El riesgo de enfermedad cardíaca se puede determinar en el embarazo

Por (embrióloga).
Actualizado el 11/02/2014

Un estudio sugiere que un crecimiento fetal lento se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en el adulto.

El estudio se ha publicado en la revista British Medical Journal y concluye que un crecimiento lento durante el primer trimestre de gestación se asocia con una serie de factores de riesgo cardiovascular en la infancia.

Estos resultados se suman a otros estudios previos que aseguran que los tres primeros meses de embarazo son críticos para la salud cardiovascular del adulto.

En la fase embrionaria comienzan a formarse el corazón y otros órganos importantes por lo que se considera un momento clave. Por este motivo los investigadores del Erasmus University Medical Center (Países Bajos) decidieron investigar si un pobre crecimiento en este periodo se asocia con un mayor riesgo cardiovascular.

En el estudio participaron 1184 niños de los que se obtuvieron datos sobre la longitud corona-coxis durante el primer trimestre de gestación. Por otro lado se tuvieron en cuenta otros factores como la etnia, la edad materna, la educación, el tabaquismo, el IMC (índice de masa corporal) y la presión arterial.

Cuando cumplieron 6 años de edad se analizaron los factores de riesgo cardiovascular en los niños. Entre ellos, el índice de masa corporal, la presión arterial, los niveles de colesterol y las concentraciones de insulina.

Los resultados mostraron que, los fetos más pequeños tenían a los 6 años mayor IMC y más grasa alrededor del abdomen, un aumento de la presión arterial diastólica y un perfil desfavorable de colesterol.

Los autores reconocen que algunas de las asociaciones pueden deberse al azar, pero afirman que el primer trimestre de embarazo es un periodo crítico para la función cardiovascular y metabólica.

Son necesarios más estudios al respecto para identificar los mecanismos biológicos que participan en esta asociación antes de tomar medidas al respecto.

En un futuro podrían comenzarse las estrategias para mejorar la salud cardiovascular desde el embarazo o incluso antes de la concepción.

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Autor

 Sarai Arrones
Sarai Arrones
Embrióloga
Graduada en Bioquímica y Ciencias Biomédicas por la Universidad de Valencia (UV). Máster Universitario en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la UV en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Curso de especialización en criopreservación de gametos, embriones y tejidos animales. Embrióloga en activo especializada en Reproducción Asistida. Más sobre Sarai Arrones

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