El aborto de repetición se define como la pérdida de tres gestaciones de forma consecutiva antes de la semana 20, aunque cada vez más especialistas optan por considerarlo aborto recurrente a partir de dos pérdidas gestacionales seguidas.
Se trata de una situación complicada, puesto que no siempre se conoce la causa. Prácticamente un 50% de los abortos recurrentes son de origen desconocido. El aborto de repetición debe tratarse como una enfermedad compleja en la que varios factores pueden estar interviniendo al mismo tiempo, impidiendo que el embarazo llegue a término.
Cada vez más especialistas prestan atención a los factores de coagulación sanguíneos, pues sospechan que las trombofilias podrían estar implicadas en el aborto de repetición y en los fallos de implantación.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
La trombofilia es una patología caracterizada por una coagulación de la sangre con bastante facilidad, lo que conlleva a la rápida formación de coágulos. Por tanto, la trombofilia es un aumento de la coagulación de la sangre, provocando la formación de trombos.
Existen dos tipos de trombofilias:
Este tipo de trastornos en la sangre están en el punto de mira en pacientes que han sufrido varios abortos espontáneos y fallos de implantación. Existen varios estudios que concluyen con una posible relación entre las alteraciones de la coagulación sanguínea y las complicaciones en el embarazo y abortos espontáneos. Sin embargo, no hay conclusiones robustas en los estudios, salvo del síndrome antifosfolípido.
La trombofilia se considera como la enfermedad silenciosa, puesto que son pocas las veces que provoca síntomas. La mayoría de pacientes diagnosticados de trombofilias no desarrollan molestias visibles.
En cambio, en algunos casos, estos pacientes pueden tener inflamación en las piernas y dolor en el tobillo puesto que se está produciendo un trombo. Esto suele ir acompañado de fiebre y/o calor en la zona.
El diagnóstico de la trombofilia no consiste únicamente en una analítica de sangre convencional, sino que se requiere de pruebas específicas de trombofilias.
Estos análisis tienen un coste elevado, pero además de dar información sobre los factores de coagulación alterados, también proporciona información sobre los genes implicados en el sistema sanguíneo y la circulación de la sangre.
Algunas de las pruebas incluyen el estudio de anticuerpos específicos de la sangre, factor V de Leiden, factor VIII, factor XIII, homocisteína, genes implicados en el tipo de grupo sanguíneo (Genotipo ABO) y polimorfismos en factores de coagulación.
A lo largo de la gestación se producen cambios fisiológicos en varios factores de coagulación. La principal consecuencia de esto es que hay un aumento del riesgo de padecer un trombo.
Si la paciente padece trombofilia es posible que su embarazo no llegue a término. Tan solo un 5% de ellas lo consiguen. En cambio, si la paciente está siendo tratada o se establece un tratamiento tras el diagnóstico de la trombofilia, existe un 85% de posibilidad de que el embarazo llegue a término.
En cualquier caso, los embarazos en pacientes con trombofilias son de alto riesgo. Por ello, es necesario un control exhaustivo de la gestación.
Durante el embarazo se producen cambios hemoestáticos en la mujer. Esto significa que en el embarazo se alteran algunos factores sanguíneos. Por ejemplo, los factores de coagulación FI, FVII, FVIII, FIX y FX, la proteína C actividad aumentan; mientras que la concentración de la proteína S disminuye. Además, se producen otras reacciones en cadena que finalmente generan trombina, una proteína que se sintetiza durante la coagulación.
La trombina podría actuar causando la pérdida gestacional de la siguiente forma:
No obstante, la asociación entre los problemas trombóticos y los abortos de repetición continúa siendo dudosa en la actualidad.
Las mujeres con alteraciones trombofílicas suelen tener un difícil historial reproductivo, como: dificultad para conseguir el embarazo, fallos repetidos de FIV, múltiples embarazos bioquímicos o abortos de repetición.
En pacientes que padecen trombofilias, lograr que un embarazo llegue a término y el bebé consiga nacer puede llegar a ser un reto para los especialistas. Lo recomendable es que el ginecólogo trabaje junto al hematólogo, para conseguir controlar las alteraciones en la coagulación sanguínea y que el bebé consiga desarrollarse y llegar la momento del parto.
Cada vez más estudios apoyan el uso de aspirina y heparina para tratar a las mujeres con trombofilias durante el embarazo. Si la medicación se aplica desde el momento de la estimulación ovárica se observan muchos beneficios. Pese a ello, el papel de la heparina también es dudoso.
Estos embarazos suelen ser complicados, por lo que es más habitual el sangrado y especialmente durante el primer trimestre el especialista puede aconsejar el reposo absoluto para evitar la pérdida gestacional.
Hacer caso de las indicaciones de los especialistas, ginecólogo, obstetra y hetamólogo, así como administrarse la medicación cuidadosamente, pueden suponer la diferencia hasta llegar a conseguir que se produzca el nacimiento.
No, no existe un riesgo aumentado de embarazo ectópico para mujeres afectas de trombofilias (ya sean hereditarias o adquiridas). Su riesgo es el mismo que el una mujer sin esta alteración (que es de aproximadamente de entre un 1.5-5.5% de todos los embarazos por FIV según las últimas guías).
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La evidencia científica para responder a esta pregunta es limitada y contradictoria. Algunos estudios han encontrado beneficios en el uso de heparina, mientras que otros no han encontrado diferencias significativas en los resultados de embarazo.
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El estudio de trombofilia se puede realizar en cualquier momento, pues no interfiere durante una posible gestación. Sin embargo, en pacientes con abortos de repetición y fallos de implantación, cada vez son más los especialista que optan por su estudio.
Francisco Carranza, Director médico de Vida Zona Sur y Ginecólogo de Vida Medicina Reproductiva Sevilla, nos cuenta en este vídeo si es aconsejable realizar un estudio de trombofilias en pacientes con fallos de implantación:
El estudio de trombofilias es una de las pruebas que más se suele solicitar en reproducción. La cosa es que no está tan claro si realmente está implicado en el fallo de implantación.
Sí se sabe que está implicado en el aborto de repetición. Todo este tipo de patologías (el aborto de repetición, el fallo de implantación...) son cosas que estudiamos siempre y más en el perfil de pacientes que tenemos habitualmente que requieren una atención muy personalizada. Especialmente las trombofilias adquiridas sí están muy asociadas al aborto de repetición y son las que más tenemos que investigar.
No. Los abortos de repetición pueden tener diferentes motivos y se piensa que uno de ellos podría ser las trombofilias o los problemas en la coagulación sanguínea.
Es por ello por lo que muchos especialistas recomiendan hacer pruebas específicas por si pudiera haber alguna relación. No obstante, las conclusiones acerca de esta asociación son limitadas.
No. Las mujeres diagnosticadas de trombofilia pueden conseguir un embarazo. Sin embargo, es importante controlar el embarazo puesto que hay mayor riesgo de tener un aborto espontáneo que si no hubiera problemas en la coagulación sanguínea.
La trombofilia puede ser la razón de los abortos recurrentes, pero no siempre es así. Si deseas obtener más información acerca de la pérdida gestacional recurrente, te recomendamos visitar el siguiente artículo: ¿Qué es el aborto recurrente? - Causas, diagnóstico y tratamiento.
Uno de los riesgos en el embarazo con trombofilias es el desprendimiento de la placenta, lo que causaría hemorragias de gran intensidad. Si quieres saber más información acerca de este tema, puedes leer este artículo: ¿Qué es el desprendimiento de la placenta?
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