Durante el primer trimestre de embarazo, éste no tiene por qué afectar a vuestra vida sexual. Podéis mantener relaciones sexuales, aunque utilizando el sentido común.
Podéis enriquecer vuestra experiencia como pareja compartiendo sentimientos, pensamientos, ideas y esperanzas.
El aprendizaje de todo el proceso, desde la concepción a la paternidad, añadirá a vuestra relación una dimensión nueva.
En el segundo trimestre de embarazo, muchos hombres experimentan una disminución del deseo sexual, que pueden aumentar en la mujer.
El varón no está orientado hacia el placer sino hacia la reproducción a través del sexo. Parece superficialmente que busca el placer, pero tal actividad se debe al anhelo de sobrevivir a través de su descendencia.
La mujer, por otra parte, tiene durante el embarazo la preocupación de estabilizar la relación familiar y busca, por ello, que el padre la reafirme, a través de la intimidad del sexo como factor de estabilidad.
Es un período perfecto para desarrollar una relación más firme y disfrutar mutuamente comunicándose ideas, sentimientos y planes de futuro.
Durante el tercer trimestre de embarazo, las relaciones sexuales exigirán un enfoque imaginativo, descubriréis que necesitáis probar nuevas técnica y métodos de coito.
Seguid comunicándoos abiertamente. Aseguraos de que estáis preparados para el parto y para cuidar al recién nacido.
Si este no es vuestro primer hijo, procurad demostrar a los otros hijos más amor y más afecto que nunca para ayudarles a adaptarse a la presencia del nuevo ser.
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