Enfermedad inflamatoria intestinal y embarazo

La denominación enfermedad inflamatoria intestinal, que se abrevia frecuentemente como EII, se refiere a una serie de problemas que afectan predominantemente al intestino, y que se caracterizan porque producen una inflamación crónica, que no tiende a la curación. Agrupa varias enfermedades, pero sobre todo la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

EII

Ambas afectan el aparato digestivo, aunque por una parte se define a la colitis ulcerosa como una enfermedad crónica del intestino grueso, mientras que la enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria de todo el tracto gastrointestinal. Ambas formas de EII están asociadas con enfermedades oculares, cutáneas, articulares y hepáticas, en general, la EII está asociada con complicaciones relacionadas con la inflamación y el flujo sanguíneo.

Las causas no están claras aunque parecen producirse por un desorden inmunológico. Una teoría sugiere que puede existir algún agente, un virus o una bacteria atípica, que llegan a interactuar con el sistema inmune del cuerpo y desencadena una reacción inflamatoria en la pared intestinal.

En ambos casos un diagnóstico diferencial es muy importante ya que por su perfil clínico pueden confundirse con otras patologías como parasitosis, isquemia intestinal o sobrecrecimiento bacteriano (colitis pseudomembranosa).

Gestación y EII

Se revisaron las historias clínicas de 395.781 mujeres con una gestación de feto único que tuvieron a sus bebés en entre el 2000 y el 2012. Se detectó EII en 130 de cada 100.000 embarazos. Esas mujeres registraron tasas más altas de ciertas complicaciones gestacionales: eran un 46 por ciento más propensas a tener un bebé más pequeño para la edad gestacional que las mujeres sin EII o eran un 32 por ciento más propensas a tener un parto prematuro espontáneo y tenían casi el doble de riesgo de sufrir de ruptura prematura de la placenta.

EII y embarazo

Los autores comentaron que los partos antes de término tendían a no ser muy prematuros ya que ocurrían a las 34-36 semanas de embarazo, considerándose un embarazo a término cuando alcanza las 39-40 semanas.

El aumento del riesgo fue estadísticamente significativo sólo en las embarazadas con colitis ulcerosa.

La primera consideración es que es importante que su médico conozca su intención de formar una familia para intentar programar este hecho en el momento más idóneo y con la medicación adecuada. Es importante hacerlo con un tiempo para retirar medicaciones que pudieran ser perjudiciales y para que inicie la ingesta de suplementos vitamínicos que tengan ácido fólico y hierro. De ninguna forma, debe suspender la medicación o tomar una decisión trascendente sin discutirlo antes con su médico.

En cuanto una paciente sepa que está embarazada, debe ponerse en contacto con el médico que controla su EII y con el ginecólogo para que conozca sus antecedentes. Una comunicación fluida entre ambos es fundamental para que todo vaya bien. Ante el más mínimo dato de inicio de un brote deberá consultar con su médico. Por tanto, en estos casos el embarazo se considera de riesgo, no necesariamente porque sea peligroso, sino porque necesita más control.

En todas las EII se debe evitar el consumo de tabaco, alcohol, cualquier tipo de droga y reducir el consumo de cafeína y teína que llevan el café, té, las bebidas de cola y el chocolate.

Un comentario

  1. usuario
    Lupita83

    Muchas gracias por la información. Padezco colitis ulcerosa y estoy planeando ser mamá en breve, por lo que me habéis ayudado mucho, pues no sabía cuánto control debía tener en este tipo de embarazo de riesgo. Gracias de nuevo.

Las cookies nos permiten ofrecerle publicidad relacionada. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra política de cookies. El uso del chat, foros o formularios indica que está aceptando nuestra política de privacidad y protección de datos.    Cerrar