Los bebés más pequeños del mundo al nacer

Madeline y Rumaisa fueron dos bebés prematuros que nacieron con 15 años de diferencia, pero con los mismos problemas ocasionados por la preeclamsia.

Ambas, pesaron menos de 300 gramos al nacer. Después de meses de tratamientos y cuidados intensivos recibieron el alta y hoy en día tienen una vida normal.

Las expectativas de vida eran pocas, Madelaine en 1989 se convirtió en el bebé más pequeño del mundo ya que pesaba al nacer apenas 280 gramos y tenia 26 semanas de gestación. Pasó 122 días en la unidad de neonatología del Loyola University Medical Center, en Illinois, Estados Unidos.

En el 2004, es decir 15 años más tarde se produjo un caso similar, pero aun más extremo. Ruimasa con 25 semanas de gestación, pesó 260 gramos. Necesito 142 días para marchar a casa cuando ya había alcanzado dos kilos y 300 gramos.

Las madres de las dos niñas sufrieron una complicación en el embarazo que provoca hipertensión arterial denominada preeclamsia. Las probabilidades de supervivencia eran pocas, pero el esfuerzo de los médicos y los avances tecnológicos dieron sus frutos.

Según señala, el cuerpo médico a la revista especializada “Pediatrics”, estos casos y los de otros bebés prematuros podría provocar falsas esperanzas a las familias y profesionales de la medicina, ya que cabe destacar que las dos madres y sus fetos fueron preparados antes de que se produjese el alumbramiento. Esto les permitió seguir con vida después del mismo.

La Preeclampsia

La hipertensión gestacional supone riesgos tanto para la madre como para el bebé. El tratamiento de la hipertensión es el reposo en cama y dar a luz en cuanto el bebé tenga madurez suficiente. La hipertensión puede convertirse en preeclamsia (tensión arterial alta, proteínas en la orina, sudoración excesiva). Esta dolencia afecta al 15% de las mujeres embarazadas, pero si es detectada a tiempo pueden reducirse los riesgos.

La preeclamsia suele desarrollarse al principio del embarazo, pero se hace evidente durante el tercer trimestre aproximadamente. Los daños pueden afectar a la madre y al bebé, pudiendo producir daños en hígado, riñones y sistema de coagulación de la sangre maternos y como consecuencia de esto también al bebé.

Cuando se detecta la preeclampsia al principio del embarazo, el tratamiento a seguir será el ingreso en el hospital para reposo y recibir medicación para bajar la tensión. En casa se debe hacer reposo y a revisiones frecuentes.

Si el parto prematuro se hace inevitable y no se detiene, se administran esteroides para evitar o reducir la gravedad de la hipoxia (síndrome de angustia respiratoria) del niño prematuro. Los esteroides estimulan la producción de surfactante en los pulmones del bebé. Sin embargo, hay que administrarlos entre 24 y 48 horas antes del parto.

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