Nacimiento tras tres meses de embarazo artificial en muerte cerebral

Un hospital húngaro consiguió la consecución de un embarazo y su final en el seno de una madre con un derrame cerebral avocado a su muerte y a la del feto. Es el tercer caso de embarazo con fallecimiento cerebral previo de la madre.

El embarazo es un periodo de comunicación con el feto, se aúnan el desarrollo físico y mental del niño con las percepción del mundo que tiene a través de su madre, se establece un vínculo entre ambos que puede mantenerse durante toda la vida.

La vida es un milagro, pero, ¿qué ocurre si en esta conversación entre madre e hijo una de las partes está en un silencio total e irreversible?

Una mujer húngara, embarazada de 27 semanas sufrió un derrame cerebral y pese a los esfuerzos médicos fue imposible recuperarla. El entorno familiar se vio sometido a una difícil decisión que no podía esperar: su ser querido había fallecido y en su vientre aun había movimiento. Cuando el fracaso de reanimación se hizo evidente, la decisión urgente fue qué hacer con ese embarazo condenado a terminar.

Una mujer con muerte cerebral finaliza un embarazo

Sobreponiéndose al dolor de la pérdida, los familiares optaron por que el embarazo prosiguiera de forma artificial, y tuviera lugar la llegada al mundo de un niño huérfano de madre antes de nacer, para lo cual mantuvieron las constantes vitales de la madre con las pautas que el cuerpo de una mujer embarazada va experimentando a lo largo de las semanas.

“La familia venía desde el campo tres veces a la semana para visitar al feto. Le hablaban al bebé que estaba en el vientre de la madre y acariciaban su barriga”, decía la jefa de la unidad de neurocirugía de la Universidad de Debrecen, Csilla Molnár.

Cuando el feto llegó al peso suficiente, a las 27 semanas, se programó la cesárea. El niño nación con casi kilo y medio , y tras 10 semanas de incubadora, está sano y en casa con sus familiares.

La madre, tras el parto, y puesto que llevaba tres meses en muerte cerebral, fue desconectada y sus órganos donados a tres personas.

Una impresionante noticia a nivel médico pero suscita tensiones en el terreno moral, sobre si ético mantener las constantes de una persona con muerte cerebral, y por ende, de imposible recuperación, para gestar un niño que estaba irremisiblemente condenado a morir antes de nacer. El Milagro de la Vida o el Egoísmo ante la Muerte. La polémica está servida.

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