Infecciones del líquido seminal: orquitis, epididimitis y prostatitis

Por (ginecóloga) y (embrióloga).
Actualizado el 23/01/2019

Las infecciones seminales son aquellas invasiones de microorganismos patógenos que se producen en algún punto del aparato reproductor y urinario masculino, por lo que pueden estar presentes en el líquido seminal. Pueden afectar a los testículos, ocasionando orquitis, el epidídimo provocando epididimitis, o prostatitis si se da en la próstata.

En el recorrido que deben seguir los espermatozoides y el líquido seminal para salir al exterior, se producirá un contacto con la zona infectada, pudiendo alterar la capacidad de los espermatozoides para fecundar el óvulo. Asimismo, la inflamación debida a la infección puede causar una obstrucción e impedir la salida de los espermatozoides o del eyaculado.

¿Cómo puedo saber si tengo una infección seminal?

Es poco común que las infecciones seminales causen síntomas, por lo que es posible que éstas permanezcan sin detectar durante un largo periodo de tiempo. Precisamente por esto pueden derivar en infertilidad masculina.

Aún así, en ocasiones el hombre puede notar:

  • Cambios en el semen, como por ejemplo en su olor y color.
  • Irritación y comezón.
  • Ardor al orinar.
  • Secreción de líquido por la uretra.
  • Sangre en el líquido seminal.
  • Dolor inguinal o genital, ya sea de próstata, de testículos, etc.

En caso de que exista alguno de estos síntomas es importante evitar las relaciones sexuales y consultar al médico inmediatamente para que solicite un análisis del semen y de la orina.

Puesto que en la mayoría de ocasiones el hombre desconoce que tiene una infección, es muy común que se detecte tras acudir a consulta médica por infertilidad de la pareja.

Análisis del líquido seminal

En el estudio de fertilidad masculina se hace un seminograma o espermograma para ver el estado del semen, analizando tanto el líquido seminal como los espermatozoides que contiene. Si en el resultado del seminograma se observa un alto número de leucocitos, un pH ácido o valores alterados en la bioquímica del semen, podría deberse a una infección seminal. Por lo tanto, habría que solicitar un cultivo de orina y semen para confirmarlo.

La primera valoración que se hace en el seminograma es un estudio macroscópico del líquido seminal. En esta parte el estudio del pH nos puede indicar ya la posibilidad de infección en caso de ser ácido. El pH del semen debe ser superior a 7,2. En caso contrario, puede verse disminuida la movilidad y la capacidad fecundante de los espermatozoides.

A continuación, se estudia el contenido del semen. Para ello se hace tanto un estudio bioquímico (suele ser una prueba complementaria en el seminograma), para detectar las moléculas nutritivas presentes en el semen, como uno microscópico, para analizar los espermatozoides y la presencia de otras células.

Puesto que el líquido seminal está compuesto por las secreciones de las glándulas accesorias del aparato reproductor masculino, gracias al estudio bioquímico del semen, que analiza estas secreciones, se pueden detectar anomalías tanto en las glándulas seminales (próstata y vesículas seminales) como en el epidídimo:

  • Próstata: secreta un líquido lechoso que contiene ácido cítrico, calcio, fosfatasa ácida y zinc. Su pH alcalino neutraliza la acidez de las secreciones vaginales y consigue que aumente la motilidad de los espermatozoides.
  • Vesículas seminales: secretan un líquido que contiene principalmente fructosa, prostaglándinas y fibrinógenos. Las prostaglandinas hacen el moco cervical más receptivo y provocan contracciones en el útero y las trompas para facilitar el desplazamiento de los espermatozoides hacia el óvulo.
  • Epidídimo: además de permitir la maduración y la activación de los espermatozoides, secreta alfa-glucosidasa neutra, compuesto que nos permite determinar si presenta alguna patología.

Por lo tanto, alteraciones de las moléculas secretadas por estas estructuras pueden indicar un incorrecto funcionamiento de las mismas debido a alguna patología. Para detectar alteraciones, en el estudio bioquímico del semen se hace una cuantificación de ácido cítrico, fructosa, zinc, fosfatasa ácida y alfa-glucosidasa neutra.

Asimismo, si en el examen microscópico se encuentra una cantidad elevada de piocitos o leucocitos, es decir, más de 1 millón por mililitro, hay leucocitosis, lo cual indica la presencia de una infección y sería necesario hacer un cultivo.

Accede a este artículo para más información sobre la leucocitosis o presencia de leucocitos en el semen: Piocitos en semen.

Si quieres saber qué análisis macroscópicos y microscópicos se hacen en un seminograma entra en este enlace: ¿Qué es el seminograma y cómo se hace paso a paso?

Cultivo de orina y semen

El cultivo de semen o espermocultivo permite detectar microorganismos en el semen. En condiciones normales, el semen no debe tener ninguna bacteria u hongo. Por lo tanto, como los valores normales del espermocultivo son nulos, si se detecta la presencia de algún microorganismo existirá una infección.

