La era de los bebés a la carta, cada vez más cerca

El término coloquial “bebé de diseño” se ha usado en publicaciones populares o científicas sobre bioética para designar un bebé cuya herencia genética sería seleccionada usando varias tecnologías reproductivas, con el objetivo de alcanzar una óptima recombinación del material genético de sus progenitores. La recombinación se refiere al fenómeno que tiene lugar cuando, en la descendencia, aparece una combinación genética que no se encontraba en los progenitores.

DNA recombinación

Se trata de una técnica de reproducción asistida que permitiría eliminar enfermedades genéticas en los recién nacidos, combinando el ADN de tres personas en lugar de dos. Para llevar a cabo dicha investigación, explica un artículo de la sección Salud de The New York Times, se procedería a trasplantar mitocondrias (o grupos de células) sanas de una mujer donante a óvulos no fecundados de una futura madre que, se supone, podría tener predisposición genética a sufrir ciertas enfermedades.

Un procedimiento que puede hacerse antes o después de que el óvulo sea fecundado. Es decir que habría una adición de DNA mitocondrial y con las mitocondrias del óvulo lo que se hace es eliminarlas puesto que podrían transmitir la enfermedad. Una vez fecundado el óvulo se implantaría en la madre y el embarazo progresaría con normalidad. Dichos experimentos no son nuevos sino que ya han sido probados en animales, y hace 10 años también hubo intentos preliminares en humanos.

Lo cierto es que la Administración de Drogas y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés) está evaluando el procedimiento y le ha pedido a un panel de expertos que determine si los ensayos previos son lo suficientemente seguros para ser usados de nuevo en seres humanos.

Secuenciación genómica

El objetivo es evitar la transmisión de enfermedades hereditarias originadas por alteraciones en el ADN mitocondrial, cuya transmisión se produce de madres a hijos, puesto que las mitocondrias se heredan únicamente por vía materna.

Opinión de los investigadores

Los reguladores le están pidiendo a los científicos que discutan los riesgos para la mamá y el potencial bebé y cómo deberían estructurarse futuros estudios sobre el tema, dice The New York Times, agregando que “este tipo de terapias se han desarrollado velozmente en los últimos años y que los científicos que están involucrados en ellas están pidiéndole a los legisladores que agilicen los requerimientos para continuar con el estudio en humanos”.

El doctor Shoukhrat Mitalipov, es uno de los principales promotores de la iniciativa, por sus continuos trabajos en micos que lo llevan a asegurar que todo está listo para ser intentado en humanos. El también especialista Alan Cooperman, director de la división de endocrinología e infertilidad del hospital Mount Sinai de Nueva York dice que “cada vez que nos acercamos a una novedad genética para promover la salud, es emocionante y aterrorizador a la vez. Para él, la parte más emocionante es tener la posibilidad de prevenir o corregir un error en la maquinaria genética.

Jeremy Gruber, presidente del Concejo de Responsabilidad Genética, un grupo de defensa bioética, asegura que es prematuro intentar ese procedimiento en humanos ya que podría generar nuevas e imprevistas anormalidades genéticas y que se necesitan más estudios en animales para determinar si eso podría pasar.

Hay opiniones de todo tipo, un último ejemplo de ello es lo que la columnista Marcy Darnovsky califica como “creación de células al estilo Lego”. Sin duda alguna, se trata de un debate muy interesante, el cuál apenas acaba de empezar.

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