El cerebro de un bebé

Nuevos avances en el estudio del cerebro de los bebés

Los bebés y niños pequeños son personas en movimiento constante, el estudio de sus cerebros es complicado. Gracias a un sistema, que funciona junto con las máquinas de resonancia actuales, se tiene en cuenta el movimiento de la cabeza. De esta forma los científicos pueden estudiar como funciona la actividad del cerebro en los pequeños.

Los estudios están siendo realizados por unos investigadores del I-LABS de la Universidad del Washington, estos colaboran junto con la compañía de dispositivos médicos Elekta. Juntos han diseñado una suave gorra de nylon que se ajusta a la cabeza del pequeño. La gorra emite frecuencias muy altas que indican su posición. Al mismo tiempo el hardware localiza el movimiento de la cabeza y el software interpreta los resultados.

Según la codirectora del I-LABS, Patricia Kuhl, es la primera vez que se puede hacer el estudio del cerebro mientras se hace un test cognitivo a los pequeños. Diferentes regiones del cerebro son estimuladas, dependiendo de los estímulos que se den en algunas neuronas estos pueden resultar más complejos.

Con estos estudios los investigadores consideran que se podrá comprender mejor como funciona los procesos del aprendizaje del lenguaje, diagnóstico del autismo y otros campos.

La Magnetoencefalografía (MEG) es una tecnología que sirve para estudiar las funciones cerebrales e identificar aquellas regiones cerebrales con algún problema, se basa en los débiles campos magnéticos creados cuando un conjunto de neuronas se encienden a la vez. Se colocaba un dispositivo en la cabeza de los bebés, estos tenían 306 sensores. La ventaja respecto a la resonancia magnética (MRI) es que es muy silencioso y abierto, de forma que la persona objeto del estudio puede interactuar con su entorno.

Con la utilización de la magnetoencefelografía se puede saber a tiempo real en que partes del cerebro ocurre la actividad. En el caso de los bebés y niños pequeños esto era complicado debido a su constante movimiento. Sedándoles era la única forma de que estuvieran quietos. El enemigo de este tipo de estudios es el movimiento, por este motivo el descubrimiento de esta gorra que se sitúa en la cabeza muy similar a un GPS, ayudará a comprender las áreas del cerebro. Pudiendo identificar y en la medida de lo posible intervenir rápidamente, en los biomarcadores del autismo, antes de que los síntomas se presenten en los niños.

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