La esterilidad femenina es la incapacidad de concebir debido a problemas relacionados con los óvulos que impiden la fecundación y, por tanto, el embarazo. La alteración de la capacidad reproductiva puede aparecer debido a una gran variedad de causas, en función de las cuales los síntomas en la mujer serán más o menos notables.
Por esta razón, puede haber situaciones en las que la mujer no sea consciente de su esterilidad hasta que se someta a las pruebas de fertilidad pertinentes.
Existen dos tipos de esterilidad principales:
Pese a que son dos tipos de esterilidad diferentes, el punto común entre ellos se encuentra en la dificultad para conseguir cumplir el deseado embarazo.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.
Aunque comúnmente esterilidad e infertilidad son considerados sinónimos tanto por la sociedad general como por los profesionales, es importante resaltar que no son exactamente lo mismo:
En cualquier caso, ambos impiden que la mujer pueda tener un hijo y por tanto, son tratados como iguales a la hora de hablar de causas, síntomas y tratamientos.
Los problemas de fertilidad en la mujer pueden surgir por alguna o varias de las alteraciones que se comentan en los siguientes apartados.
Uno de los motivos por los que no se logra el embarazo pueden ser las alteraciones en el ciclo ovulatorio. Esto se conoce como factor o causa endocrina porque el ciclo menstrual está regulado por diferentes hormonas como la GnRH (hormona liberadora de gonadotropina), la FSH (hormona folioculo estimulante), la LH (hormona luteinizante), la progesterona o el estradiol.
Las variaciones en los niveles hormonales pueden causar:
En un ciclo regular, sin problemas endocrinos, la ovulación ocurre aproximadamente a mitad de ciclo (día 14), considerando que el día 1 del ciclo es el día en que baja la menstruación. Por tanto, los días de mayor fertilidad corresponden a los días cercanos a la ovulación, que es cuando el óvulo sale del ovario y espera la llegada del espermatozoide en las trompas de Falopio.
Si la mujer presenta alguno de los problemas de ovulación anteriormente mencionados, no logrará el embarazo aun manteniendo relaciones en los días fértiles.
Una alteración puntual en el ciclo menstrual no es signo de esterilidad. Se considera que la mujer es estéril cuando el problema persiste en el tiempo.
Puedes leer más información sobre el factor endocrino aquí: Esterilidad de origen ovárico.
Generalmente, la ausencia o alteración de la ovulación lleva a problemas en la menstruación e incluso a amenorrea (ausencia de regla). Sin embargo, hay casos en los que las menstruaciones siguen siendo regulares a pesar de la aparición de problemas hormonales que impiden el embarazo:
Algunas causas por las que pueden aparecer problemas hormonales que afecten al sistema endocrino de regulación ovárica son el estrés, la obesidad, la anorexia, algunos problemas de tiroides, medicación especial, quimioterapia, radioterapia, factores ambientales ...
Cuando se habla de factor tubárico de esterilidad se hace referencia a las alteraciones en las trompas de Falopio, zona del aparato reproductor femenino donde tiene lugar la fecundación (unión del óvulo y del espermatozoide).
En la ovulación, el óvulo sale del ovario y espera en las trompas de Falopio a ser fecundado por el espermatozoide. Tras la fecundación, el embrión se desplaza por el interior de la trompa hasta llegar al útero, donde podrá implantar para dar inicio al embarazo.
Para que todo esto sea posible, al menos una de las trompas, y preferiblemente ambas, deben ser permeables y funcionales. Si ambas trompas están obstruidas surge infertilidad femenina por factor tubárico.
Las alteraciones en la permeabilidad tubárica pueden deberse a infecciones, endometriosis, salpingitis, malformación tubárica, hidrosalpinx, intervenciones quirúrgicas, enfermedad inflamatoria pélvica, etc.
Si quieres más información al respecto, puedes consultar este artículo: Factor tubárico.
El cuello del útero o cérvix es el primer lugar que deben atravesar los espermatozoides en su camino hacia el óvulo. En él pueden haber obstrucciones en forma de pólipos o miomas que dificulten la fecundación.
