¿Qué es un pólipo endometrial o uterino? – Síntomas y tratamiento

Por (embrióloga), (embrióloga) y (ginecólogo).
Actualizado el 20/09/2021

Los pólipos uterinos, también denominados pólipos endometriales, se producen porque una parte de tejido endometrial sobresale hacia la cavidad uterina. El síntoma más común de la existencia de un pólipo uterino es el sangrado, aunque a veces son asintomáticos.

La mayoría de los pólipos endometriales son benignos, pero algunos de ellos pueden causar cáncer. Además, los pólipos también pueden dificultar la consecución del embarazo. Por ello, es importante consultar con un ginecólogo ante la presencia de algún síntoma.

En cuanto al tratamiento, lo habitual es optar por la extracción del pólipo mediante histeroscopia quirúrgica puesto que no son comunes las complicaciones asociadas a esta técnica.

A continuación tienes un índice con los 10 puntos que vamos a tratar en este artículo.

Definición de pólipo endometrial

Los pólipos endometriales aparecen al proliferar una zona de la capa basal del endometrio, la cual no sufre cambios por las hormonas del ciclo menstrual ni se desprende en cada menstruación.

La capa externa endometrial (el endometrio funcional) se desprende en cada menstruación. De este modo, la capa basal endometrial con el pólipo queda en el útero y continúa creciendo e individualizándose.

A pesar de que se han propuesto varios mecanismos para la formación de los pólipos, las causas exactas no se conocen con exactitud. No obstante, se sabe que los pólipos tienden a crecer cuando los niveles de estrógeno en sangre están elevados.

Factores de riesgo y protectores

Como hemos comentado anteriormente, no se sabe cuál puede ser la causa exacta para el desarrollo de los pólipos uterinos. Pese a ello, existen una serie de factores que pueden incrementar el riesgo de tener un pólipo uterino. A continuación, se enumeran todos ellos:

  • Concentración elevada de estrógenos.
  • Anovulación crónica, es decir, tener ciclos menstruales sin ovular.
  • Insuficiencia lútea o producción insuficiente de progesterona por el cuerpo lúteo.
  • Edad de la mujer, ya que hay mayor riesgo de desarrollar pólipos endometriales especialmente entre los 40 y 65 años.
  • Uso de tamoxifeno, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama.
  • Inflamación crónica uterina.
  • Tratamientos hormonales en mujeres postmenopaúsicas.
  • Obesidad e hipertensión arterial.
  • Algunas enfermedades genéticas no muy comunes, como el síndrome de Lynch o el síndrome de Cowden.

Cabe destacar que presentar alguna de las características comentadas anteriormente, no implica que la mujer vaya a tener pólipos endometriales. Únicamente significa que las probabilidades de desarrollar un pólipo uterino son más elevadas respecto de otras mujeres que carecen de estos factores.

Por otra parte, también parecen existir una serie de factores protectores que pueden disminuir la probabilidad de que se desarrollen pólipos debido a su efecto antiestrogénico en el endometrio. Es el caso de los anticonceptivos hormonales y los progestágenos puros.

Tipos de pólipos

Los pólipos uterinos se pueden clasificar en diferentes tipos según su aspecto y composición:

Funcionales, funcionantes o típicos
presentan un aspecto similar al endometrio normal. Pueden presentar cambios proliferativos o secretores. En función de qué predomine en su composición (componente glandular o estromal), los subdividimos en glandulares, fibroglandulares y fibrosos.
Quísticos
surgen de la quistificación de los pólipos glandulares.
Hiperplásicos
tienen cambios similares a los de la hiperplasia endometrial. Los pólipos endometriales hiperplásicos sin atipias son benignos. Si presentan atipias, se consideran precancerosos.
Atróficos
son los que frecuentemente encontramos en las pacientes menopausicas.
Malignos
las células del pólipo pasan por un proceso de malignización y son cancerosas.

También se distinguen dos clases de pólipos en función de su forma, es decir, si son más planos o tienen relieve.

Por un lado, están los pólipos pediculados que tienen un tallo de implantación más estrecho. En cambio, los pólipos sésiles presentan una base de implantación más ancha, por lo que son pólipos más planos que los pediculados.

¿Qué síntomas provocan los pólipos?

Normalmente, los pólipos pequeños son asintomáticos y la mujer no se percata de que los tiene. Esto es lo que ocurre en el 50% de las pacientes.

Sin embargo, cuando el pólipo crece y es sangrante, aparece su síntoma más característico: la hemorragia abundante durante la menstruación (hipermenorrea).

El sangrado entre menstruaciones (metrorragia) también es un síntoma común de los pólipos endometriales e incluso las hemorragias tras mantener relaciones sexuales. Se cree que el 10-30% de los sangrados irregulares están relacionados con la presencia de pólipos endometriales. De hecho, son la causa principal en la etapa cercana a la menopausia.

Otro de los síntomas que puede presentar la mujer es anemia debida a las frecuentes y abundantes hemorragias provocadas por los pólipos, así como dolor debido a la dilatación cervical.

Además, la existencia de pólipos uterinos pueden afectar a la fertilidad, ya que están relacionados con problemas para conseguir y mantener el embarazo.

