Por Neus Ferrando (embrióloga).
Actualizado el 27/04/2011

Según los expertos, las fugas radioactivas producidas en Japón pueden tener efectos a largo plazo ya que las personas expuestas a esta radioactividad pueden ver alteradas sus células reproductivas. Debido a estas mutaciones, las enfermedades causadas pueden ser transmitidas a la descendencia, generando enfermedades como Síndrome de Down o enfermedad de Huntingon.

Las fugas radioactivas de la central nuclear japonesa accidentada de Fukushima se ha considerado una fuente de contaminación local que Japón tendrá que tratar durante decenas de años según expertos en seguridad nuclear. Esta radiación puede afectar al ADN de los humanos causando modificaciones en la información genética de las células de cualquier órgano del cuerpo.

Esto puede producir efectos a corto plazo, como la aparición de cánceres, pero lo más preocupante es que afecte a las células del sistema reproductivo lo que puede llevar a que las alteraciones producidas en ellas se trasmitan a la descendencia. Estas alteraciones se pueden detectar de forma inmediata en el bebé, como es el caso del Síndrome de Down o pueden manifestarse apareciendo como enfermedades más tardías como es el caso de la Corea de Huntington.

Según el andrólogo Miguel Ruiz Jorro, las patologías causadas por los efectos de la radioactividad pueden llegar a manifestarse incluso a los 30 ó 50 años tras la exposición. Además y puesto que estos contaminantes tiene una vida media muy larga, pueden llegar a las personas a través de los alimentos ya que pueden depositarse en el suelo o en el mar y pasar así a la cadena alimenticia.

Sobre ello, el andrólogo ha señalado que los efectos de la radiactividad en Japón no van a repercutir a la población española ya que, además de la gran distancia entre los dos países, los efectos de la radioactividad dependen en gran medida del tiempo de exposición y de la cantidad de radioactividad.

A pesar de ello, se recomienda que las personas que hayan estado expuestas a niveles de radioactividad importantes preserven su fertilidad, congelando sus gametos y que además, se siga una dieta equilibrada en la que se incorporen grandes cantidades de antioxidantes que ayuden a reparar el daño celular causado por los elementos radioactivos.

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Autores y colaboradores

 Neus Ferrando
Embrióloga
Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Postgrado en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM) con experiencia como responsable de laboratorio de Embriología y Andrología en el Centro Médico Manzanera. Más información

Un comentario

    1. daneil

      no esta pra nada interesante …..no ente3ndi nada …..a demas esta muy poco