El istmocele es una cavidad provocada por un defecto en la cicatrización de la herida tras una cesárea. El porcentaje de este problema uterino se incrementa conforme aumenta el número de cesáreas en la mujer.
Algunos síntomas que se asocian al istmocele son los ciclos irregulares, el dolor durante las relaciones sexuales, el sangrado vaginal intermenstrual o la secreción vaginal. Sin embargo, alguna mujeres no presentan ninguno de estos síntomas pese a tener un istmocele.
No obstante, es posible que la mujer tenga dificultad para volver a quedar embarazada. Es por ello por lo que el istmocele se relaciona con la infertilidad secundaria.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
Cuando el parto tiene lugar mediante cesárea es posible que ocurra un defecto en la cicatrización del corte realizado. Esto es lo que se conoce como istmocele y su nombre es debido a la ubicación del mismo, ya que se produce en el istmo del útero. Se trata de la formación de una bolsa, cavidad o nicho residual en la cicatriz producida tras la cesárea como consecuencia de la pérdida de tejido endometrial.
El istmo uterino es la zona que comunica el cérvix (o cuello uterino) con el cuerpo del útero.
Además de una cesárea previa, existen otros factores de riesgo para la aparición de un istmocele:
Entorno a un 24-70% de las mujeres que dan a luz mediante cesárea, han desarrollado un istmocele posteriormente.
En ocasiones, hay mujeres con istmocele que son asintomáticas, pero otras sí presentan síntomas. Estos pueden variar según el grado de la afección uterina.
A continuación, se enumeran algunas de las manifestaciones clínicas que pueden hacer sospechar de un istmocele tras una cesárea:
Además, las mujeres con istmocele tienen más riesgo de sufrir abortos espontáneos de manera repetida, así como problemas para concebir nuevamente. Si el revestimiento del útero no está correcto, será complicado que el embrión implante.
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El istmocele se relaciona con la esterilidad secundaria, es decir, la dificultad para lograr un embarazo cuando ya se ha tenido un bebé previamente.
El flujo menstrual queda almacenado en el cérvix y, por tanto, el moco cervical resulta alterado. Esto provoca que los espermatozoides tengan más dificultad para pasar a través del cuello uterino y llegar a alcanzar al óvulo para su fecundación.
Además, este flujo menstrual que queda retenido en el istmocele altera el ambiente endometrial, reduciéndose la probabilidad de implantación del embrión.
El istmocele puede también estar asociado a la endometriosis, es decir, con el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero. Esto puede causar dolor pélvico y dificultades para concebir.
Por todo ello, es importante que cuando una mujer que ha tenido un parto por cesárea desee quedar de nuevo embarazada, sea evaluada por un especialista.
El diagnóstico y el tratamiento precoz del istmocele es fundamental para minimizar las complicaciones asociadas a esta afección uterina.
Las principales pruebas clínicas que permiten detectar un istmocele en la mujer son la ecografía endovaginal y la histeroscopia.
Ecográficamente es posible determinar las medidas del tamaño del defecto; mientras que la histeroscopia sirve para evaluar la gravedad. La histeroscopia, además de ser una prueba diagnóstica, también es una prueba terapéutica puesto que va a permitir tratar el istmocele.
Entre las opciones de tratamiento frente al istmocele se encuentran:
Como última opción se puede realizar una histerectomía o extirpación del útero en mujeres que no quieren ser madres en el futuro.
En cualquiera de las técnicas quirúrgicas para tratar el istmocele es aconsejable esperar entre 3 y 6 meses para buscar una nueva gestación, independientemente de que sea de manera natural o mediante técnicas de reproducción asistida como la fecundación in vitro (FIV).
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No. La única forma de impedir un istmocele es evitando llevar a cabo una cesárea. Sin embargo, en ocasiones, esto no es posible puesto que hay casos de cesáreas programadas.
En cualquier caso, es importante que la mujer tenga un peso adecuado y que evite el tabaco durante la gestación.
Sí. Se pueden distinguir tres grados de istmocele según las dimensiones de la cavidad formada en la cicatriz uterina:
No. El istmocele y el cistocele son alteraciones uterinas diferentes.
En el caso del istmocele, se trata de la formación de una bolsa en el istmo uterino tras un defecto en la cicatrización de una cesárea.
En cambio, el cistocele o prolapso uterino anterior es el debilitamiento de los músculos del suelo pélvico que rodean la vejiga. Como consecuencia de ello, la vejiga cae sobre la vagina.
Como hemos comentado, el istmocele puede ser una causa de infertilidad femenina secundaria. Si te gustaría saber más información acerca de la diferencia respecto de la infertilidad primaria, te invitamos a seguir leyendo aquí: ¿Qué diferencias hay entre la infertilidad primaria y la secundaria?
Además, si te interesa saber más acerca del parto vaginal y la cesárea, te recomendamos el siguiente artículo: ¿Es mejor el parto natural o la cesárea? - Ventajas y desventajas.
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