Diagnóstico de los pólipos uterinos

Los pólipos generalmente son encontrados por el ginecólogo en las revisiones rutinarias mediante ecografía transvaginal. No obstante, para confirmar la presencia de pólipos en el útero, el especialista puede solicitar las siguientes técnicas complementarias:

Histerosonografía (o hidrosonografía)
consiste en realizar una ecografía transvaginal añadiendo vía vaginal una solución salina o suero estéril para despegar las paredes internas del útero y tener una mejor visión del pólipo.
Histeroscopia
cirugía menor ambulatoria consistente en introducir un endoscopio, el cual posee un pequeño material para operar, junto con una luz y una pequeña cámara dentro de la cavidad uterina. De esta manera, obtenemos una imagen digital del interior de la cavidad. Se puede realizar con anestesia local o sin ella.

El método de elección para confirmar el diagnóstico es una histeroscopia, la cual permite a su vez hacer una biopsia del pólipo, o la extirpación o resección del mismo (polipectomía mediante histeroscopia quirúrgica).

¿Los pólipos uterino afectan a la fertilidad?

Los pólipos pueden ser una causa de esterilidad e infertilidad en la mujer, impidiendo la implantación del embrión o bien provocando abortos espontáneos.

El mecanismo exacto por el que los pólipos uterinos causan estos problemas a la hora de concebir no se conoce. Se sospecha que los pólipos afectan al desarrollo endometrial al provocar sangrados y crear un ambiente poco apropiado para que se dé la implantación embrionaria, afectando, por tanto, a la receptividad endometrial.

También se ha visto que las pacientes con pólipos tienen aumentada una proteína que inhibe la unión entre el óvulo y el espermatozoide: la glicodelina. Por esto, otro paso que puede estar alterado es la fecundación.

Entre un 15% y 32% de mujeres con problemas de esterilidad presentan pólipos en su útero. Los pólipos pequeños, de menos de 2 cm, no disminuyen las tasas de embarazo en pacientes de tratamientos de fecundación in vitro (FIV), pero sí que triplican las tasas de aborto. Por eso, la restauración de una cavidad uterina normal puede ser un factor importante para aumentar las probabilidades de éxito de estas técnicas.

¿Cómo es el tratamiento para los pólipos uterinos?

Cuando los pólipos endometriales aparecen en mujeres premenopáusicas y son totalmente asintomáticas, se suele optar por realizar controles ecográficos para valorar el crecimiento del mismo.

La polipectomía se emplea ante cualquier pólipo endometrial que presente síntomas y se aconseja la extirpación de éstos cuando son de más de 1 cm, aunque la paciente no describa ninguna manifestación. El principal motivo por el que se opta por esta alternativa es que este tipo de pólipos pueden convertirse en cancerosos.

Habitualmente, se recurre a la extirpación de pólipo uterino mediante histeroscopia. Pese a ello, existen otras formas terapéuticas para los pólipos endometriales.

En el caso de pólipos de pequeño tamaño, se puede aplicar un raspando la cavidad uterina, lo que se llama curetaje o legrado uterino. No obstante, este método es menos efectivo. Si no se realiza la resección completa de la base, pueden haber recidivas, es decir, ser pólipos recurrentes que vuelven a aparecer.

Independientemente del tratamiento utilizado, una vez extraído el pólipo, se envía una pequeña parte de éste al laboratorio de anatomía patológica para analizarlo y confirmar que se trata de un pólipo de tipo benigno.

Pólipos endometriales y reproducción asistida

En todas las mujeres que se van a someter a un tratamiento de reproducción asistida, es recomendable la extirpación del pólipo antes de comenzar con el tratamiento.

Por suerte, el diagnóstico de los pólipos en estas pacientes suele ser rápido, ya que una de las primeras pruebas que se les hace antes de iniciar un tratamiento de fertilidad es una ecografía transvaginal, donde se puede sospechar la presencia de pólipos y, si es así, derivar a la paciente a histeroscopia.

En el caso de que se diagnosticara una vez iniciado el tratamiento, se decidirá qué hacer en cada caso de una manera individualizada: realizar la transferencia o congelar los embriones y cancelarla para tratar el pólipo.

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Preguntas de los usuarios

¿El tipo de pólipo endometrial influye a la hora de conseguir el embarazo?

Por Dr. Ricardo Navarro Martín (ginecólogo).

El pólipo endometrial es una tumoración benigna dentro de la cavidad uterina y, dependiendo de su tamaño, puede afectar a la implantación embrionaria.

¿Los pólipos endometriales pueden desaparecer solos?

Por Rebeca Reus (embrióloga).

Algunos pólipos uterinos son capaces de desaparecer por sí solos, especialmente si son pequeños. Se degeneran, se desprenden y son eliminados en la menstruación, que puede ser un poco más dolorosa de lo habitual. No obstante, cuando producen síntomas o se sospecha que pueden ser oncológicos, se recomienda extirparlos.

Hablamos de pseudopólipos cuando se trata de zonas endometriales engrosadas con un aspecto similar al de los pólipos y un tamaño menor a 1 cm y que desaparecen tras la menstruación.

