¿Qué son los miomas uterinos? Tipos, diagnóstico y tratamientos

Por (ginecóloga), (embrióloga), (embrióloga) y (embrióloga).
Actualizado el 03/07/2026
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La miomatosis uterina es la aparición de miomas uterinos, unos tumores benignos que se desarrollan en el útero a partir de su músculo liso: el miometrio.

A los miomas uterinos también se les denomina fibromas, fibromiomas o leiomiomas. Existen tres tipos de miomas: subserosos, intramurales y submucosos. Los más frecuentes son los miomas subserosos cuya prevalencia es del 55% aproximadamente.

El tratamiento de los miomas dependerá, principalmente, de los síntomas, la edad y el deseo reproductivo de la mujer.

En el siguiente vídeo, la embrióloga Silvia Azaña te da más información acerca de los miomas uterinos. No obstante, luego puedes profundizar con más detalle leyendo el artículo.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

¿Qué es un mioma y cuáles son sus causas?

Los miomas son los tumores benignos que aparecen con más frecuencia en las mujeres y no es más que el crecimiento de una masa anormal de tejido muscular. Normalmente, se presentan de forma múltiple, pero también los podemos encontrar en solitario.

Estos tumores pueden ser asintomáticos, por lo que no se sabe con precisión su incidencia real. No obstante, se estima que 1 de cada 4 mujeres en edad fértil presentan algún mioma. Es por ello por lo que los miomas suelen diagnosticarse entre los 30 y 40 años de edad.

Se desconocen las causas exactas de un útero miomatoso, pero se sabe que su aparición y crecimiento están influenciados por las hormonas del ciclo menstrual, principalmente por los estrógenos.

Después de la menopausia, debido a la ausencia de ciclos menstruales, no se forman nuevos miomas y los presentes suelen disminuir de tamaño. Pese a ello, los miomas no llegan a desaparecer tras la menopausia.

Si hay crecimiento de los miomas tras la menopausia, puede ser indicativo de una transformación tumoral maligna.

En algunos estudios también se ha encontrado que los miomas pueden tener causas genéticas, por lo que existe cierta predisposición genética a desarrollarlos.

Tipos de miomas uterinos

Los fibromas se originan del miometrio, la capa muscular del útero. No obstante, se distinguen tres tipos de miomas dependiendo de dónde se encuentren y la dirección hacia la que crezcan:

Subserosos
crecen hacia la cavidad abdominal. Los miomas subserosos pueden llegar a comprimir órganos adyacentes si se desarrollan mucho, pero suelen ser asintomáticos. Este tipo de miomas son los más comunes (55%).
Intramurales
se mantienen en el espesor del miometrio. Este tipo proliferan en la porción central del miometrio y aumentan el tamaño del útero. También son frecuentes (40%).
Submucosos
crecen hacia la cavidad uterina. Son los miomas menos frecuentes (5%), pero los que provocan más síntomas, ya que aumentan el sangrado menstrual (hipermenorrea) y pueden provocar anemia ferropénica.

Además, los miomas subserosos y submucosos pueden llegar a ser pediculados. Esto significa que los miomas solamente están unidos al útero por un fino tallo llamado pedículo.

Si se produce la torsión del pedículo, pueden ocasionar dolor agudo.

Síntomas de la miomatosis uterina

Como ya hemos comentado, en muchas ocasiones, los fibromas no suelen provocar ningún síntoma. Sin embargo, en algunas mujeres, dependiendo de la localización, el tamaño y la dirección del crecimiento, pueden causar:

Otras de las consecuencias de los miomas (especialmente los submucosos) son los problemas de fertilidad. La presencia de miomas se asocia con un mayor riesgo de abortos espontáneos, contracciones prematuras, etc.

¿Cómo se diagnostican los miomas?

Normalmente, el diagnóstico de los miomas se realiza mediante un examen físico de la zona pélvica, seguido de una ecografía abdominal o transvaginal para confirmar su presencia. El diagnóstico es más difícil en pacientes con obesidad, ya que cuesta más hacer la palpación.

También se pueden realizar otras técnicas más complejas para confirmar su diagnóstico y descartar otro tipo de alteraciones como tumores ováricos o inflamación de las trompas:

Histerosonografía
consiste en realizar una ecografía a la vez que se inyecta una solución salina en el interior del útero para mejorar la visualización de éste.
Histeroscopia
consiste en introducir una cámara a través de la vagina y el cérvix para inspeccionar el interior de la cavidad uterina. Es útil para el diagnóstico y extracción de los miomas submucosos.
Resonancia magnética
ofrece imágenes más detalladas para tener una mejor información del mioma. Sin embargo, no suele realizarse rutinariamente.

En cualquier caso, será el especialista médico el encargado de valorar qué prueba o pruebas son necesarias en base a sus sospechas.

Tratamiento

El tratamiento de la miomatosis dependerá de la edad de la paciente y su deseo de tener hijos, así como del tamaño que tengan los miomas. Los miomas que son asintomáticos y de tamaño pequeño no tienen necesidad de ser tratados, solo revisados.

