Displasia cervical y embarazo

Por (embrióloga).
Actualizado el 27/10/2013

La displasia cervical (también llamada neoplasia intraepitelial cervical) es la aparición de células de morfología anormal en el cuello del útero o cérvix. La causa de la displasia puede estar relacionado con el contacto con el virus del Papiloma (VHP),  este virus es muy variable y sólo algunas cepas son proclives a provocar cáncer, se requiere un estrecho seguimiento pero no es necesario alarmarse.

Su diagnóstico se lleva a cabo mediante una citología vaginal, con el posterior análisis de la estructura de las células al microscopio. Si se detectaran dichas anomalías, se profundizan el diagnóstico mediante técnicas más especializadas, como la colposcopia (un especie de telescopio con objetivo de gran alcance que permite observar con detalle las distintas zonas con células anormales del cuello).

Grados de displasia

Según la apariencia de las células anormales en la biopsia de cuello uterino, se clasifican en:

  • NIC I: displasia leve
  • NIC II: displasia moderada a acentuada
  • NIC III: displasia severa a carcinoma

Tratamiento de la displasia

Las displasias leves pueden llegar a desaparecer sin que tengamos que intervenir, aunque se requiere una supervisión de tres a seis meses para controlar que no va expandiéndose la zona afectada.

Las displasias moderadas a graves se tratan llevando a cabo la eliminación del tejido con células anómalas:

  • Criocirugía: Descarte de las células alteradas mediante frío
  • Láser: Supresión de las células anómalas por calor
  • Electrocauterización: eliminación de las células dañadas por electricidad
  • Cirugía para extirpar el tejido anormal
  • En raras ocasiones es necesaria la histerectomía, o extirpación del útero

La displasia requiere un control periódico,  usualmente cada tres o seis meses, a consideración del médico especialista.

Displasia y reproducción

¿Me puedo quedar embarazada si me ha detectado displasia?

En efecto, los especialistas no encuentran problemas para concebir teniendo esta afección.

¿Cómo va a ser mi embarazo?

El ginecólogo llevará un seguimiento controlado del trascurso del embarazo, para observar si hubiera un cambio en la displasia, la técnica de colposcopia no presenta contraindicaciones para el embarazo, pero aunque variase el tipo de displasia, lo más probable es que no se realizase el tratamiento hasta el fin del embarazo. Por un lado porque el tratamiento para eliminar la displasia podría conllevar riesgo de parto pretérmino, y por otro lado, porque se ha descrito que puede producirse un empeoramiento en la displasia por los cambios hormonales del embarazo, que es posible que remita tras el parto.

¿Qué le puede pasar a mi bebé?

No se ha demostrado que la presencia de displasia cervical de la madre tenga un efecto negativo en la formación del feto, o en la consecución de un embarazo normal, salvo en los casos en los que la madre haya sido previamente tratada de displasia y el ginecólogo habrá de tenerlo en cuenta por la alteración que supone haber eliminado una parte del cérvix.

Los centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, indican que  la probabilidad de transmisión del virus al niño durante el parto es extremadamente infrecuente (1,1 de 100.000 casos).

Por lo tanto, es muy importante que se realicen los controles ginecológicos de rutina para detectar cualquier mínimo cambio en el tracto reproductivo, y así ponerle solución cuanto antes.

 

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Autores y colaboradores

 Laura Garrido
Laura Garrido
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Pablo de Olavide (UPO), con Máster Universitario en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia (UV) y el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Experiencia en laboratorios de FIV, andrología y análisis general. Embrióloga especialista en reproducción asistida. Más sobre Laura Garrido

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