Estudio sobre anomalías citogenéticas en TRA

Nuevo estudio sobre si los tratamientos de reproducción asistida aumentan el riesgo de anomalías citogenéticas, especialmente durante el primer trimestre del embarazo.

La revista científica Fertility and Steriliy ha publicado una nueva investigación sobre la incidencia de la reproducción asistida en la aparición de anomalías citogenéticas al final del primer trimestre del embarazo.

El estudio consistió en el diagnóstico citogenético de 1.606 embarazos concebidos espontáneamente y de 559 embarazos logrados con técnicas de reproducción asistida.

Algunos datos muestran la importancia cada vez mayor de la reproducción asistida en la sociedad norteamericana, datos como los del Centers for Disease Control en EE.UU aseguran que el 12% de la población padece algún problema relacionado con la infertilidad y por tanto, cada vez es más frecuente la utilización de la medicina reproductiva.

La medicina reproductiva se ha asociado a problemas como la preeclampsia, placenta previa, desprendimiento de placenta, crecimiento intrauterino restringido y anomalías cromosómicas.

Algunas investigaciones que se han llevado a cabo hasta el momento muestran contradicciones al respecto de todos estos asuntos ya que no demuestran si, realmente, estas complicaciones se producen por los tratamientos en sí o tal vez, por la propia pareja estéril.

Volviendo a este estudio concreto, para obtener el diagnóstico se realizó el diagnóstico de vellosidades coriónicas. Además, otros aspectos que se tuvieron en cuenta fueron la hiperestimulación ovárica controlada, tanto con inseminación artificial como sin inseminación artificial. Se dividió, también, a los pacientes en dos grupos: el grupo in vivo (embarazos espontáneos) y el grupo in vitro (embarazos por fecundación in vitro).

Las anomalías citogenéticas se clasificaron en trisomías autosómicas, mosaicos autosómicos, inversiones, trisomías gonosómicas, mosaicos gonosómicos, translocaciones, monosomías. Las que más se encontraron fueron las trisomías autosómicas.

Otros aspectos que se tuvieron en cuenta a la hora del análisis fueron la edad materna que se instauró en 39 para los embarazos espontáneos y 39.4 para los in vitro, así como el porcentaje de este tipo de anomalías existente.

Los resultados de esta investigación mostraron que no existían diferencias significativas entre los dos tipos de embarazos en lo que se refiere a dichas anomalías, es decir, los tratamientos de fertilidad no aumentan el riesgo de aparición de este tipo de anormalidades en el feto al final del primer trimestre del embarazo.

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