Por otro lado, el cultivo de orina, urinocultivo o urocultivo detecta microorganismos infecciosos, principalmente bacterias y hongos, en la orina. En situaciones normales, la orina contiene microorganismos, pero si éstos están en cantidades elevadas pueden causar una infección de las vías urinarias.

Por ello, en el cultivo se cuantifica la concentración de cada uno de los microorganismos presentes. Si su cantidad supera los niveles considerados normales, significa que existe una infección.

¿De qué tipo puede ser la infección seminal?

Las infecciones pueden afectar a diferentes partes del tracto genital masculino, tanto en el aparato reproductor como en el urinario. Puede existir infección en la uretra, próstata, conducto eyaculador, vesículas seminales, conductos deferentes, epidídimos y testículos.

Si la infección afecta a las vías espermáticas, éstas podrían inflamarse y causar una obstrucción. Según el punto en el que se produzca la inflamación, la salida del eyaculado y/o de los espermatozoides podría estar impedida.

Orquitis

La orquitis es la inflamación de uno o ambos testículos, generalmente debido a una infección testicular o del epidídimo (orquitis-epididimitis). La infección puede ser tanto bacteriana como vírica. Entre las posibles infecciones bacterias destacan la gonorrea y la clamidia, enfermedades de transmisión sexual, y la causa vírica más común son las paperas.

Esta afección puede causar esterilidad masculina, ya que con la inflamación la temperatura del testículo aumenta, alterando la producción de espermatozoides (espermatogénesis).

En caso de tratarse de una orquitis bacteriana, si se diagnostica y trata adecuadamente se consigue recuperar la función normal del testículo. Sin embargo, ante una orquitis parotídica (causada por paperas) no existe tratamiento y existe la posibilidad de que el hombre quede estéril de forma permanente.

Infórmate sobre esta patología testicular entrando en este artículo: Orquitis testicular.

Epididimitis

La epididimitis es la inflamación de uno o ambos epidídimos, la estructura que conecta el testículo con los conductos deferente y donde maduran los espermatozoides.

Generalmente está causada por la extensión de una infección bacteriana originada en la uretra o la vejiga. Los microorganismos causantes más comunes en hombres jóvenes son la gonorrea y clamidia, enfermedades de transmisión sexual. En cambio, en niños y en hombres de mayor edad, la Escherichia coli se la más común.

Esta infección también puede estar causada por otros microorganismos como el ureaplasma o el Mycobacterium tuberculosis, así como por un medicamento llamado amiodarona.

Tras el tratamiento de la infección, como el epidídimo es tan delgado, es habitual que el proceso de curación conlleve una fibrosis y por tanto haya una obstrucción. En este caso, los espermatozoides no podrían salir al exterior y se produciría una azoospermia.

Infórmate sobre esta patología en este enlace: Epididimitis o inflamación del epidídimo.

Prostatitis

La prostatitis es un grupo de enfermedades que afectan a la próstata y que tienen síntomas similares como dolor o molestias en la región perineal y tracto genitourinario.

La afección no siempre está causada por una infección ni tampoco ocurre necesariamente inflamación de la próstata. La prostatitis se puede dividir en cuatro categorías:

  • Prostatitis bacteriana aguda: se trata de una infección aguda de la próstata.
  • Prostatitis bacteriana crónica: se debe a una prostatitis aguda no tratada adecuadamente o a una infección urinaria recurrente.
  • Prostatitis no bacteriana crónica o síndrome de dolor pelviano crónico: se presentan síntomas de prostatitis pero la causa no es una infección. Puede cursar con o sin inflamación.
  • Prostatitis inflamatoria asintomática: ocurre infección e inflamación pero no hay síntomas.

En los casos en los que la prostatitis está causada por una infección bacteriana el diagnóstico es sencillo y en su forma aguda el tratamiento es eficaz. Sin embargo, en las formas crónicas no bacterianas el origen no está del todo claro, por lo que su diagnóstico y tratamiento es complicado.

La prostatitis puede causar problemas en la actividad sexual y esterilidad en el hombre.

Accede a este artículo sobre la prostatitis para más información sobre esta patología: ¿Qué es la prostatitis?

Vesiculitis seminal

La vesiculitis seminal es la inflamación de las vesículas seminales. Generalmente esta inflamación se debe a la extensión de una infección de otra zona del sistema genitourinario, como por ejemplo una prostatitis, una uretritis o una epididimitis. En muy raras ocasiones se trata de una enfermedad independiente.

Puede ser causa de esterilidad masculina, ya que puede afectar a la calidad del esperma.

¿Cómo puede afectar una infección a la fertilidad?