El moco cervical también ayuda a que los espermatozoides puedan moverse por el interior uterino, facilitándoles un medio por el que desplazarse.
Algunas de las causas que provoca infertilidad en la mujer debido a que impiden la llegada de los espermatozoides a las trompas de Falopio para fecundar al óvulos son las inflamaciones, infecciones o cambios de pH.
Si estás interesada sobre este tema, te invitamos a leer el siguiente artículo: Esterilidad femenina por anomalías en el cérvix.
Principalmente, existen dos motivos que pueden causar esterilidad en el útero. Se trata de las malformaciones uterinas y los problemas con el endometrio.
El endometrio es la capa interna del útero en la que se produce la implantación y anidación del embrión.
Las alteraciones uterinas pueden ser congénitas, es decir, estar presentes desde el nacimiento, o aparecer posteriormente por la formación de pólipos, miomas o quistes.
Además, la endometriosis también es causa uterina de infertilidad. En concreto, la endometriosis es uno de los motivos más comunes de consulta ginecológica en España. En función de su severidad, la fertilidad de la mujer serás afectada en mayor o menor medida.
Te recomendamos punchar en el siguiente enlace para obtener información más detallada sobre este tema: Factores uterinos de infertilidad.
Existen otros factores que afectan a la esterilidad, pero que se pueden producir en ambos sexos, como son los siguientes:
Los avances de investigación en el campo de la fertilidad humana conducen día a día al descubrimiento de nuevas causas de esterilidad, de manera que sea posible perfilar nuevos tratamientos y fármacos para lograr combatir todos estos problemas.
Los síntomas de la infertilidad femenina pueden ser nulos o, por el contrario, ser muy notables.
Por ejemplo, en caso de esterilidad por factor endocrino, las alteraciones hormonales causan generalmente amenorrea o irregularidades menstruales, lo cual hará sospechar algún problema y, por tanto, llevará a la mujer a consultar al especialista.
Por otra parte, la obstrucción de trompas o la presencia de miomas en la cavidad uterina puede causar dolor o malestar, aunque también hay casos en los que la mujer no nota ningún síntoma en especial y es totalmente inconsciente de su problema hasta que acude a un revisión ginecológica.
Debido a esta amplia variedad de manifestaciones clínicas, es fundamental que la mujer realice las consultas ginecológicas establecidas y no acuda únicamente al especialista en caso de dolor, incomodidad o alteración menstrual.
Al contrario de lo que ocurre en el hombre, la mujer no produce óvulos de novo sino que nace con una cantidad finita de óvulos. Desde la pubertad y hasta la menopausia, se producirá la ovulación de gran parte de ellos y el resto degenerarán en el camino de maduración hacia la ovulación.
El periodo fértil de la mujer abarca aproximadamente desde los 16 a los 30-35 años.
A partir de los 35 años y especialmente desde los 40 años, la fertilidad de la mujer desciende progresivamente hasta el completo agotamiento de la reserva de óvulos en la menopausia.
El estilo de vida actual ha llevado a un retraso de la maternidad hasta edades biológicamente avanzadas. Por ello, una de las principales causas de esterilidad actuales es la edad de la mujer.
De hecho, el Dr. Gorka Barrenetxea, especialista en Ginecología y Obstetricia, nos comenta que:
La edad media de las mujeres que acuden a nuestro centro es de 37-38 años.
Ante una situación de esterilidad femenina, el tratamiento necesario para conseguir el embarazo va a depender de la causa que la esté provocando. Por tanto, los especialistas recomiendan que cada caso se aborde de manera individualizada y se desarrolle un protocolo de tratamiento personalizado.
Además del origen de la infertilidad, hay otros factores que van a influir a la hora de elegir el tratamiento más adecuado, como la edad de la mujer y el factor masculino, principalmente.
