Malformaciones uterinas en la mujer: ¿pueden provocar infertilidad?

Por (ginecólogo) y (embrióloga).
Actualizado el 31/01/2019

El útero es uno de los órganos reproductores más importantes en la mujer, junto a los ovarios, ya que en él ocurre la gestación del bebé durante los 9 meses de embarazo.

Cualquier malformación uterina puede influir de forma negativa en la fertilidad femenina, ya sea provocando fallos de implantación o abortos de repetición. En cambio, las pequeñas malformaciones apenas afectan al embarazo.

Las alteraciones uterinas suelen ser congénitas, es decir, se tienen desde el nacimiento. No obstante, en algunos casos, pueden aparecer debido a una patología posterior.

Formación del útero

El útero es un órgano muscular en forma de pera invertida, situado ligeramente debajo de los ovarios en el centro del abdomen inferior, con unos 7 cm de longitud, 5 cm de anchura y 2.5 cm de profundidad.

Su formación empieza en las primeras semanas de desarrollo embrionario a partir de los conductos de Müller, una vez queda establecido el sexo femenino del embrión. En cambio, los conductos de Müller desaparecen en los hombres por la presencia de la hormona antimülleriana.

Los conductos de Müller son unas estructuras embrionarias que se desarrollan en los fetos de sexo femenino y dan lugar al útero, las trompas de Falopio, el cérvix y parte de la vagina.

Durante la diferenciación del aparato reproductor femenino en la embriogénesis, tienen lugar los siguientes pasos:

  • Formación de los conductos de Müller
  • Unión o fusión de ambos conductos
  • Reabsorción del tabique central que los separaba

Cualquier alteración en una de estas etapas que lleve al desarrollo anormal de los conductos de Müller tendrá como consecuencia la aparición de malformaciones uterinas congénitas.

Causas y diagnóstico

Las malformaciones uterinas están presentes en aproximadamente el 5,5% de la población femenina. Las causas que las originan son diversas:

  • Problemas genéticos, los cuales pueden o no ser hereditarios.
  • Exposición a radiaciones durante el desarrollo embrionario.
  • Infecciones intrauterinas durante el embarazo.
  • Medicamentos como el dietilestilbestrol y la talidomida.

En la mayoría de casos, la mujer no sabe que tiene una malformación uterina hasta que intenta quedarse embarazada y tiene problemas para conseguirlo. De hecho, algunas de estas mujeres que consiguen la gestación de forma natural puede que no lleguen a saber nunca si su útero tenía forma anormal.

Las malformaciones uterinas no implican tener síntomas como dolor o alteraciones de la menstruación que hagan sospechar a la mujer de una posible anomalía.

Por tanto, la única manera de diagnosticarlas es mediante las siguientes pruebas diagnósticas:

Ecografía transvaginal
es la prueba más sencilla que se hace de manera rutinaria en todas las consultas de ginecología a través de un ecógrafo de ultrasonido.
Histerosalpingografía (HSG)
es una radiografía de útero y trompas de Falopio. Se inyecta un medio de contraste a través del cuello uterino y se toman varias imágenes del tracto reproductor.
Histeroscopia (HSC)
se introduce un endoscopio a través del canal vaginal para ver la cavidad uterina.

Estas pruebas suelen hacerse durante el estudio de la esterilidad femenina, cuando la mujer no logra concebir y empieza a buscar soluciones.

La Histerosalpingo-Foam-Sonografía es un nuevo método para hacer la HSG con la aplicación de un gel espumoso en lugar del contrasto yodado. Además, las imágenes se toman por ecografía sin utilizar ningún tipo de radiación.

Puedes conocer todos los detalles sobre esto en el siguiente post: ExEm Foam Kit para hacer una histerosalpingosonografía.

Clasificación de las malformaciones uterinas

Existen diversas formas de clasificar las anomalías uterinas, ya que es posible encontrar múltiples tipos y variables.

