Prevenir alergias del feto gracias a la dieta durante el embarazo

Un estudio realizado en Francia ha demostrado una relación interesante entre el consumo de determinados ácidos grasos poliinsaturados por parte de embarazadas y el riesgo de desarrollar alergias alimenticias en los hijos de éstas.

Estos ácidos grasos en concreto se localizan en pescados grasos como el salmón o el arenque, y también en las nueces o cualquier fruto seco de cáscara dura. El consumo de los mismos hace incrementar la permeabilidad de las paredes de los intestinos de modo que el sistema inmunitario madura y se desarrolla de una forma más eficiente reduciendo así el riesgo de padecer alergias alimenticias. El problema es que hoy día en los países desarrollados el consumo de este tipo de ácidos grasos poliinsaturados ha bajado en pro de otro tipo de grasas menos saludables.

Un estudio reciente realizado en el Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INRA) de Francia y publicado en la revista “Journal of Physiology” muestra cómo la respuesta inmune de los niños puede verse incrementada en función de la dieta de la madre embarazada, mejorando así el sistema inmune de los niños y su respuesta ante agresiones de patógenos.

En concreto este hecho parece estar especialmente asociado a los ácidos grasos poliinsaturados. Su consumo durante el embarazo hace variar el desarrollo del intestino del feto de forma que en la medida en que la madre consume alimentos del tipo frutos secos o pescados grasos, el riesgo de padecer alergias alimenticias se ve disminuido.

Existen por lo tanto determinados alimentos que pueden ayudar a que la respuesta ante bacterias y patógenos externos sea más efectiva y disminuya el desarrollo de alergias en los niños. Estos alimentos son tan accesibles como el salmón, el atún, arenque, nueces, etc. y una dieta rica en ellos consigue que los bebés tengan una mayor permeabilidad en las paredes de los intestinos. Esta permeabilidad es la que permite que los patógenos pasen al torrente sanguíneo y desencadenar de este modo la respuesta inmunitaria pertinente.

Los ácidos grasos responsables de estos cambios son los denominados 3PUFA, tal y como afirma la doctora Gaëlle Boudry, responsable del estudio. Estos ácidos poliinsaturados provocan cambios en la mecánica de los intestinos del feto, en consecuencia el sistema inmunitario se desarrolla y madura más rápidamente y el riesgo de sufrir alergias disminuye.

Existen además estudios previos que demuestran que el consumo de estos poliinsaturados durante el embarazo prolonga la duración del mismo e incrementa el nivel de maduración del sistema nervioso central del feto con las consecuentes ventajas que ello puede suponer en la capacidad intelectual del niño.

El problema, puesto que siempre ha de haber alguno, es que la dieta en occidente es cada vez menor en ácidos grasos poliinsaturados, que son en general sustituidos por otro tipo de ácidos no tan beneficiosos para nuestra salud. Esta puede ser una de las razones por las cuales las alergias alimenticias han aumentado de la forma que lo han hecho en los últimos años. Es buena ocasión a la vista de los resultados para analizar en profundidad las dietas e incorporar las recomendaciones que sean pertinentes.

Fuente: BBC

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