Tratamientos no invasivos

Este tipo de tratamientos permiten retrasar o evitar la cirugía. Los más comunes son:

Antiinflamatorios no esteroideos (AINES)
para controlar el dolor de los miomas de pequeño tamaño.
Anticonceptivos hormonales
para regular el sangrado uterino anormal causado por los miomas, especialmente si la mujer no desea quedarse embarazada.
Tratamiento hormonal con análogos de la GnRH
son agonistas o antagonistas y disminuyen el nivel de estrógenos en sangre provocando una situación parecida a la menopausia, por lo que hay que tener en cuenta sus efectos secundarios (que mejoran si se añade terapia hormonal de reposición). Este tratamiento alivia los síntomas de los miomas, pero no los hace desaparecer, por lo que al suspender la medicación el mioma vuelve a crecer. Sin embargo, podría utilizarse antes de una cirugía.

Otros tratamientos

En los casos en que no se consigue remitir los síntomas causados por los miomas mediante fármacos, o este abordaje no es suficiente, se opta por otro tipo de tratamientos. Existen varias opciones:

Miomectomía
se trata de la extirpación de los miomas preservando el útero. Esta técnica es la usada por aquellas mujeres con intención de tener hijos. No garantiza que no puedan volver a crecer miomas en un futuro. Puede realizarse mediante histeroscopia (miomas submucosos), laparoscopia (miomas subserosos) o, incluso, vía abdominal si hay varios miomas o de gran tamaño.
Embolización de las arterias uterinas
consiste en detener el riego de sangre al mioma provocando que este reduzca su tamaño o desaparezca por completo. Se consigue introduciendo partículas en las arterias uterinas mediante un catéter.
Ablación por radiofrecuencia
se aplica energía de radiofrecuencia en el mioma para destruirlo. Esta técnica se realiza guiada por ecografía y se puede realizar vía laparoscópica o vaginal.
Histerectomía
es la extirpación del útero y, por tanto, es el único tratamiento definitivo para los miomas. Esta cirugía se realiza en mujeres que no tienen intención de tener hijos.

En raras ocasiones se realiza una morcelación, es decir, cortar los fibromas en trozos pequeños para ser extraídos, por el riesgo de diseminar posibles células cancerígenas.

Relación con la fertilidad y el embarazo

La presencia de miomas uterinos se ha relacionado con la infertilidad de la mujer, aunque sólo el 1-2,4% de las pacientes infértiles presentan miomas uterinos como única causa del problema de esterilidad.

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Los que pueden dificultar más conseguir el embarazo son los submucosos, ya que afectan directamente a la cavidad uterina.

Uno de los problemas que originan los fibromas es que pueden llegar a oprimir las trompas de Falopio, cosa que impide la fecundación del óvulo. También pueden impedir la implantación en el endometrio.

Por otra parte, se han relacionado estos tumores con los abortos de repetición, ya que, dependiendo del tamaño que tengan en el útero, pueden llegar a impedir el desarrollo normal del embrión.

Las pacientes en edad fértil en las que se crea que estas alteraciones pueden dificultar el embarazo y estén buscando quedar embarazadas, podrían someterse a una miomectomía.

Si quieres obtener más información relacionada con este tema, te recomendamos visitar el siguiente artículo: ¿Afectan los miomas a la fertilidad y al resultado de la FIV?

Preguntas de los usuarios

Si quiero tener hijos, ¿cuál es el mejor tratamiento para la miomatosis?

En Medicina reproductiva se suele tener una actitud conservadora con los miomas, pero lo primero es saber que tamaño tienen y si invaden o no la cavidad uterina.

¿De qué tamaño son los miomas?

Los miomas uterinos tienen tamaños muy variables, desde pequeños (menos de 2 a 3 cm) a grandes (de 6 a 20 cm). Si el mioma supera los 20 cm de diámetro, se conoce como mioma uterino gigante.
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¿Los miomas uterinos pueden ser cancerígenos?

Sí, algunos miomas pueden convertirse en tumores malignos, pero es muy poco frecuente, ya que solamente el 0,5% lo hace. Estos tumores reciben el nombre de leiomiosarcomas.

¿Existe algún tratamiento natural para la miomatosis uterina?

Algunos de los remedios caseros que se han sugerido para curar los fibromas uterinos son tomar aceite de ricino, diente de león, cardo mariano, jengibre o zumo de remolacha y zanahoria, entre otras cosas.

No obstante, no hay estudios científicos que confirmen la eficacia de estos tratamientos de medicina natural. Por tanto, si tienes un útero miomatoso y presentas síntomas, es recomendable que recurras a tratamientos médicos convencionales.

¿Qué es un mioma uterino mural?

Un mioma uterino mural, más conocido como mioma intramural, es un tumor benigno caracterizado por localizarse dentro del miometrio, la capa muscular del útero. Este tipo de miomas no suelen llegar a alcanzar ni la zona interna ni externa del útero.
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Lectura recomendada

Como hemos visto, los miomas pueden dificultar la consecución del embarazo, ya que impiden la implantación del embrión en el endometrio, es decir, afectan a la receptividad uterina. Si quieres más información sobre esta causa de esterilidad, te recomendamos que visites el siguiente enlace: La receptividad uterina como causa de esterilidad.

No obstante, existen otras alteraciones en el útero que también pueden afectar a la fertilidad femenina. Te contamos cuáles son en este artículo: Esterilidad por factor uterino.

Si estás pensando en tener hijos y tienes alguna de estas alteraciones, puedes ver cómo influyen para conseguir el embarazo mediante una serie de exámenes. En este artículo te los explicamos: Pruebas de fertilidad femenina.

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Bibliografía

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