Una infección en las vías y órganos reproductivos puede ocasionar una reducción de la fertilidad por diversas causas:

  • Impedir la formación de espermatozoides: si la infección afecta a los testículos, como ocurre con la orquitis, la espermatogénesis puede verse dificultada impedida, causando oligospermia o azoospermia secretora.
  • Obstrucción de las vías seminales: puede provocar oligospermia o azoospermia obstructiva al impedir la salida normal de los espermatozoides.
  • Alteración de la movilidad espermática: los microorganismos pueden adherirse a los espermatozoides y causar astenozoospermia, por lo que su desplazamiento hasta el óvulo puede verse dificultado.
  • Alteración de la morfología espermática: los espermatozoides se produce continuamente en el testículo mediante un proceso llamado espermatogénesis. La duración del mismo es de 60 a 75 días y, si existe una infección que afecte a la formación de espermatozoides, se puede producir una alteración en su forma (teratozoospermia). Las alteraciones en la forma pueden impedir si desplazamiento hasta el óvulo y la fecundación.
  • Aumento de la fragmentación del ADN espermático: las cadenas de ADN que están muy compactadas en la cabeza del espermatozoide sufren pequeños cortes que al parecer inciden negativamente en la fecundación y la capacidad de implantación del embrión.
  • Formación de anticuerpos antiespermatozoides: esto provoca la aglutinación de espermatozoides y reduce las posibilidades de fecundar el óvulo.

Asimismo, las infecciones del aparto genital masculino pueden propagarse a través del semen, por lo que pueden infectar los órganos reproductivos de la mujer y afectar a su fertilidad.

Tratamiento de las infecciones seminales

En la mayoría de casos las infecciones seminales pueden tratarse y curarse con antibióticos. También pueden administrarse antiinflamatorios para bajar la inflamación y analgésicos para aliviar el dolor.

Se deben evitar las relaciones sexuales hasta que ellos y su pareja reciban tratamiento y se elimine la infección. En caso contrario la infección puede volver a aparecer y podría haber complicaciones en su salud reproductiva. se recomienda esperar a un control posterior al tratamiento para confirmar que ha desaparecido la infección.

Cuando se inicia un tratamiento de fertilidad, y estos análisis dan positivo para alguna infección, es imprescindible detectar el agente infeccioso y eliminarlo antes de comenzar los procedimientos de reproducción asistida. Se debe esperar a que los niveles de leucocitos en semen vuelvan a los valores de normalidad antes de iniciar un tratamiento reproductivo.

Debido a que el organismo está padeciendo una infección, los parámetros seminales pueden verse afectados y no ser representativos, de manera que no se puede indicar la técnica de reproducción asistida idónea. Si no se recupera la fertilidad masculina, se pueden emplear la fecundación in vitro (FIV) o la ICSI.

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En el caso en el que la infección sea grave, por no haber sido eliminada con antibióticos en su fase inicial, puede ser necesario una intervención quirúrgica para tratar de reparar el daño. En procesos agudos en los que no se ha conseguido para la infección a tiempo, puede devenir en una infertilidad permanente.

Preguntas de los usuarios

¿Antes de un tratamiento de reproducción asistida buscan infecciones en el semen?

Por Dra. Paloma de la Fuente Vaquero (ginecóloga).

Sí, inicialmente se buscan parámetros seminales compatibles con infección (leucocitos en el semen, aspecto del semen…) y, en función de estos hallazgos, se decide o no cultivar el semen en busca de microorganismos patógenos. Las infecciones seminales disminuyen la calidad seminal y, por lo tanto, las posibilidades de éxito en una técnica de reproducción asistida.

¿La prostatitis puede causar infertilidad?

Por Sara Salgado (embrióloga).

Sí, el líquido prostático forma parte del líquido seminal que se expulsa en la eyaculación y es imprescindible para la supervivencia y movilidad de los espermatozoides durante su viaje hacia el óvulo. Si existe una infección y/o inflamación de la próstata el líquido seminal puede no contener el componente prostáticon necesario y por tanto la concepción natural puede resultar complicada. Asimismo, la presencia de microorganismos puede afectar a la calidad de los espermatozoides.

¿Cómo puedo saber si tengo epididimitis?

Por Sara Salgado (embrióloga).

El signo más común de epididimitis es el dolor en uno de los testículos. También es común que haya inflamación testicular, enrojecimiento, dolor al orinar o sangre en la orina. Ante molestias o síntomas de este tipo es recomendable consultar con el médico.

¿Puede haber inflamación en los conductos seminales?

Por Sara Salgado (embrióloga).

Sí, la infección de los conductos deferentes se denomina deferentitis. Esta infección puede estar causada por una infección bacteriana y suele producirse junto con una epididimitis. También puede producirse una infección en otros conductos por los que pasa el semen: la uretra (uretritis) y el conducto eyaculador.

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Bibliografía

Autores y colaboradores

Dra. Paloma de la Fuente Vaquero
Dra. Paloma de la Fuente Vaquero
Ginecóloga
Graduada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, con el Máster en Reproducción Humana y Doctorado en Medicina y Cirugía por Universidad de Sevilla. Miembro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), actualmente desempeña sus funciones como ginecóloga especialista en reproducción asistida en la clínica YES! Reproducción. Más sobre Dra. Paloma de la Fuente Vaquero
Número de colegiado: 4117294
 Sara Salgado
Sara Salgado
Embrióloga
Graduada en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), con Máster en Reproducción Humana Asistida por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Título de Experto Universitario en Técnicas de Diagnóstico Genético por la Universidad de Valencia (UV). Más sobre Sara Salgado

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