa, en lugar de una marginal o parcial.

Síntomas y tratamiento

La mayoría de mujeres con placenta previa antes de la semana 20 de gestación son asintomáticas.

Los síntomas de placenta previa se suelen presentar cuando ésta persiste en un estado más avanzado del embarazo, a partir de las 20 semanas. El principal síntomas es la hemorragia vaginal indolora de sangre roja brillante y de intensidad variable.

El sangrado ocurre porque el cuello uterino comienza a dilatarse y rompe los vasos sanguíneos de la placenta y del área donde está implantada. Este sangrado puede detenerse por sí solo y volver a empezar unos días después. En ocasiones, el sangrado vaginal no ocurre hasta el comienzo del trabajo de parto.

En función de la intensidad de la hemorragia vaginal y el tipo de placenta previa, la manera de proceder será la siguiente:

Sangrado leve y placenta previa baja o marginal
el médico mandará reposo absoluto en cama, reducir actividades y descansar la pelvis, lo que implica no mantener relaciones sexuales ni usar tampones.
Sangrado abundante y placenta previa parcial o total
es probable que la mujer sea hospitalizada para estar más vigilada y tratada con transfusiones de sangre. El aumento de sangrado puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.

A continuación, el médico tendrá que tomar una decisión sobre el tipo de parto, que en la mayoría de casos será programado.

Parto con placenta previa

La forma de proceder a la hora de dar a luz con placenta previa va a depender del tipo que sea y de su gravedad.

En caso de embarazo con placenta previa sin complicaciones, se programa un parto vaginal o cesárea sobre la semana 37. No se recomienda que el embarazo llegue a término porque el riesgo asociado a la placenta previa podría ser mucho peor que el hecho de tener un parto prematuro. Por ejemplo, habría que proceder a una cesárea urgente si aparece una hemorragia grave en las últimas semanas de gestación.

En general, la mayoría de mujeres con placenta previa parcial o total darán a luz a través de una cesárea, ya que un parto vaginal podría causar un sangrado intenso que podría ser mortal para la madre y el bebé.

En caso de embarazo con placenta previa que presenta sangrados abundantes y otros factores de riesgo, se procederá a hacer una cesárea si la mujer está de al menos 36 semanas. Antes de esto, es posible que sea necesario administrar corticosteroides para acelerar el proceso de maduración pulmonar del feto.

Si la mujer tiene menos de 35 semanas de embarazo, ésta permanecerá ingresada para controlar los sangrados y, en caso de sufrimiento fetal y/o hemorragia imparable, se procederá también a la cesárea.

Preguntas de los usuarios

¿Es posible tener un parto vaginal con placenta previa?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Esto depende del tipo de placenta previa. Si se trata de una placenta previa completa o parcial, pero con un borde inferior a 2 cm del orificio de salida del cérvix, la vía de parto será necesariamente una cesárea.

Por otra parte, si el borde de la placenta se encuentra a más de 2 cm del orificio de salida del cérvix, es posible tener un parto vaginal. En este caso, si surge alguna complicación durante el parto o hay un sangrado, se procederá a practicar una cesárea inmediatamente.

¿Qué complicaciones pueden surgir en el embarazo con una placenta previa?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

La principal complicación es el sangrado intenso que puede ocurrir antes o durante el parto. La pérdida voluminosa de sangre supone un peligro para la vida de la madre y del feto. Además, en caso de cesárea de urgencia, el bebé podría nacer de forma muy prematura, sin que sus órganos mayores, como los pulmones, se hayan desarrollado.

Otra complicación muy temida es la probabilidad que tiene la placenta previa de convertirse en una placenta accreta. Esto sucede cuando la placenta se implanta profundamente en el útero y no termina de despegar en el momento del parto, lo cual puede provocar una hemorragia masiva y tener que recurrir a una histerectomía (extirpación del útero).

¿Qué cuidados hay que tener durante el embarazo con placenta previa?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Si el médico te diagnostica placenta previa durante una ecografía de control, lo más probable es que te recomiende no hacer esfuerzos físicos, llevar una vida tranquila y abstenerte de las relaciones sexuales.

También deben evitarse los viajes largos, sobre todo al extranjero, así como estresarse o agotarse mucho. En caso de sangrado vaginal, la mujer deberá acudir a urgencias tan pronto como sea posible.

Lectura recomendada

A lo largo de este post, hemos hablado de las diferentes formas de dar a luz. Si quieres obtener más detalles sobre este tema, te recomendamos seguir leyendo aquí: ¿Es mejor el parto natural o la cesárea?

Por otra parte, para profundizar más sobre el funcionamiento de la placenta y otras patología asociadas, puedes entrar en el siguiente artículo: Formación de la placenta y el cordón umbilical.

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Autores y colaboradores

 Zaira Salvador
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y especialista en reproducción asistida con el Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana por la Universidad de Valencia. Más información
Número de colegiada: 3185-CV

3 comentarios

  1. Destacado
    MartaMora

    Buenas tardes, a mi me han visto placenta previa parcial en la semana 18 de embarazo. Me han recomendado reposo relativo, pero tengo mucho miedo de que nos pase algo al bebé y a mi. Hay alguien que esté en mi misma situación? Gracias por las respuestas.

    • Zaira Salvador

      Hola MartaMora,

      No te preocupes. Aún no has llegado ni a la mitad del embarazo y lo más probable es que la placenta se desplace en las próximas semanas a la parte superior del útero. Piensa que solamente alrededor del 12% de las mujeres con placenta previa antes de las 20 semanas van a tener complicaciones a la hora de dar a luz.

      Sigue todas las recomendaciones de tu médico y ya verás que todo sale bien.

      Te deseo mucha suerte.

      Un saludo

  1. Yoselyn.16

    Hola, buenas noches, tengo 29 años y es mi tercer embarazo, los dos anteriores han sido cesárea y con ninguno tuve ningún problema, en este nuevo embarazo me acaban de decir que tengo placenta baja, tengo 17 semanas. Tengo mucho miedo y no sé qué tan peligroso sea para ambos. Ahora estoy en reposo.