Sin embargo, la clasificación más empleada por su facilidad y relación con la fertilidad es la establecida por la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (American Society for Reproductive Medicine) en 1988:

Agenesia o hipoplasia mülleriana

Se trata de la ausencia total de útero y, en ocasiones, también trompas de Falopio, cérvix y parte de la vagina. Se debe a la no formación de los conductos de Müller en una etapa temprana del desarrollo embrionario.

El nombre de esta patología se conoce como síndrome de Mayer-Rokitansky-Kuster-Hauser. Las niñas que lo padecen no tendrán la menstruación una vez lleguen a la adolescencia. En cambio, su desarrollo sexual es normal, ya que sí conservan los ovarios.

La agenesia mülleriana representa un 5-10% de las malformaciones uterinas y, en este caso, la única posibilidad de tener un hijo biológico es mediante un tratamiento de gestación subrogada.

Si te interesa leer más sobre este tema, te invitamos a entrar en el siguiente link: ¿Qué es el síndrome MRKH?

Útero unicorne

El útero unicorne es un útero de menor tamaño debido a que solamente se desarrolla uno de los conductos de Müller. Además, tiene forma elongada y una única trompa de Falopio.

Su prevalencia es del 20% dentro de las malformaciones uterinas y puede aparecer en una de las siguientes variantes:

  • Sin cuerno rudimentario (35% de los casos).
  • Con cuerno rudimentario funcionante y comunicante: hay una cavidad comunicante y con endometrio hacia el lado desarrollado (10%).
  • Con cuerno rudimentario funcionante y no comunicante: presenta una cavidad aislada hacia el lado desarrollado, la cual puede causar endometriosis (22%).
  • Con cuerno rudimentario no funcionante: sin cavidad (33%).

El útero unicorne no causa infertilidad total. La mujer puede llevar a término una gestación sin problemas. No obstante, existe un mayor riesgo de complicaciones, parto prematuro y cesárea.

También hay una mayor tasa de embarazo ectópico, ya que el embrión puede implantar en el cuerno rudimentario funcional.

Útero didelfo

Esta alteración se conoce como útero doble, ya que la mujer presenta dos cavidades uterinas de menor tamaño que son independientes.

El origen del útero didelfo es la no fusión de los conductos de Müller, aunque sí se desarrollan por completo.

Representa el 5% de los casos de malformaciones uterinas y puede encontrarse en dos subtipos:

Útero didelfo bicollis
cada cavidad uterina tiene su propio cérvix y vagina. Ocurre en dos tercios de los casos.
Útero didelfo unicollis
las dos cavidades uterinas se comunican entre sí en el cuello uterino y únicamente hay una vagina. Esta malformación se asocia a la incompetencia cervical.

La capacidad reproductiva en mujeres con útero didelfo es casi normal. No obstante, puede dar lugar a las siguientes complicaciones: abortos de repetición, partos pretérmino, partos complicados, etc.

Útero bicorne

Esta anomalía se produce como consecuencia de la fusión incompleta de los conductos müllerianos y, en ocasiones, llega a confundirse con el útero didelfo que hemos comentado en el apartado anterior.

En el útero bicorne, la mujer también presenta dos cavidades uterinas simétricas. En cambio, los cuernos no están completamente desarrollados y son más pequeños que en el útero didelfo.

A esta malformación también se le conoce como útero en forma de corazón por la hendidura que se forma en la parte superior y la cual da origen a los siguientes subtipos:

Útero bicorne completo
la hendidura llega hasta el orificio cervical interno o externo.
Útero bicorne parcial
la hendidura solamente se extiende en el interior del útero.

Esta hendidura es la que separa ambas cavidades y está formada por miometrio (capa muscular). En función de la gravedad, el espacio interior uterino se verá más o menos reducido, lo cual podría afectar al desarrollo del feto y aumentar el riesgo de aborto y parto prematuro.

Útero septado

Es la malformación uterina más frecuente, con una prevalencia del 55%. Se produce por un fallo en la reabsorción del tabique central que separaba los conductos de Müller.

Por tanto, la cavidad uterina se encuentra separada por un tabique o septo, el cual puede llegar hasta la mitad del espacio uterino (septo parcial) o prolongarse hasta el cérvix (septo completo).