Una vez analizado cada caso y tras haber hecho todas las pruebas diagnósticas necesarias, los tratamientos de fertilidad para tener un hijo a los que puede recurrir una mujer o pareja son los siguientes:
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Cada uno de estos tratamientos deberá adaptarse a cada mujer en función de sus características y causas específicas de esterilidad. Si necesitas obtener más información detallada sobre esto, puedes seguir leyendo en el siguiente post: Técnicas y tratamientos para combatir la infertilidad femenina.
Sí, por supuesto. La edad materna es una de las principales causas de infertilidad en la mujer. A medida que avanzan los años, la reserva ovárica de la mujer se reduce, pero también lo hace la calidad de los óvulos.
En definitiva, cuanto mayores seamos, la fertilidad de la mujer no sólo se traduce en una menor probabilidad de embarazo, sino también en un aumento del número de abortos debido a las anomalías cromosómicas y de complicaciones durante el embarazo.
Una mujer se dice que es estéril cuando no consigue quedarse embarazada en el plazo de 1 año manteniendo relaciones sexuales sin protección con asiduidad, tras descartar causa masculina.
Existen gran variedad de causas de mayor o menor gravedad. Es por ello que en muchos casos puede ocurrir que la mujer no sea consciente de su problema hasta que no se realice las pruebas de esterilidad necesarias, puesto que en muchos casos no da ningún síntoma.
Existen 2 tipos de esterilidad:
Para conocer el estado de nuestra reserva ovárica, lo mejor es realizar una ecografía para valorar el recuento de folículos antrales, y una analítica hormonal donde se determinen los niveles de la FSH y la hormona antimulleriana.
Y, por último, es necesario conocer que el periodo de mayor fertilidad de la mujer transcurre desde los 16 a los 30-35 años aproximadamente, viéndose claramente afectada la fertilidad a partir de los 40.
Sí es posible. Sin embargo, existen opiniones distintas cuando se hace una revisión de la literatura en cuanto a la función ovárica-hormonal después de una ooforectomia.
Algunos estudios indican un menor el efecto en la fertilidad femenina cuando el procedimiento se ha realizado a menor edad. Otros estudios apuntan que las pacientes con sólo un ovario responden menos a la estimulación ovárica con una recogida de ovocitos más baja y que tienen una hormona folículoestimulante (FSH) más elevada, siendo un indicador de una baja respuesta a la estimulación en los protocolos de fecundación in-vitro (FIV).
Una mujer podría ser madre de manera natural hasta que entra en la etapa conocida como menopausia, lo que se produce a una edad diferente en cada mujer según su reserva ovárica. No obstante, la cantidad y la calidad de los óvulos va disminuyendo con la edad a partir de los 35 años y, de manera más pronunciada a partir de los 40 años. Por ello, a partir de los 38-40 años y hasta que llega la menopausia, el embarazo natural estaría cada vez más dificultado. Sin embargo, las técnicas de reproducción asistida podrían ayudar a solventar estas dificultades.
Son varios aspectos los que influyen en la fertilidad, por lo que son varias las pruebas que se realizan en el estudio de fertilidad de la mujer. Entre ellas, se incluye una analítica hormonal, una ecografía transvaginal y, generalmente, un cariotipo.
También se realiza una citología y una revisión ginecológica general del aparato reproductor.
Puedes obtener más información en este artículo: ¿Cuáles son las pruebas de fertilidad en la mujer y en qué consisten?
Dependerá de la causa de infertilidad. Gracias a las técnicas de reproducción asistida, muchas personas con problemas de fertilidad consiguen hacer realidad el deseado embarazo.
Entre las técnicas de reproducción asistida más comunes se encuentran:
La esterilidad o infertilidad en la mujer surge de alguna alteración en el correcto funcionamiento de todo su sistema reproductor por todos los motivos que ya hemos comentado. En primer lugar, si quieres saber en qué consiste la fertilidad de la mujer y cómo debería ser su desarrollo ideal, te recomendamos visitar el siguiente post: La fertilidad en la mujer.
El ciclo menstrual de la mujer es clave a la hora de poder conseguir un embarazo. Para obtener toda la información sobre qué ocurre en cada una de sus etapas, puedes leer el siguiente artículo: ¿Cómo es el ciclo menstrual?
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