Consejos psicológicos para afrontar la betaespera

La betaespera es el periodo de tiempo entre la transferencia embrionaria o inseminación artificial y el test de embarazo que finalmente confirmará si hay embarazo. Las parejas que se someten a un tratamiento de fertilidad sufren un gran estrés durante este tiempo, con síntomas como ansiedad o periodos alternantes entre la esperanza y el pesimismo.

Todos estos síntomas dificultan mucho la rutina diaria durante la espera del resultado. Del mismo modo, se encuentran diferencias en la manera de sobrellevar la betaespera entre las parejas o entre los miembros de la pareja. También es posible sufrir más estrés durante la segunda semana, cuando se acerca el momento del análisis de sangre.

En MASVIDA Reproducción te ofrecemos acompañamiento psicológico de manera integrada en los tratamientos, donde te enseñaremos a controlar estas emociones y a conseguir una adaptación en pareja.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Cuidado con Internet

Una práctica usual ante la incertidumbre es buscar en Internet todos los signos y síntomas que se sienten o que se deberían sentir durante un embarazo. Esta estrategia resulta errónea puesto que todo lo que se publica en la red no es correcto.

En caso de buscar en Internet, debemos asegurarnos de que la información proviene de fuentes fiables y de calidad. Aún así, los síntomas son tan variables entre mujeres que se encuentran en la misma situación que no es posible generalizar.

Controlar si lo que aparece en Internet es real resulta tan complicado y difícil de extrapolar a otras mujeres que recomendamos no hacerlo. Si tienes cualquier duda durante todo el proceso, puedes consultarlo al equipo clínico que lleva tu tratamiento. Ellos son los que conocen tu historia clínica y los que pueden darte una solución o respuesta más acertada.

No intentes sentir síntomas de embarazo

En las primera semana después de una transferencia embrionaria no existen signos de embarazo observables. Los síntomas que se pueden sentir son debidos a la medicación del tratamiento, a la propia transferencia o incluso a la inminente llegada de la menstruación. Por tanto, sentir náuseas o dolor abdominal no indica nada.

La mujer se siente influenciada por experiencias que ha tenido en anteriores embarazos o por otras personas que le cuentan su historia. Esto produce lo que se conoce como sesgos perceptivos, atención selectiva a sensaciones corporales y distorsiones interpretativas. A continuación, se explica en qué consisten:

Atención selectiva

La mujer selecciona a priori una posible interpretación, si está embarazada o no, e intenta buscar señales que confirmen esta hipótesis a través de la exploración de su cuerpo.

Estas señales puede que estuvieran presentes ya en un momento anterior, pero no se les había prestado atención y, por tanto, la mujer no era consciente de que las tenía. Esto es lo que sucede con los movimientos digestivos, la hinchazón o la sensibilidad de los senos por la medicación hormonal, etc.

Del mismo modo, la mujer siempre intenta encontrar síntomas atribuibles al embarazo como, por ejemplo, las náuseas, hasta el punto de convertirse en una somatización. Las náuseas también pueden ser consecuencia de la propia ansiedad.

Desechar otras alternativas posibles

Al centrar toda la atención en los comentarios que solamente tienen que ver con la hipótesis elegida por la mujer, se desechan otras alternativas que son posibles.

Los pensamientos son automáticos e incontrolables, pero debes saber actuar cuando estos te vienen a la mente. Por ejemplo, si notas un pinchazo en el abdomen y piensas que te va a bajar la regla, evita realizar comprobaciones como ir al baño constantemente.

Durante la betaespera se recomienda no hacer “reaseguraciones”, es decir, preguntar a otras personas lo que piensan sobre un signo en concreto o buscarlo en Internet.

Lo que debes hacer es ocupar tu mente en otras cosas que te produzcan satisfacción, como hablar con otras personas, ver una película, trabajar, etc. También puedes hacer actividades mentalmente exigentes como leer o realizar juegos de entretenimiento.

Centrar la comunicación en el mismo tema

Es un error hablar siempre de lo mismo, del tratamiento de fertilidad y sus resultados, tanto con la pareja como los amigos o familiares. No centres toda la comunicación en esto ya que puede ser perjudicial, aunque en un momento puntual sí puede servir para descargar tensiones.

Te recomendamos que utilices la técnica del “tiempo basura”. Esto consiste en reservar unos 10-15 minutos al día para desahogarse y tratar todas las dudas en un periodo breve de tiempo. Una vez ha pasado este tiempo, no debes intentar seguir con estos pensamientos contradictorios y perjudiciales, y las personas que te rodean deben negarse a hablar contigo otra vez sobre el tema.

Igualmente existen recursos narrativos, como diarios donde se describen todos los pensamientos, emociones, experiencias… pero también debe hacerse durante un tiempo corto y limitado del día.

Planificar actividades placenteras

Es importante que durante la betaespera realices otras actividades en pareja o de manera individual.

Lo mejor son las actividades que produzcan distracción, ya que el objetivo no es disfrutar o pasarlo bien al máximo, sino mantenerse ocupados y compartir el tiempo en pareja.

Es posible realizar deporte siempre que no sean actividades que supongan esfuerzos o en los que se deba cargar peso.

Realizar ejercicios relajantes

Está demostrado que estos ejercicios ayudan a controlar el nivel de estrés o ansiedad durante la betaespera, sobre todo si ya se tiene práctica. Algunas de las actividades que puedes hacer son las siguientes: la respiración profunda, la relajación, el yoga o el “mindfulness” o atención plena.

Algunas mujeres se plantean si es mejor trabajar o mantener reposo con una baja laboral. Esto es una decisión personal que depende de cada persona y del tipo de trabajo.

Las tareas habituales del día o seguir trabajando después de una transferencia embrionaria son rutinas que ayudan a mantenerse serenas y a poder continuar con la vida diaria de manera normal.

Por último, es necesario aceptar que la manera en que se desarrolla el tratamiento y su resultado no se puede controlar. Por mucho que queramos, no se puede provocar un embarazo.

Sin embargo, hay otras cosas que podemos hacer y que ayudan al desenlace final, como cuidarse, tomar la medicación, seguir las indicaciones médicas en todo momento, tomar decisiones difíciles, hasta gestionar todos los miedos durante la betaespera. Todo esto ya es un gran logro y debéis valorar ese esfuerzo y dedicación que ponéis durante el tratamiento.

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