¿Madres obesas, hijos enfermos?

En anteriores ocasiones hemos tratado el tema de la influencia de la obesidad materna en la consecución y seguimiento del embarazo, pero hoy queremos centrarnos en qué consecuencias puede tener para el niño nacido, y el adulto en el que se convertirá, el haber estado sometido a un embarazo con exceso de IMC. Una mujer adulta es considerada obesa si tiene un índice de masa corporal superior a 30.

Según la Organización Mundial de la Salud, 1400 millones de personas mayores de 20 años tenían sobrepeso en 2008, y de ellas, 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesas. Los casos de obesidad se han multiplicado a escala mundial desde 1980.

Un reciente estudio publicado en el British Medical Journal (BMJ) indica que los hijos de madres obesas tienen más riesgo de morir prematuramente en la edad adulta. Según los investigadores, el riesgo de muerte prematura aumenta 35% entre los adultos nacidos de madres obesas y 11% en el caso de madres con sobrepeso, en comparación con los nacidos de madres con un peso normal (IMC entre 18,5 y 29,9).

Asimismo, parece ser que los adultos nacidos de madres obesas tienen mayor probabilidad de ser hospitalizados por problemas cardiovasculares (angina de pecho, infarto de miocardio, ataque cerebral…)

“Es necesario crear urgentemente estrategias de intervención para optimizar el peso antes del embarazo” insisten los autores de este estudio.

Según sugiere un grupo de investigadores de la Yale University School of Medicine, la obesidad de las madres podría conducir a la infertilidad de las hijas futuras. Esto está basado en que las obesas tienen bajos los niveles de la hormona grelina y podría programar el desarrollo fetal del útero en hijas de mujeres obesas. Estos resultados se han obtenido en experimentos con ratones, y requieren mayor profundización.

La doctora Paula Krakowiak, del Instituto MIND de la Universidad de California, y sus colegas llegaron a la conclusión de que la obesidad maternal está vinculada con mayores probabilidades de que la criatura tenga un diagnóstico de trastorno dentro del espectro del autismo o una demora en su desarrollo a la edad de cinco años.

¿Qué hago si soy obesa o tengo sobrepeso?¡Qué no cunda el pánico!

Una de cada cinco mujeres comienza su embarazo con sobrepeso, y su alimentación deberá controlarse bajo supervisión médica. Pero mucho mejor si nos ahorramos los posibles problemas, ¿ no pensáis lo mismo?.

Para perseguir el éxito reproductivo los especialistas abogan por tomar en primer lugar medidas de “terapia de estilo de vida” que consiste en cambiar los hábitos por otros más saludables para lograr reducir el peso que están dando muy buenos resultados y que únicamente en los casos extremos en los que esta medida falle (si en un tiempo razonable, como unos 6 meses no se ha logrado reducir el peso en un 10%) se debería abordar el problema con cirugía intragástrica.

Tanto la concepción como el desarrollo del embarazo se ven favorecidos en una receptora con normopeso (IMC entre 19 y 28), y estudios recientes encuentran indicios de posibles afecciones de una persona gestada en condiciones de sobrepreso, pero es el inestimable criterio del médico especialista en reproducción el que, tras un análisis minucioso del caso y las circunstancias, determinará si hay riesgos en la consecución del embarazo y cuál es la mejor estrategia para lograr tener un sano y hermoso niño en casa.

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