Los hábitos diarios ocultan daños severos en el ADN espermático

Por (embrióloga).
Actualizado el 29/05/2026

La integridad del material genético del espermatozoide es vital para lograr un embarazo exitoso. Investigadores como Sandro C. Esteves y Peter Humaidan, pertenecientes a centros como ANDROFERT, la Universidad de Campinas, la Universidad de Aarhus y el Hospital Regional de Skive, han analizado a fondo cómo los daños en este ADN afectan a la reproducción.

Qué es la fragmentación del ADN espermático

Se trata de pequeñas roturas o lesiones en las cadenas del ADN que se encuentra dentro de los espermatozoides. Cuando estas roturas superan la capacidad natural que tiene el óvulo para repararlas, algo que sucede con mayor frecuencia a medida que avanza la edad materna, los resultados reproductivos pueden empeorar.

Esta situación aumenta el riesgo de fallos de implantación, pérdidas de embarazo y puede comprometer la salud del futuro bebé.

Causas de la fragmentación del ADN en esperma

Una de las hipótesis explica el origen de este daño mediante un proceso de dos etapas. Primero, se produce un error durante la formación del espermatozoide en el testículo, dejando su material genético vulnerable.

Segundo, este espermatozoide sufre lo que se conoce como estrés oxidativo, lo que termina de romper las cadenas de su ADN. Las causas más comunes incluyen:

  • Edad paterna avanzada: con el paso de los años, disminuyen las defensas antioxidantes del hombre y se acumulan más daños genéticos en el esperma.
  • Factores de estilo de vida: condiciones como la obesidad, la diabetes o el tabaquismo aumentan la inflamación y el daño celular.
  • Condiciones médicas: infecciones en el tracto genital y el varicocele (venas dilatadas en el escroto) son factores de riesgo determinantes.

Estos factores demuestran que la calidad del esperma es altamente sensible al entorno y a la salud general del hombre.

Cuándo se debe realizar una prueba de esperma

Un análisis de semen convencional, o seminograma, no detecta estas lesiones, ya que solo evalúa la forma, cantidad y movilidad de los espermatozoides. Por ello, existen pruebas avanzadas específicas (como TUNEL, SCSA, SCD y Comet) que evalúan directamente los niveles de rotura genética.

En general, no recomiendan hacer esta prueba a todos los pacientes, sino solo en casos específicos:

También con infección en el tracto genial, exposición a toxinas y estados de estrés oxidativo sistémico como obesidad, diabetes o tabaquismo.

Soluciones eficaces ante el ADN dañado

Afortunadamente, muchos de los factores que causan este daño son modificables. El primer abordaje clínico suele incluir cambios en el estilo de vida, la reducción de peso, el tratamiento de posibles infecciones genitales o la reparación quirúrgica del varicocele. También se puede recurrir a los antioxidantes, aunque siempre bajo estricta indicación médica, así como reducir el tiempo de abstinencia eyaculatoria.

Si tras un ciclo completo de formación espermática (aproximadamente tres meses) el nivel de fragmentación del ADN espermático sigue siendo elevado, existen alternativas. Una de las opciones más destacadas cuando la fragmentación sigue elevada tras esfuerzos por optimizarla, es utilizar espermatozoides extraídos directamente del testículo. Estos espermatozoides testiculares apenas han sufrido estrés oxidativo y, por tanto, presentan menos roturas en su ADN, lo que ha demostrado una reducción significativa en las tasas de aborto espontáneo en estos pacientes.

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Bibliografía

Esteves SC, Humaidan P. Sperm DNA fragmentation: how to test, when to test, and what to do with abnormal results-a pragmatic mini-review for clinical practice. Hum Reprod. 2026 Apr 28:deag056. doi: 10.1093/humrep/deag056. Epub ahead of print. PMID: 42049202. (Ver)

Autor

 Silvia Azaña Gutiérrez
Silvia Azaña Gutiérrez
Embrióloga
Graduada en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá y especializada en Genética Clínica por la misma universidad. Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Más sobre Silvia Azaña Gutiérrez
Número de colegiada: 3435-CV

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