¿En qué consiste la inseminación artificial?

El Dr. Fernando Rodríguez Belmonte de clínicas EVA nos hace una revisión sobre qué es la inseminación artificial, cuáles son las causas por las que se indica y las diferencias entre los tipos existentes.

Comienza con una explicación muy aclaratoria sobre cómo se produce la inseminación natural, el proceso que ocurre en una relación sexual: El semen tras ser eyaculado se deposita en el fondo de la vagina, y los espermatozoides, con su movimiento de natación gracias al flagelo, van abriéndose camino a través del cuello del útero hasta llegar a la cavidad uterina.

Los espermatozoides se desplazan por las trompas de Falopio y llegan hasta la zona más cercana al ovario, y si la mujer se encuentra en periodo fértil, un óvulo estará esperando en esa zona de las trompas de Falopio, y entonces podrá darse la fecundación.

En los casos en los que la concentración o la movilidad de los espermatozoides sea menor a la necesaria para superar los obstáculos hasta llegar al óvulo, se necesitará de la inseminación artificial que facilite la llegada de una concentración mayor de espermatozoides móviles al útero.

Las causas por las que se indica la inseminación artificial son un factor masculino leve, es decir, una calidad seminal no muy buena pero que no requiere pasar a tratamientos más complejos; un desajuste de la ovulación de la mujer y las mujeres sin pareja masculina que deseen ser madres.

Tipos de inseminación artificial

La inseminación artificial puede clasificarse según el origen del semen, de la pareja (homólogo o conyugal) o de donante. También se han estudiado diversos lugares donde depositar el semen: en la trompa, en el cuello del útero, en el fondo vaginal…. pero hoy día la inseminación más extendida por dar unos buenos resultados es la inseminación intrauterina.

En las mujeres que tienen un ciclo ovárico irregular, se ayuda al ovario con hormonas gonadotróficas similares a las naturales, que se administran mediante unas inyecciones subcutáneas, y permite ir controlando casi diariamente la actividad del ovario, provocando la ovulación cuando el folículo tienen un tamaño determinado, y se sabe que la ovulación se producirá exactamente a las 36 h de este pico de hormona ovulatoria.

En cambio, si las mujeres presentan un ciclo menstrual muy regular se puede obviar la medicación y en cambio se controlará el momento de la ovulación mediante test de ovulación, programando la inseminación cuando hayan pasado unas 24-48h desde el momento que se calcula que la mujer ha ovulado, previo a la confirmación ecográfica de que el folículo está a punto de liberar su ovocito.

La tasa de éxito de esta técnica, cuando está bien indicada, supone un 15-20% de probabilidad de embarazo en cada ciclo de inseminación, y aumenta hasta una tasa de 45-50% de si se considera la probabilidad acumulada en 4 ciclos de inseminación artificial.

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