Epilepsia y Embarazo

Por (embrióloga).
Actualizado el 06/07/2016

La epilepsia es un trastorno provocado por el aumento de la actividad eléctrica de las neuronas (células del sistema nervioso) en alguna zona del cerebro. La persona que la padece puede sufrir una serie de convulsiones o movimientos corporales incontrolados de forma repetitiva, a lo que es denomina "ataque epiléptico".

Características de la epilepsia

Para considerar epiléptico a alguien, los ataques deben repetirse con cierta frecuencia, deben ser ataques recurrentes. La epilepsia tiene su origen en unos cambios breves y repentinos del funcionamiento del cerebro, por lo que se trata de una afección neurológica.

Dicha afección no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad o retraso mental. Aunque algunas personas con retraso mental pueden experimentar ataques epilépticos, tener estos ataques no implica necesariamente el desarrollo de una deficiencia mental.

Sin embargo, la epilepsia puede ser un problema crónico y es necesario llevar un control específico, especialmente en aquellas mujeres que quieren evitar un embarazo y en las que están planeando quedarse embarazadas.

Riesgos de padecer epilepsia en el embarazo

Aquellas mujeres que tienen epilepsia pueden presentar algunas complicaciones relacionadas con el embarazo, entre las que se encuentran:

  • Riesgo de padecer ataques con convulsiones con mayor frecuencia
  • Sangrado vaginal durante el embarazo y el post-parto
  • Hiperemesis gravídica: vómito continuo durante casi todo el embarazo
  • Preeclampsia: hipertensión arterial y proteína en la orina después de la semana 20 de embarazo
  • Desprendimiento de placenta: separación de la placenta del sitio de implantación uterina antes de dar a luz
  • Contracciones débiles durante el parto: habría que inducir el parto con medicamentos
  • Parto prematuro

No obstante, el embarazo afecta a cada mujer de forma distinta, y en las embarazadas que padecen epilepsia ocurre lo mismo. Aproximadamente un tercio de las mujeres epilépticas presentan una disminución en la frecuencia de las crisis durante el embarazo, otro tercio presenta un aumento en su frecuencia y el tercio restante no presenta variación en la frecuencia.

En caso de que la mujer presente crisis generalizadas sería posible, aunque raro, que se produjera un aborto. Por las posibles consecuencias en el bebé es importante trabajar con el médico para reducir las crisis durante el embarazo y evitar que se produzca una durante el parto.

Consecuencias en el bebé

En el 90% de los casos los bebés nacidos de madres epilépticas son sanos, pero en el 10% restante pueden darse algunas complicaciones como nacimiento prematuro, retraso en el desarrollo del bebé, bajo peso al nacer, muerte en el parto o poco después, síndrome de abstinencia por la falta de medicamentos administrados a la madre para la epilepsia e hipoxia (problemas de oxigenación).

También pueden darse efectos secundarios a causa de la medicación que toma la madre, como por ejemplo hemorragias en el recién nacido y retraso en su aprendizaje.

También es posible que se presenten defectos o malformaciones, que pueden ser tanto leves como graves:

  • Defectos menores: suelen afectar al aspecto facial del bebé. Son ejemplos los ojos muy separados, un labio superior muy corto o una pequeña diferencia en la forma de las uñas y los dedos.
  • Malformaciones mayores: labio y paladar hendido, espina bífida y enfermedades congénitas del corazón.

Sin embargo, los riesgos de que la madre no tome la medicación son mucho mayores, ya que las convulsiones en el embarazo pueden producir lesión física, retraso en el desarrollo del feto e incluso la muerte fetal.

Tratamiento de la epilepsia durante el embarazo

Durante el embarazo se ha de visitar con frecuencia al médico, que para estos casos será el ginecólogo y neurólogo. Se realizarán todas las pruebas necesarias (análisis de sangre, exámenes de ultrasonido, amniocentesis, etc.) para comprobar que la salud del bebé, que aun no ha nacido, es la correcta.

Muy importante es que la mujer no deje de tomar la medicación anticonvulsiva por cuenta propia. Por miedo, la embarazada puede dejar bruscamente de tomar las medicinas antiepilépticas, pudiendo producirse ataques severos que afectarían gravemente la salud de la madre y del bebé.

En los casos en los que no se hayan presentado convulsiones durante dos años, si el médico lo considera necesario podría reducir la medicación lentamente antes o durante el embarazo.

También, como toda mujer embarazada, se han de tomar los suplementos vitamínicos y ácido fólico que recomienden los especialistas, para evitar el riesgo de malformaciones como la espina bífida.

Genera mayores beneficios tomarlos antes de quedar embarazada. Los medicamentos anticonvulsivos pueden influir en la absorción del ácido fólico por el organismo, por este motivo puede que el médico recomiende tomarlo en un dosis más alta de lo habitual.

La alimentación es fundamental. Se ha de seguir una dieta saludable, hacer ejercicio moderado con frecuencia y descansar bien. De esta forma aumentaremos la probabilidad de tener un embarazo seguro.

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Autores y colaboradores

 Neus Ferrando
Neus Ferrando
Embrióloga
Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Postgrado en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM) con experiencia como responsable de laboratorio de Embriología y Andrología en el Centro Médico Manzanera. Más sobre Neus Ferrando

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