Prevenir la sífilis infantil

La sífilis infantil se puede prevenir.

Según un estudio londinense, la sífilis durante el embarazo puede controlarse para así evitar los riesgos de transmisión al bebé. Este estudio ha analizado los programas de atención prenatal a las mujeres portadoras de la enfermedad observando que, administrando antibiótico a partir de la semana 28 de gestación, se puede evitar la muerte fetal que puede llegar a producir la enfermedad.

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Muchos de sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otras enfermedades a pesar de que, comúnmente, causa úlceras que aparecen principalmente en los genitales, en los labios y en la boca y, en caso de que la infección no se trate, puede producir ceguera, parálisis y en algunos casos, la muerte.

A nivel mundial, se ha estimado que se producen alrededor de 12 millones de infecciones por sífilis anuales y que, en su gran mayoría, éstas se registran en países en vías de desarrollo.

Esta enfermedad es preocupante en mujeres embarazadas ya que la bacteria de la sífilis puede infectar al bebé durante el embarazo. Dependiendo del tiempo que una mujer embarazada haya estado infectada, puede enfrentarse a un alto riesgo de tener un bebé que nazca muerto o de dar a luz un bebé que muere poco después de haber nacido.

Un bebé infectado puede que nazca sin los signos y síntomas de la enfermedad. Sin embargo, si no es sometido a tratamiento de inmediato, el bebé puede presentar serios problemas al cabo de unas cuantas semanas. Si estos bebés no reciben tratamiento, pueden sufrir retraso en el desarrollo, convulsiones o morir.

Se ha visto que un diagnóstico prenatal en las madres posibles infectadas podría hacer descender hasta un 58% los casos de mortalidad en recién nacidos, según un estudio realizado en la Escuela Universitaria de Londres y publicado en la revista “The Lancet infectius Diseases”.

Según este análisis, en los casos de que las madres presentaran la enfermedad se podría administrar un tratamiento con antibióticos a partir de la semana 28 de gestación evitando así la mortalidad en los fetos. Por tanto, si se trata esta infección, todos los efectos sobre el bebé pueden ser evitables.

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