Por Zaira Salvador (embrióloga).
Actualizado el 13/03/2018

La fiebre puerperal es la manifestación clínica de una infección en la mujer después de haber dado a luz.

Esta infección puerperal es debida a las heridas o complicaciones ocasionadas en el aparato genital durante el parto y, en el pasado, era una de las principales causas de muerte materna.

Hoy en día, las infecciones posparto están bien controladas. La administración de antibióticos ha conseguido disminuir la frecuencia y la gravedad de la fiebre puerperal.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Diagnóstico

La aparición de fiebre en los días posteriores al parto no siempre es indicativo de una infección o sepsis puerperal. Para considerarse como tal, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • La fiebre es igual o superior a los 38 °C en al menos 2 ocasiones separadas de un intervalo de 6 horas.
  • La fiebre aparece entre las 24 horas después del parto y las 6 semanas siguientes, periodo conocido como puerperio.

En las primeras 24 horas después del nacimiento del bebé, la temperatura debe ser superior a los 38.5 °C para considerar que tiene relevancia clínica.

La subida de leche también puede provocar un aumento de la temperatura de la madre durante unas horas, pero no cumple con los requisitos para considerarse que existe una sepsis puerperal.

Durante el diagnóstico de una infección puerperal, es necesario identificar el foco de infección por una parte, y cuál es el agente causante por otra, es decir, los microorganismos infecciosos.

Para ello, el médico tendrá que valorar los posibles factores de riesgo intrínsecos de la madre, así como los factores de riesgo relacionados con el parto. Además, éste llevará a cabo una exhaustiva exploración física, incluyendo las mamas y la revisión vaginal.

También mandará realizar las pruebas complementarias que sean necesarias: analítica de sangre, hemocultivo, cultivo de orina, cultivo endometrial, etc. Es muy importante poder identificar los microorganismos causantes de la infección para poder aplicar el tratamiento más adecuado.

Síntomas

Evidentemente, la fiebre es el síntoma principal de una infección durante el posparto. Sin embargo, hay otras manifestaciones que indican que algo no marcha bien en las mujeres que acaban de dar a luz.

A continuación, vamos a comentar los posibles signos y síntomas de una infección puerperal:

  • Malestar general
  • Palidez
  • Sudoración fría
  • Escalofríos
  • Taquicardia
  • Cefalea
  • Loquios (secreciones vaginales típicas del puerperio) abundantes y malolientes
  • Dolor abdominal

Causas

En general, las infecciones puerperales son consecuencia de una falta de higiene en la atención durante el parto o el puerperio, aunque también puede suceder que una parte de la placenta se quede en el interior del útero y dé lugar a complicaciones.

A continuación, vamos a exponer las causas principales que dan lugar a la fiebre puerperal:

Endometritis puerperal
es una infección bacteriana que se halla en el interior uterino, en concreto en el endometrio, donde ha estado anclada la placenta durante los 9 meses de gestación.
Infección de la herida quirúrgica
ya sea por la episiotomía en el parto vaginal o por la incisión abdominal de una cesárea. Es muy importante cuidar bien estas heridas para prevenir el riesgo de infección.
Mastitis puerperal
consiste en una infección de los pechos debida a la lactancia. La fuente de infección proviene de los microorganismos de la boca del bebé lactante.
Otras infecciones sistémicas
pielonefritis, cistitis, tromboflebitis, etc.

Los microorganismos más frecuentes causantes de la fiebre puerperal son los que se encuentran en la flora vaginal, en la piel o en la flora intestinal: Streptococcus agalactiae, Streptococcus pyogenes, Escherichia coli, etc.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo que predisponen a una mujer a sufrir una infección después del parto pueden ser intrínsecos (relacionados con la historia clínica de la mujer) o extrínsecos (relacionados con el personal sanitario e instrumentos utilizados durante el parto).

Éstos son los siguientes:

  • Trabajo de parto prolongado
  • Parto instrumental
  • Mujer con antecedentes de infecciones de vías urinarias o vaginales
  • Obesidad
  • Anemia o desnutrición
  • Ruptura prematura de membrana
  • Extracción manual de la placenta
  • Cesárea de urgencia
  • Relaciones sexuales días previos al parto

Cabe destacar que no todas las mujeres que presenten alguna de estas condiciones va a padecer una infección puerperal. Para poder prevenirla, será necesario extremar los cuidados higiénicos de la zona íntima durante el embarazo y después del parto.

Tratamiento

El tratamiento de la sepsis puerperal debe llevarse a cabo bajo supervisión médica siempre.

En general, se prescriben antipiréticos y analgésicos para bajar la fiebre y reducir el dolor.

A continuación, es indispensable la administración de antibióticos para actuar sobre los microorganismos infecciosos. En caso de no saber cuál es el agente causante concreto, se utilizará un antibiótico de amplio espectro como la amoxicilina.

En función de los resultados de los cultivos y el antibiograma, podrá modificarse el antibiótico para curar la infección.

Por otra parte, es fundamental mantener una buena higiene íntima durante todo el puerperio. Lo más recomendable es lavar y desinfectar los genitales externos al menos 2 o 3 veces al día.

Los casos más graves de infección puerperal requieren el ingreso hospitalario de la mujer. Por tanto, ante la aparición de los síntomas comentados en este artículo, es recomendable acudir a urgencias cuanto antes.

Preguntas de los usuarios

¿Es lo mismo la fiebre puerperal que la infección puerperal?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Habitualmente, ambos conceptos se utilizan como sinónimo, aunque lo más correcto sería utilizar los términos infección o sepsis puerperal para referirse a esta afección de la mujer, ya que la fiebre puerperal es un signo de la infección que solamente hace referencia al aumento de la temperatura.

¿Qué cuidados de enfermería requiere la sepsis puerperal?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Después del parto y sobre todo ante una infección puerperal, es muy importante lavar y desinfectar la herida de la episiotomía o la cesárea según sea el caso. No debe aplicarse jabón directamente en esta zona. Lo más recomendable es utilizar una solución de desinfectante de uso farmacéutico y derramarlo sobre la zona. A continuación, la herida debe secarse con un paño limpio y taparla con un nuevo apósito estéril.

Lectura recomendada

Hemos dicho que la infección puerperal puede ser consecuencia de algunas complicaciones en el momento del parto. Si quieres conocer con detalle este procedimiento, te recomendamos seguir leyendo aquí: El parto: preparación, tipos y posibles complicaciones.

La mastitis puerperal suele aparecer a las 2-3 semanas del inicio de la lactancia. Si te interesa saber más información sobre cómo dar el pecho a tu bebé y algunas ventajas, puedes hacer clic aquí: Alimentación del bebé.

Autores y colaboradores

 Zaira Salvador
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y especialista en reproducción asistida con el Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana por la Universidad de Valencia. Más información
Número de colegiada: 3185-CV

Un comentario

    1. Reginaldo Sarría

      Pudiera ser donante de órganos una puérpera?