Una de las diferencias que presentan con los miomas, que son tumores de la matriz uterina formados por tejido muscular, es que estos últimos no desaparecen solos, únicamente pueden disminuir de tamaño.

¿Las mujeres jóvenes también pueden presentar pólipos endometriales?

Por Rebeca Reus (embrióloga).

Sí, a pesar de que es menos frecuente que este tipo de pacientes desarrollen pólipos, puede ocurrir que aparezca esta alteración. Igual que en los otros casos, se decidirá si se extirpan o no en función del historial médico de la paciente, el tamaño que tengan y las probabilidades que pudiesen existir de que sea cancerígeno.

¿Un pólipo endometrial es lo mismo que un mioma uterino submucoso?

Por Rebeca Reus (embrióloga).

No, aunque ambos son crecimientos anormales en el útero y en ocasiones pueden parecer muy similares en la histeroscopia.

Un mioma submucoso es un tumor formado por tejido muscular que crece desde el miometrio hacia la cavidad uterina. A diferencia de la mayoría de los pólipos, su vascularización superficial es llamativa.

No obstante, los pólipos fibroglandulares están muy vascularizados y son de mayor consistencia, lo que hace que puedan confundirse con miomas.

¿Existe algún tratamiento natural para eliminar o prevenir los pólipos endometriales?

Por Rebeca Reus (embrióloga).

Se dice que consumir algunos alimentos, como el jengibre, la canela o las semillas de mostaza, puede ayudar a eliminar naturalmente estos pólipos. No obstante, no hay evidencias científicas que confirmen que haya remedios caseros efectivos.

Respecto a la prevención, también es complicado realizarla, ya que no se saben con exactitud cuáles son las causas de su formación. Mantener una dieta sana, rica en antioxidantes, puede ser beneficioso, pero tampoco existen evidencias científicas de ello.

Evitar los factores de riesgo conocidos puede ser una manera. No obstante, y dado que en ocasiones son tratamientos (p. ej. el Tamoxifeno o la terapia hormonal sustitutiva) es difícil hacerlo, ya que suponen un beneficio mayor al riesgo que comportan. Especialmente en estos casos, será muy importante realizar revisiones ginecológicas periódicas para conseguir un diagnóstico precoz.

La manera más segura de tratar estos pólipos son los métodos descritos en el artículo. Teniendo en cuenta que pueden ser una causa de cáncer, no es recomendable asumir riesgos innecesarios.

¿Los pólipos uterinos son contagiosos?

Por Rebeca Reus (embrióloga).

No. Existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de desarrollar pólipos, pero no existe contagio entre personas.

¿Los pólipos uterinos provocan cáncer?

Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga).

Los pólipos endometriales, puesto que suponen un crecimiento anormal de las células del tejido uterino, son considerados tumores. No obstante, la mayoría de los pólipos uterino son benignos y no acarrean problemas graves. Tan solo un porcentaje inferior al 5%, aproximadamente, pasan a ser cancerosos o precancerosos.

La probabilidad de que un pólipo se convierta en un tumor maligno es mayor si se está en la etapa posterior a la menopausia, se toma tamoxifeno o se tienen períodos abundantes o irregulares.

Si quieres saber más sobre estos pólipos, puedes visitar el siguiente enlace: ¿Qué son los pólipos uterinos malignos?

Lectura recomendada

Como hemos comentado, algunos de estos pólipos pueden convertirse en malignos. Si deseas saber más sobre este tipo de pólipos, encontrarás más información en este artículo: Tipos, síntomas y tratamientos de los pólipos uterinos malignos.

Por otra parte, si estás interesado en conocer más diferencias entre los miomas o los pólipos uterinos, te recomendamos que accedas al siguiente enlace: ¿Qué son los miomas y cuáles son sus síntomas?

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Autores y colaboradores

 Marta Barranquero Gómez
Marta Barranquero Gómez
Embrióloga
Graduada en Bioquímica y Ciencias Biomédicas por la Universidad de Valencia (UV) y especializada en Reproducción Asistida por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) en colaboración con Ginefiv y en Genética Clínica por la Universidad de Alcalá de Henares (UAH). Más sobre Marta Barranquero Gómez
Número de colegiada: 3316-CV
 Rebeca Reus
Rebeca Reus
Embrióloga
Graduada en Biología Humana (Biomedicina) por la Universitat Pompeu Fabra (UPF), con Máster Oficial en Laboratorio de Análisis Clínicos por la UPF y Máster sobre la Base Teórica y Procedimientos de Laboratorio de Reproducción Asistida por la Universidad de Valencia (UV). Más sobre Rebeca Reus
Dr. Ricardo  Navarro Martín
Dr. Ricardo Navarro Martín
Ginecólogo
El Dr. Ricardo Navarro Martín es ginecólogo especialista en Reproducción Asistida con una amplia experiencia. Además, también es profesor asociado del Departamento de Cirugía, Ginecología y Obstetricia de la Universidad de Zaragoza. Más sobre Dr. Ricardo Navarro Martín
Nº de colegiado: 505010075

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