Por Iván Ferrer Durbà (biólogo por la universidad de valencia y profesor de ciencias).
Actualizado el 26/04/2013

La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Presenta ciertas variaciones en su composición durante los últimos meses de embarazo y durante la lactancia. Así pues, se ajusta a las necesidades del bebé en cada momento.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

En general, podemos hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura.

Precalostro

Secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere más de estas. Sin embargo, según señala Unicef, en un recién nacido de menos de 1,5 kg no alcanza a cubrir los requerimientos de calcio y fósforo y ocasionalmente de proteínas, por lo que deberían ser suplementados.

Calostro

Se secreta durante los primeros días tras el parto. Es espesa y amarillenta debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esto es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.

Facilita la colonización de Lactobacilus bifidus evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, facilitando la evacuación de las primeras heces, lo que evitará la ictericia neonatal (color amarillento al nacer). Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.

Leche de transición

Se produce entre el 4 y 15 día postparto. Aumenta progresivamente el volumen hasta llegar a unos 650 ml/día. Tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. Por lo tanto, aporta más calorías al recién nacido. De composición intermedia, va variando hasta la leche madura.

Leche madura

Se secretan unos 700-900 ml/día durante los 6 primeros meses al parto, para luego descender a 500 ml/día durante los 6 meses siguientes. Tiene pH neutro. Es baja en proteínas pero alta en carbohídratos y grasas así pues aporta más calorías.

Al principio de la toma, la leche es ligera y al final se vuelve cremosa por la grasa. Es este cambio de textura lo que permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. Se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.

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Autores y colaboradores

 Iván Ferrer Durbà
Biólogo por la Universidad de Valencia y profesor de ciencias
Licenciado en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Experiencia como técnico de laboratorio y análisis de muestras. Profesor de asignaturas de la rama científica a alumnos de educación secundaria en diversos institutos y academias de Reino Unido Más información

3 comentarios

    1. 4521

      14474787877

    2. carmen soraya

      Muuy bien<1, Gracias!

    3. interesante saberlo