Reproducción del herpes genital incluso con medicación

Por (embrióloga).
Actualizado el 18/01/2012

El herpes genital es la infección de transmisión sexual causada por un virus, que se caracteriza por episodios repetidos que se desarrollan con una erupción de pequeñas ampollas, generalmente dolorosas, sobre los genitales.

La infección por el herpes simple se considera una epidemia global ya que el aproximadamente el 20% de la población de Europa y EEUU se considera que está infectada.

Un equipo de investigadores estadounidenses de la Universidad de Washington (EEUU) ha estudiado los diferentes tipos de terapias para combatir este tipo de infección. Se estudiaron 113 pacientes a las que se les aplicaron tres terapias estándar para tratar el herpes genital. En el estudio se compararon los fármacos aciclovir y valacilovir a distintas dosis y también con pacientes que no recibían medicación. El estudio publicado en la revista científica “The Lancet”, revela que el tratamiento reduce los síntomas y mejora el bienestar del paciente, pero no consigue que el virus deje de replicarse y que, de vez en cuando, brote.

Este estudio demuestra que se necesitan otras estrategias terapéuticas y sobre todo preventivas para controlar la propagación del virus.

Síntomas

El herpes genital es ocasionado por dos virus que pertenecen al grupo herpesvirus hominus, conocidos, respectivamente, como herpes simple tipo 1 (HSV-1) y como herpes simple tipo 2 (HSV-2). Ambos virus son transmitidos por contacto sexual y puede ser que se produzca un cruce de infecciones de tipo 1 y 2 durante el contacto sexual oral - genital.

La infección inicial de HSV-1 o HSV-2 está caracterizada por signos y síntomas sistémicos (por todo el cuerpo) así como también por signos y síntomas locales. En el momento que una persona está infectada por el virus este se esconde en el sistema nervioso y se va activando periódicamente. Es en estos brotes cuando sale de su escondite y llega a la piel causando las lesiones visibles.

Cuando el virus es transmitido por las secreciones de la mucosa oral o genital, la lesión inicial se localiza sobre la región sobre la que se produce la transmisión. Los lugares más habituales son: glande y otras partes del pene, y el escroto en hombres; vulva, vagina y cérvix, en mujeres. La boca, ano y cara interna de los muslos puede también ser un sitio de infección en ambos sexos.

Los síntomas mas frecuentes son: sensación de calor, picor y color rosado, ampollas dolorosas llenas de fluido en el área genital o rectal, pequeñas ampollas que se funden para formar una ampolla larga, costras amarillas que se forman en las ampollas al principio de la fase de curación, fiebre suave, bultos en la ingle, micciones difíciles y dolorosas y aparición de llagas genitales.

Tratamiento

Actualmente ningún tratamiento puede curar el herpes genital, pero existen medicamentos antivirales que suprimen la multiplicación del virus, aceleran la curación y disminuyen el malestar. Entre ellos tenemos el aciclovir y el valaciclovir cuya eficacia y seguridad se ha demostrado en herpes genital agudo y como supresor de recidivas.

El aciclovir oral no cura la infección, pero reduce la duración y severidad de los síntomas en la infección primaria y también reduce la extensión de ataques secundarios y puede reducir el riesgo de contagio. Puede usarse en el primer episodio y repetidamente y para obtener un máximo beneficio durante los brotes, la terapia debe comenzar tan pronto como aparecen los primeros síntomas (anteriores a la úlcera) o en cuanto se notan las ampollas.

Prevención

La prevención es muy difícil ya que el virus puede contagiarse incluso a partir de personas infectadas que no presentan síntomas. Sin embargo, evitando el contacto directo con una lesión abierta se reduce el riesgo de infección.

Las personas con herpes genital deben evitar el contacto sexual cuando tienen las lesiones activas y aquellas personas con herpes genital conocido pero sin síntomas clínicos presentes deben informar a su pareja de que tienen la enfermedad. Esto permitirá a ambos usar barreras protectoras (preservativos) para prevenir el contagio.

El preservativo es la mejor protección frente al herpes genital cuando se es sexualmente activo. El uso sistemático y correcto de un preservativo ayuda a evitar el contagio.

Las mujeres embarazadas infectadas con el herpes simple deben hacerse cultivos semanales del cervix y genitales externos para prevenir posibles nuevos brotes. Si los cultivos son positivos, las lesiones activas están presentes y, por ello, se recomienda hacer una cesárea que evite la infección del recién nacido.

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Autor

 Neus Ferrando
Neus Ferrando
Embrióloga
Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Postgrado en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM) con experiencia como responsable de laboratorio de Embriología y Andrología en el Centro Médico Manzanera. Más sobre Neus Ferrando

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