Lactancia materna y cuidados

Hoy día una gran cantidad de madres tratan de dar el pecho a sus bebés por los consabidos beneficios que tanto para la madre como para el niño reporta. La lactancia es algo natural e innato en las madres pero no por ello deben descuidar su salud y en especial, la salud de su pecho. El pecho, tanto en el embarazo como en la lactancia experimenta cambios algo drásticos que debemos tener en cuenta. Es habitual que incremente su volumen, incluso las mujeres llegan a verse más atractivas y femeninas. Existen una serie de rutinas que requieren poco tiempo y esfuerzo y sin embargo serán muy beneficiosas durante esta etapa. Es posible reducir la caída del pecho, la aparición de estrías o dolores de espalda.

En el embarazo, por ejemplo, debemos cuidar el tipo de sujetador que empleamos, asegurándonos de que la espalda no se dañe y además evitar los aros en la medida de lo posible. Durante la lactancia y por mera comodidad de ambos, es conveniente utilizar sujetadores específicos de fácil acceso al pecho para el lactante e idealmente, se debe utilizar tanto por el día como por la noche. Existen también unos empapadores especiales para el pecho que se colocan en el interior del sujetador y evitan las incómodas manchas que se sufren durante las subidas de leche.

Lactancia materna y deporte

Lo ideal es hacer coincidir la subida de la leche con el momento de la toma y una vez el pecho queda más vacío se pueden realizar ejercicios para fortalecer la musculatura. Mantener las manos y brazos horizontales haciendo pequeños movimientos arriba y abajo, giros hacia uno y otro sentido e incluso las clásicas flexiones.

Es posible mantener la musculatura del pecho prácticamente intacta a pesar de los cambios de la maternidad. El cuidado postural es muy importante, debemos cuidar siempre la posición y caminar erguidas, también hay que vigilar la postura durante la lactancia ya que supone muchas horas en una posición que puede llegar a perjudicar a nuestra columna. Los pezones sufren durante la lactancia pero debemos evitar utilizar productos y jabones que puedan ser agresivos o afecten a la calidad o sabor de la leche materna. Mantener la piel hidratada evitará la aparición de estrías.

Una vez cesamos la lactancia y nuestro bebé comienza a tomar leche de fórmula, podemos afianzar los ejercicios de pecho y fortalecer y recuperar su forma. La natación es un ejercicio muy recomendable pero la práctica de cualquier deporte puede ser beneficiosa. Aún con todo hemos de ser conscientes de que la maternidad y la lactancia afectarán inevitablemente a nuestro físico, pero unos pequeños cuidados pueden ayudar a una pronta recuperación.

Fuente: Guiainfantil

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