La crisis duplica la demanda de reproducción asistida en sanidad pública

Cada vez las parejas buscan más tarde la paternidad, porque, entre otras cosas, priorizan estabilizar su situación económica, viajar, disfrutar de la soltería… Más y más personas al borde de los cuarenta años, termina recurriendo a las técnicas de reproducción asistida, tanto en la sanidad pública como en la privada. Las tasas de infertilidad se han mantenido constantes a lo largo de los últimos años, lo que ha cambiado es la edad media para tener el primer hijo, situándose en las españolas en los 31 años.

Los tratamientos más usados son la fecundaciones in vitro, la inseminación artificial y la transferencia de embriones congelados. Cabe destacar el éxito de la congelación de óvulos en mujeres con cáncer (la mayoría de mama) para que, una vez terminada la quimioterapia y el tratamiento del tumor, puedan ser madres, si lo desean. También pueden ser padres parejas en que uno de los miembros tenía una enfermedad infecciosa (VIH o hepatitis B y C) sin contagiarse mutuamente y sin transmitirla al bebé.

Listas de espera en sanidad pública

En el contexto de crisis, los profesionales de reproducción asistida de los centros públicos han visto que el número de parejas que acuden a ellos derivados por el médico de cabecera se ha incrementado en un 40%. La gente ya no tiene tanto dinero para pagar los tratamientos de las clínicas privadas, donde hasta hace poco se realizaban el 80% del total. Así que los hospitales están rebosantes de pacientes aunque, faltan donantes de ovocitos y esperma, la mayoría estudiantes.

La infertilidad se defiende como una enfermedad y así lo cataloga la OMS. Por lo tanto mucha gente se opone a recortes en esta área.

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