Este tipo de malformación uterina se asocia en gran medida a los abortos de repetición, ya que el riesgo de aborto espontáneo con un útero septado es del 60%.

En el caso de producirse un embarazo evolutivo, la tasa de parto prematuro se encuentra entre el 12-33% de los casos.

A pesar de ello, el útero septo puede corregirse mediante cirugía histeroscópica con unos resultados muy beneficiosos, aumentando la tasa de embarazos y disminuyendo la de abortos.

Útero arcuato

Este tipo de anomalía está considerada como una variante del útero normal. Simplemente existe un pequeño septo por la reabsorción defectuosa del tabique central, pero prácticamente se ha producido por completo.

Es una malformación uterina bastante frecuente, pero no suele ser motivo de infertilidad. En el 85% de los casos de útero arcuato, la gestación y el parto son normales.

Preguntas de los usuarios

¿Es posible tener un embarazo a término con un útero unicorne o bicorne?

Por Dr. Óscar Oviedo Moreno (ginecólogo).

Si, lo único que sucede es que con este tipo de úteros es más frecuente el parto pretérmino. Es decir, parto por encima de 24 semanas y por debajo de 37.

¿Es posible el embarazo de mellizos en un útero bicorne?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Sí que sería posible que hubiera implantación de dos embriones en un útero bicorne, es decir, cada uno en una cavidad uterina. No obstante, esto podría dar lugar a un embarazo de alto riesgo, con riesgo elevado de aborto y parto prematuro.

En caso de estar en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), no es recomendable hacer transferencia de dos embriones si la mujer tiene una malformación uterina con estas características.

¿Qué son las malformaciones uterinas adquiridas?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Las malformacines uterinas adquiridas son aquellas que se producen después del nacimiento o en la edad adulta. Por ejemplo, un mioma de gran tamaño podría deformar la cavidad uterina y dar lugar a complicaciones durante el embarazo. También pueden aparecer como consecuencia de una intervención quirúrgica.

¿Qué malformaciones uterinas son causadas por el dietilestilbestrol (DES)?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

El dietilestilbestrol (DES) es un estrógeno sintético que se utilizó hasta los años 70 para disminuir el riesgo de aborto. Algunos de los efectos secundarios más graves de este fármaco durante la etapa fetal fueron las alteraciones en las trompas, el útero, el cuello uterino o la vagina, siendo la más común el útero en forma de T.

Lectura recomendada

Cuando una pareja lleva tiempo intentando el embarazo sin éxito, el primer paso que debe dar es acudir a una clínica de reproducción asistida para conocer la causa de esta infertilidad. Si quieres conocer cuáles son las pruebas básicas que se realizan en la mujer, te recomendamos leer el siguiente artículo: ¿En qué consisten los exámenes de un estudio de fertilidad femenina?

Las mujeres con malformaciones uterinas graves, que impidan llevar a cabo una gestación a término y el nacimiento de un niño sano, tienen la opción de recurrir a la gestación por sustitución para lograr tener un hijo. Si quieres saber en qué consiste este tratamiento y sus condiciones, puedes entrar en el siguiente post: ¿Qué es la gestación subrogada?

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Bibliografía

Autores y colaboradores

Dr. Óscar Oviedo Moreno
Dr. Óscar Oviedo Moreno
Ginecólogo
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Caldas (Colombia) y especialista en Medicina Interna por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Título homologado en España en 2003. Especialidad en Ginecología y Obstetricia por la Universidad Complutense de Madrid, con formación en el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid. Experto en Medicina Reproductiva y título de Ecografía Obstétrico-Ginecológica (niveles I, II y III). Más sobre Dr. Óscar Oviedo Moreno
Número de colegiado: 282858310
 Zaira Salvador
Zaira Salvador
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Biotechnology degree en la National University of Ireland en Galway (NUIG) y embrióloga especialista en Medicina Reproductiva con el Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Más sobre Zaira Salvador
Número de colegiada: 3185-CV

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